martes, 16 de mayo de 2017

"DIARIO DE LA COVADONGA"

Un extracto del diario de la "Covadonga", en el cual detalla con perfecta exactitud los hechos que le acontecieron a dicha embarcación en el transcurso del Combate Naval de Iquique, el 21 de Mayo de 1879, y cuyo esfuerzo y tezón fueron premiados con la gloria de la victoria.
No debe haber sido fácil para la tripulación, comandada por Carlos Condell, recibir la persecución de la "Independencia"; pero los hombres de mar que son curtidos a través de fuertes tempestades marinas no cejarían, hasta conseguir un resultado menos adverso.Quizás habrían sufrido la misma suerte que la "Esmeralda", y al leer su informe pareciera que así sería, pero el destino quizo contar otra historia y hoy podemos conmemorar su triunfo tal cual ellos lo hicieron aquel mediodía ya lejano:
"Dia 21.—
De 12 a 4 A. M. amarrados en la boca del puerto en 25 brazas de fondo con un anclote i 60 brazas de espías. Entre las 4 i 8 A. M. limpieza ordinaria con la jente de guardia. A las 6 A. M. se llamó la otra guardia i se mandó levar.
A las 6.15 minutos se avistaron dos buques al Norte i se pusieron señales de aviso a la Esmeralda. Se disparó un cañonazo momentos después que fueron reconocidos los buques enemigos Huáscar e Independencia i se gobernó al Norte como un cuarto de hora para efectuar el reconocimiento i luego viramos en demanda del fondeadero, acercándonos a 600 metros de la Esmeralda i cambiamos las señales: «¿almorzó tripulación? Reforzar las cargas.»
A las 7 salimos en convoi los dos buques i fuera del puerto a una i media millas nos pusimos al habla. El comandante
Prat de la gloriosa corbeta dijo: «Seguid mis aguas, resguardarse con la población i cumplamos con nuestro deber.» El comandante de la Covadonga contestó: «All right» i nuestra jente aplaudió con tres hurras i vivas a Chile, llena de entusiasmo, que a la vez fué una plegaria en recuerdo de nuestra amada patria. Al terminar esa patriótica manifestación, la Covadonga, gobernó por la proa de la Esmeralda i uno i otro buque rompieron sus fuegos sobre el Huáscar, viendo que la Independencia también nos hacia fuego.
Mas o menos, una hora nos batimos con ese buque, mientras tanto el señor comandante gobernó i tomó los bajos de la isla, que fué nuestra salvación. En esa posición la Independencia, peruana se nos vino encima i fué rechazada por nuestra artillería i también porque vio que no podia llegar a nosotros. Desde ese momento, las 9 de la mañana, continuamos al Sur navegando de reca en roca i contestando los fuegos del enemigo con la presteza que nos era posible. La Independencia se mantuvo dos veces a 1,500 i 2,000 metros de nuestro costado i nos hizo fuego por baterías i otras dos veces intentó darnos un golpe de espolón, pero tuvo que renunciar por temor de irse a la playa. Mientras tanto el comandante gobernaba su buque de tal suerte, que sin dejar su importante i estratégica posición, gobernaba ya de un lado o de otro lo necesario para dar tiro a nuestros cañones.
Mas de una vez creímos el buque perdido ya por las balas como también por los bancos de piedras. Recibíamos cada tres minutos una descarga cerrada por batería de la Independencia, que ya nos presentaba un costado i luego el otro, haciéndonos un fuego muí nutrido, felizmente poco certero.
A las 11.40 la Independencia, que indudablemente había
recibido muchos tiros, gobernó a nosotros a darnos el golpe de gracia con su espolón, i haciéndonos fuego muí nutrido hasta tomarnos de enfilada i consiguió acercarse a la menor distancia de 300 metros que nos permitió dispararle cuatro tiros muí bien acertados. A las 12 la Independencia se varó i arrió botes. La Covadonga gobernó entonces i dio una vuelta por el O. al NO., poniendo proa al S. en medio de locos vivas de gloria. El enemigo, mientras tanto, arrió su pabellón de guerra, que izaba al palo mayor i también su bandera, izando después la bandera de parlamento. Estando a 200 metros de distancia, el comandante de la Independencia nos dijo con bocina: "no me tiren mas, estoi rendido, mándenme un bote.»
Nuestro comandante resolvió continuar al Sur inmediatamente,
deseando conservar el buque, librándonos del Huáscar, que mui luego vino a seguirnos. Después de dos horas nos dejó i cruzó hacia la Independencia, que luego la vimos arder. El Huáscar intentó seguirnos, pero luego volvió al Norte.
Murió el señor doctor.
Lanzamos velas para aprovechar el viento; mucha vijilancia. Se distribuyó el servicio i hasta las doce de la noche no hubo novedad. El buque haciendo mucha agua..."
Fuente: Libro "Guerra del Pacífico" de Pascual Ahumada Moreno
Óleo de Tomás Sommerscales del Combate de Punta Gruesa


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