jueves, 22 de diciembre de 2016

EL REGIMIENTO ARTILLERÍA DE MARINA EN LA BATALLA DE TACNA

La Batalla de Tacna, que fue una dura etapa para nuestro ejército, dejó en evidencia que la organización de la tropa era esencial para vencer en las batallas.
He aquí un ejemplo de disciplina y obediencia al Estado Mayor, en cuanto a las órdenes dadas: nuestro Regimiento Artillería de Marina, que pocas veces se menciona en la historia de Chile y de la Guerra del Pacífico, pero que, la Historia Oficial, no puede ni debe olvidar.
Leamos el parte de don José Ramón Vidaurre en cuanto al papel que le cupo en esta gran batalla:

"REJIMIENTO ARTILLERÍA DE MARINA.
Tacna, mayo 27 de 1880.
Tengo el honor de dar cuenta a US. de la parte que cupo al rejimiento de mi mando en el combate habido el dia de ayer con el grueso de las fuerzas del enemigo. Escuso entrar en pormenores con respecto a la pesada marcha que hicimos en unión de los demás cuerpos de la división, pues todos ellos obran en su conocimiento por haberse verificado bajo las inmediatas órdenes i la intelijente dirección de US.
En consecuencia, limito mi parte desde el momento en que US. se sirvió ordenarme por medio de uno de sus ayudantes que avanzara a paso lijero en protección de algunas fuerzas nuestras que, inferiores en número a las del enemigo, sostenían un combate mui desventajoso por su parte. En cumplimiento de esta orden, mandé adelantar en el acto a las dos compañías guerrilleras del rejimiento, siguiéndolas con el resto de mis fuerzas desplegadas en batalla a una distancia de 70 metros.
Aunque pocos momentos después principiamos a recibir el fuego del enemigo, que se hacia mas nutrido a medida que avanzábamos en nuestra marcha, no creí conveniente contestarle desde luego, apesar de haber esperimentado algunas bajas, por temor de dañar a una pequeña fuerza de la primera división que se habia interpuesto entre mi rejimiento i nuestros contrarios. Continué, pues, mi marcha bajo los fuegos de éstos hasta colocarme a 600 metros de ellos, distancia en que ordené romper el nuestro, habiendo antes dispuesto que las compañías lijeras se corrieran al ala derecha del rejimiento.
Aumentando la velocidad de nuestro paso a medida que nos acercábamos al enemigo, llegamos hasta sus trincheras, donde encontré abandonadas por el enemigo dos piezas de artillería de campaña. Continuando en su persecución, llegué hasta el punto en que una parte del batallón Chillan, algunos oficiales i soldados del rejimiento Esmeralda i de otros cuerpos de la primera división se encontraban rodeados i abrumados por la inmensa superioridad numérica del enemigo que los tenia encerrados en un círculo de fuego. El ausilio que presté a esas fuerzas fué tan oportuno como eficaz; pues, como ya lo habia hecho antes, el enemigo se puso en fuga después de una sostenida resistencia, hecha principalmente por el batallón boliviano Colorados, cuyo segundo jefe cayó en nuestro poder herido de dos balazos en una pierna. Tuve la satisfacción, i me complazco en recordarlo al ponerlo en conocimiento de US., de encontrar ahí a los dos jefes del batallón Chillan, señores Vargas Pinochet i García Videla, capitán señor José María Pinto, del rejimiento Esmeralda i varios otros señores oficiales de los cuerpos nombrados, cuyas vidas peligraban en esos momentos apesar de la enérjica resistencia con que se defendían rodeados de un corto número de soldados, cuyo número disminuía por momentos. Teniendo solo el tiempo necesario para reunir estas pequeñas fuerzas a las del rejimiento, continué avanzando sobre el enemigo, cuya resistencia se debilitaba por momentos, i tuve la felicidad de quitarle dos ametralladoras i dos cañones Krupp que arrastraban en su fuga.
En esta circunstancia recibí por medio del ayudante de Estado Mayor Jeneral señor Villagran, orden del señor Jeneral en Jefe para ponerme a las órdenes del señor coronel Amengual, cuyas disposiciones creí conveniente esperar en la parte del fondo del valle denominado Para, en la quinta de un señor Ferrero, donde pudo la tropa apagar la abrasadora sed que sentía desde las primeras horas de la mañana. Ahí se me unió el teniente coronel señor Holley con su rejimiento i permanecí en ese punto hasta que una nueva orden me hizo emprender la marcha hacia esta ciudad, donde tranquilamente entramos en momentos de ponerse el sol. Las pérdidas esperimentadas en el rejimiento, aunque no de consideración, son de lamentar, i todas ellas constan del estado que tengo el honor de remitir a US. adjunto a la presente.
En momentos de bajar al valle, uno de los soldados del rejimiento me entregó un estandarte, que, según el lema que tenia en, el anverso, pertenece al rejimiento Húsares de Junin, el cual tengo el honor de poner a disposición de US., lo mismo que un teniente de artillería i seis soldados del enemigo que cayeron prisioneros en nuestro poder.
Antes de terminar el presente parte, tengo el gusto de dar cuenta a US. que los señores jefes, oficiales i tropa han llenado cumplidamente su deber, pues todos han estado en sus puestos con el mayor entusiasmo i decisión aun en los momentos mas difíciles del combate.
Tengo el honor de felicitar a US. i por su digno órgano al Jeneral en Jefe por la importante victoria alcanzada por nuestras armas.
Dios guarde a US.
J. R. Vidaurre.
Al señor Comandante en Jefe de la 3 división."

En la ilustración un Sargento 2° de Artillería de Marina. (Uniformes de la Guerra del Pacífico, Greve y Fernández)


1 comentario:

  1. Terrible combate... Menos mal que la victoria sonrió a Chile

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