lunes, 9 de enero de 2017

"LOGÍSTICA EN LURÍN"

La logística, cosa fundamental en una guerra, cuyo éxito dependerá de este instrumento para suplir las necesidades de un ejército en campaña.
Así sucedió con el nuestro; mientras nuestras tropas cruzaron el desierto a pie y sufrieron las consecuencias de la falta de preparación del gobierno y el mismo ejército para las campañas del Norte, surgió la imperativa necesidad de acondicionar un sistema de aprovisionamiento que abarcara todo ámbito  y que mantuviera así a las unidades con lo necesario y tuviera lo suficiente para reponer lo perdido. Debemos mencionar al Ministro de Guerra don Rafael Sotomayor por la preparación que dejó, como modelo a seguir durante lo que restaba de conflicto, antes de su trágica muerte previo a la Batalla de Tacna, en mayo de 1880.
En el campamento de Lurín, meses más tarde, que debería estar preparandose para la toma de Lima,  al menos algunas semanas antes de las batallas de Chorrillos y Miraflores, se vio la necesidad de aprovisionar a la tropa con todo lo necesario, tanto para sus necesidades físicas como para mantener la moral en alto. Sin embargo esta tarea no era fácil y requería un gran esfuerzo.
Hoy destacamos a un nuevo héroe, uno que luchó en el silencio y bajo perfil, uno que trabajó arduamnete para llevar en órden la misión encomendada. Hablamos del Coronel Francisco Bascuñán Álvarez, Jefe de Bagajes:

"Acampando nuestro ejército en Lurín, el aprovisionamiento se tuvo que atender desde las playas de Curayaco durante los días comprendidos entre el 22 de diciembre y hasta el 13 de enero.
El desembarco de viveres y forraje se hacía en lanchas que habíamos traído de Arica. Los bultos se dividían en otros más pequeños, para que las mulas pudieran transportarlos a Lurín. Se hacía tres viajes al día.
En este penosísimo trabajo se distinguió por su tesón incansable, su buen orden e inteligencia, el comandante del cuerpo de bagajes, don Francisco Bascuñán Álvarez, entre la tierra, la arena, sofocado debajode carpas, que eran verdaderos hornos, bajo la acción de los ardentísimos rayos de un sol abrasador, cubierto de sudor y de polvo y enredado entre mil aparejos, carretas, correas y patas de mula, se veía todo el día el comandante Bascuñán, sin descansar un solo momento, despachando personalmente las piaras de mulas que llevaban los víveres y municiones a Lurín. Y en aquel laberinto y hacinamiento de mil objetos amontonados en confusión, había bastante tino para que se despachase todo en buen órden, sin enredos ni retardos, sin que una sola piara dejara de llevar a Lurín su correspondiente guía escrita de los bultos que conducía."

Memoria de Pérez de Arce, extraído de La Campaña de Lima de Benjamín Vicuña Mackenna.
La ilustración pertenece a la portada del libro "Así vivieron y Vencieron. 1879-1884 del hisoriador Arturo Sepúlveda Rojas.




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