miércoles, 5 de octubre de 2016

RECEPCIÓN A LOS HÉROES DE LA "COVADONGA": PARTE II



"Una comisión compuesta de los capitanes de navios señores Cavieses, Hurtado i Riveros, comandante de arsenales señor Ramón Vidal Gormaz, comandante de la O'Higgins señor Jorje Montt, fué a bordo a invitar a los héroes para que bajasen a tierra.
En el muelle los esperaba la comisión de la Cámara de Diputados compuesta de los señores Ramón Barros Luco, Luis Jordán, Diego A. Elizondo i Gappar Toro, el alcalde de la Municipalidad de Valparaiso señer Necochea, i el de la Municipalidad de la Victoria señor Macario Ossa, i varios caballeros.
Desde el muelle hasta la Intendencia i -calle de la Aduana formaban calle los voluntarios del cuerpo de bomberos armados de Santiago que llegaron a las doce a ese puerto en tren espreso, la artillería i el batallón cívico núm. 1 de Valparaiso al mando del señor Santa María.
En la puerta de la Intendencia los esperaban el señor Intendente Altamirano, la comisión municipal de Santiago, la id. de tipógrafos i muchos otros caballeros.
A la una llegaron a la plaza los alumnos del liceo, conduciendo ramos i coronas. Uno de ellos, Ricardo Lennes, lleva una corona mas hermosa qué las demás. Está destinada al grumete Juan Bravo, que lleva carrera de ser un Juan Bart. Apenas han llegado los niños se oye el redoble del tambor
i las tropas tercian sus fusiles. Se acerca la hora deseada.
Todas las miradas se dirijen al muelle. Se ansia ver a los que con tanta serenidad i valor sostuvieron el honor del pabellón chileno en Punta Grueso.
En el muelle habia un arco triunfal, asi como al llegar a la Plaza de la Victoria. En ellos se leían los nombres de los oficiales que en Iquique conquistaron glorias inmarcesible en la Esmeralda i Covadonga.
A la una i diez minutos todas las bandas de música tocaron la Canción Nacional.
Condell apareció en el arco triunfal del muelle entre dos banderas coronadas. Lo acompañaban los demás oficiales i la tripulación de la Govadonga, formados de a dos en fondo.
Gritos de entusiasmo atronaban el espacio. La multitud parecía ajitada como el mar en tempestad.
Condell i demás llegaron hasta la Plaza de la Intendencia revelando en los semblantes el inmenso jubiló de sus corazones, en visto de tan espléndido recibimiento.
En la Plaza de la Intendencia el señor Agustín Montiel Rodríguez, desde los altos del café Americano dirijió la palabra de felicitación a nombre del pueblo de Valparaiso. Su discurso fué mui aplaudido, sobre todo cuando, señalando la estatua de lord Cochrane, dijo que la inmensa gloria de Iquique
haria estremecer el pedestal del héroe de la Independencia.
Después el niño Ricardo Lennes dirijió las siguientes palabras al bravo grumete Juan Bravo:
«En el menor de los héroes de la Covadonga queremos saludar a los marinos del 21 de mayo, que han dado a la patria un día imperecedero. Digno eres, valiente grumete, de la corona de laurel que con regocijo te presentamos, porque tú has probado que en Chile hasta los niños son leones cuando se trata de la honra nacional.
«Recibe lo que mereces i pejrmite que en un fraternal abrazo estreche tu corazón valiente a nombre de mis compañeros del liceo.
«Gloria a los valientes
«Salud al porvenir!»
Al terminar, colocó una corona sobre las sienes del grumete i le dio un abrazo.
En la puerta de la Intendencia se pronunciaron los siguientes discursos:



El señor Barros Luco (Ramón).—

«Comandante Condell, tripulantes de la Covadonga:
Os saludo a nombre de la honorable Cámara de Diputados. Esta alta corporación ha resuelto asociarse, a nombre de toda  la República a la manifestación que os hace en este dia el pueblo de Valparaiso.
«Habéis dado una pajina brillante a la historia de nuestra marina. «Arturo Prat, Serrano, Riquelme, Aldea, Hyat i muchos de vuestros compañeros de la Esmeralda han muerto pero han muerto como héroes, inscribiendo sus nombres en las pajinas inmortales de la historia.
«Ellos i vosotros habéis probado que el valor i el patriotismo son para el soldado chileno blindaje mas resistente que el fierro i el acero.
«El combate naval de Iquique ha sido, a juicio de los primeros marinos del mundo, un hecho de armas sin precedente en los tastos de las mas gloriosas guerras marítimas.
«Comandante Condell, acabáis de entrar a la bahía con vuestro pequeño buque a remolque i destrozado por las balas enemigas; empero habéis sepultado para siempre en las aguas de Iquique al mas fuerte acorazado de la escuadra peruana.
«La Covadonga pasará a ser el buque reliquia de nuestra escuadra.
«Marinos de la Covadonga, no trascurrirá mucho tiempo sin que volváis a suscar las aguas de Valparaiso a bordo de un buque que tenga escrita con letras de oro esta divisa memorable. (Continuará...)

En la fotografía el señor Diputado Ramón Barros Luco

Capitán de Fragata Carlos Condell


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