sábado, 8 de octubre de 2016

CARTA DEL CIRUJANO DEL COCHRANE MANUEL F. AGUIRRE

El Combate Naval de Angamos, sublime cuadro en que nuestros buques de guerra detienen por fin al escurridizo "Huáscar".
El "Cochrane" y el "Blanco" quedarán en la historia de nuestras glorias junto a sus inmortales comandantes don Juan José Latorre y Galvarino Riveros.
Leamos una carta enviada a un amigo, por el cirujano del Cochrane Dr. Manuel F. Aguirre, contandole interesantes detalles y pormenores de lo ocurrido aquella mañana del 8 de Octubre de 1879 y de los cuales él fue testigo presencial y ocular de estos hechos:
“Mejillones de Chile, octubre 9 de 1879 .
Señor Pedro Nolasco Carvajal.
Apreciado amigo:
Como le prometí, voi a darle algunas noticias sobre los sucesos de la guerra.
El 6 en la noche, de regreso de nuestra espedicion al norte, tomamos fondeadero en Mejillones Cochrane, O'Higgins i Loa. Al amanecer del siguiente dia se nos juntó el Blanco, Covadonga i Matías. En la tarde del 7 el jefe de la escuadra recibió orden de dijirse a Antofagasta, lo que efectuó en esa misma noche en convoi con Covadonga i Matías. Poco después de la partida de estos buques, el comandante Latorre recibió orden del Ministro de la Guerra de salir a cruzar hasta 20 millas al O. de Mejilloaes con el objeto de cortar la retirada al Huáscar i Union que andaban por el sur cerca do Coquimbo hacia dos dias.
A la 1 ½ A. M. del 8 dejábamos la bahía en compañía del Loa i O'Higgins. A las 4 A. M. nos encontrábamos a poco mas de 20 millas al O. de Punta Angamos. A las 6 ¾ divisamos dos humos al SE. i mui cercanos a la costa, que supusimos ser de buques enemigos, de lo que pronto nos convencimos.
Poco después de haberles puesto la proa para cortarles la retirada, vimos aparecer tres humos mas que también venían del S. Eran el Blanco, Covadonga i Matías que venían en persecución de los buques peruanos, pero a mui larga distancia de ellos.
En esta situación ya conocimos distintamente al Huáscar i a la Union que tomaban directamente rumbo al N. Nosotros, forzando máquinas gobernábamos directamente sobre Punta Angamos, acortándose por momentos la distancia que nos separaba del enemigo.
A las 7 . 50 se tocó zafarrancho. La Union que seguia las aguas del monitor, se puso al habla con éste dejándolo pocos momentos después a toda fuerza de máquina, siempre con rumbo al N. La O'Higgins que venia por nuestro costado de babor i el Loa que venia mucho mas atrás, recibieron orden de cortar la proa i atacar a la corbeta enemiga que se escapaba, mientras el Cochrane atacaba al Huáscar.
Nos encontrábamos frente a la bahía de Mejillones. Eran las 9.10 i distábamos 8,200 metros del monitor cuando éste izó su bandera disparándonos los dos cañones de su torre. Las balas pasaron por encima de nuestro blindado, yendo a caer a alguna distancia, sin dañarlo absolutamente.
Nuestro comandante no dio orden de romper el fuego esperando acortar mas la distancia para tener mas seguridad en las punterías. Cuando nos hubimos acercado 1,000 metros mas, rompimos el fuego, dando el segundo de éstos en la torre del comandante, el que murió en el acto, según nos han asegurado después sus mismos oficiales. Eran las 9 20. Poco después el Huáscar caia sobre estribor; gobernando nosotros paralelamente a él, le hacíamos mui buenos disparos que, perforando su blindaje, le causaban inmensos daños. Lo te níamos a 450 metros i acosado por nuestros proyectiles cuando arrió su bandera que llevaba al pico del palo mayor. Era la única que llevaba. Eran las 10. 10. Sin embargo no paraba su máquina. Algunos instantes después volvia a izar su pabellón. Ambos buques navegaban siempre paralelamente. A las 10.20 caia por segunda vez sobre estribor; el buque no tenia gobierno; dos de nuestros proyectiles, que le habian penetrado por la popa, le habian llevado las cadenas del timón de combate. El timón ordinario habia sido inutilizado también en los primeros momentos de la acción.
Viendo esto, cerramos la caña a babor para embestirle con nuestro ariete; pero el golpe fué errado i la popa del monitor alcanzó a pasar libre de nuestro espolón. Así, acosado por una lluvia de proyectiles, sin gobierno, su casco mui averiado en muchas partes, como también su torre, su primer i segundo comandante muertos, como también algunos otros oficiales i gran número de su marinería, así ya para rendirse definitivamente, llegó el Blanco a tomar parte también en el combate, interponiéndose entre el Cochrane i el Huáscar, de tal modo que tuvimos que jirar rápidamente sobre babor para evitar una colisión. Eran las 10.25. Este incidente vino a prolongar la situación que ya se definía, alejándonos del enemigo a 1,200 metros de solo 200 a que estábamos. Sin embargo, forzando la máquina, volvimos a acortar la distancia algunos momentos después.
Estrechado el enemigo dirijió su proa al Cochrane, pero viendo que nosotros hacíamos la misma maniobra, desistió de su desesperada intención jirando por estribor para pasar solo a cinco metros de nuestro espolón. En este paso le disparamos nuestros cañon. Como siguiera el enemigo cayendo sobre estribor, el Blanco, que había vuelto a quedar tras de nosotros, aprovechó de este movimiento para envestirle nuevamente con su espolón, pero sin conseguir su objeto.
Los fuegos de nuestros blindados continuaban con certeza sobre el enemigo que no pudiendo escapar i ya casi inutilizado, arrió definitivamente su bandera, dirijiéndose al Cochrane.
La toldilla í cubierta del monitor estaba en esos momentos llena de jente que nos llamaban haciéndonos señales con pañuelos blancos. Eran las 10.55 ms. A. M. Al instante se armaron nuestros botes para tomar posesión del buque i auxiliar a sus tripulantes.
Una vez en él, vimos cuadros horribles; mezclados con los destrozos del buque, se veian multitud de cadáveres i de moribundos que exhalaban sus últimos quejidos. La cubierta, tapizada de sangre i restos humanos. La cámara del comandante i la de oficiales, que era la de cirujía, completamente destrozadas i llenas de heridos.
No habia parte del buque que no mostrara charcos de sangre i fragmentos de cadáveres ya en el piso o inscrustados en el techo o en los costados.
Es preciso haber visto aquello para formarse una idea aproximada de tan tristes espectáculos.
A los mas graves les presté los ausilios profesionales en el mismo buque, mandándolos inmediatamente a bordo de nuestra escuadra, donde eran atendidos con todo esmero por mis colegas.
En pocos momentos nuestros botes trasbordaron a sus respectivos buques, primero a los heridos i después a los buenos, quedando solo dos tenientes peruanos a bordo del monitor.
Al abordar el buque, éste hacia mucha agua, tanto por los destrozos causados por nuestras balas, como porque los condensadores i válvulas habian sido abiertas para que éste se fuera a pique. Pero merced a Mr. Werner i señor Romero, injenieros del Cochrane, que con mucha prontitud remediaron estos males, el buque se pudo salvar. Un momento mas sin estos ausilios, el buque se habria perdido inevitablemente.
Otra circunstancia estuvo a punto de perdernos con el buque: Hacia posos momentos que habíamos pisado su cubierta, cuando notamos un incendio causado por la esplosion de un proyectil casi sobre la misma Santa Bárbara. Me ocupaba en hacer sacar a cubierta algunos heridos cuando fui avisado de lo que ocurría por un negro de los mismos marineros del buque, lo que no dejó de alarmarme; felizmente fué estinguido mui a tiempo. Una vez libre de estos inconvenientes i tripulado el buque por chilenos, nos dirijimos al puerto, a donde llegamos algunas horas después. El capitán Peña, segundo del Blanco, es el comandante accidental del monitor.
Me olvidaba decirle que del comandante Grau solo nos fue posible encontrar una pierna i una bota-manga de su levita. Bajaban su cadáver de la torre cuando una bomba lo hizo desaparecer junto con los que lo conducían. Su ropa, espada, charreteras, etc., fueron puestas en manos del jefe de la escuadra.
Hoi se dio sepultura a todos los fallecidos en el combate; les hicieron los honores de ordenanza i fueron acompañados al cementerio por los batallones existentes en este puerto. Al monitor se le está haciendo una media reparación para que pueda hacer su viaje a Valparaiso, el que efectuará en tres dias mas.
Le remito una lista de las averías i bajas habidas en el Almirante Cochrane.
Averías en el buque: Un tiro de la batería a estribor que penetró algunas pulgadas, removiendo la plancha i aflojando sus pernos. Otro en la aleta de estribor que penetró por el camarote del comandante llevándose también la cantina de id., puerta de la cámara de guardia-marinas, cubichetes de la cámara de tenientes, un tubo cohetero, la botica, un puntal, cuarto de banderas, saliendo a popa de la batería de babor, hiriendo lijeramente la boca del cañón número 6.
Un 3° perforó la proa a estribor metro i medio sobre la línea de agua, despedazando la cocina, bote de babor de proa, un ventilador i cayendo después sin hacer esplosion (esta granada se conserva intacta.) El 4° dio cerca de la línea de agua bajo el portalón de estribor sin hacernos daño por haber dado mui oblicuamente. Un 5° se llevó el pescante de la gata a babor.
Las jarcias de trinquete a estribor, un obenque i varios cabos también fueron cortados por los proyectiles. En la jarcia mayor también se cortó un obenque, astas de pico i varios cabos. La jarcia de mesana a babor. Varios tiros de ametralladora en los botes, chimenea i en la cofa de mesana donde hubo dos heridos.
Bajas: Herrero 1° Pedro Espinosa, herido gravemente por astillazos en la pierna, nalga i muslo derecho; grumete, Domingo Yonhson, herido gravemente en el costado derecho i muslo izquierdo (murió en el hospital de tierra hoi a las 2 P.M.); calafate, José María Villarroel, herido de gravedad por astillazos en la cabeza i pierna derecha; carbonero Vicente Diaz, en la pierna izquierda; soldado, José María Jofré, herido en la pierna derecha por bala de ametralladora; soldado, Custodio Segura, gravemente en la pierna derecha; carbonero, José R. Morales, levemente en la cabeza por astillazos. Varios otros con pequeñas heridas que no merecen mencionarse.
Lista de los oficiales peruanos que se encontraron a bordo del Huáscar en el combate de Mejillones:
l.er Comandante, contra-almirante, señor Miguel Grau (muerto al principio del combate.)
Secretario del comandante, capitán de fragata graduado, señor Meliton Carvajal (herido de gravedad en una pierna.)
2° Comandante, capitán de corbeta, señor Elias Aguirre (muerto).
Teniente l°, 3.er comandante, señor Diego Ferré (muerto.)
Teniente 1° graduado, señor Pedro Gárezon.
Id. id., señor José M. Rodríguez (muerto.)
Teniente 2°, señor Enrique Palacios (herido de gravedad en la cara, pié izquierdo i mano izquierda.)
Teniente 2°graduado, señor Jervacio Santillana.
Id. id., señor Fermín Diez Canseco (contuso.)
Alféres de fragata, señor Ricardo Herrera.
Capitán graduado de infantería, señor Mariano Bustamante
Sarjento mayor, jefe de guarniciones, señor José María Ugarteche (herido en la cara.)
Capitán de la columna Constitución, señor Manuel Arellanos.
Aspirantes a guardia-marinas: señores Carlos B. Tizón, Federico Sotomayor, Manuel Elias, Grimaldo Villavicencio, Manuel Villar i Domingo Valle-Riestra.
Cirujano mayor, señor Santiago Távara.
Cirujano de primera clase, señor Felipe M. Rotalde.
Practicante de medicina, señor José I. Canales.
Contador 1°, señor Juan Alfaro.
Superintendente de máquina, señor Tomas Wilkins.
l.er maquinista, señor Manuel Mac-Mahon.
2° id., señor Tomas W. Hugeches.
3° id., señor Richard Trenemann, id. id. Williams Grijjilhs.
4° id., señor Henry Lever, id. id. Ernesto Molina, id. id. Archibaldo Mac-Collum.
Ayudante de máquina, señor Augusto Mateus.
De los 205 tripulantes del Huáscar solo sobrevivieron 147, de los cuales por lo menos 40 a 50 están heridos, muchos de gravedad, habiendo muerto algunos de éstos en tierra.
Tiros dados por el Cochrane al Huáscar
Uno en la popa bajo el portalón del cañón de a 12 que mató a todos los que gobernaban el timón de combate destruyendo las cadenas de gobierno i destrozando la cámara del comandante. Otro en la aleta de estribor a menos de un metro de la línea de agua. Penetró también a la cámara del comandante. Otro a estribor en la línea de agua. Otro a estribor menos de un metro sobre la línea de agua, en la parte que está la máquina, destruyen do los camarotes de injenieros a ambos lados i llevándose también algunas barandas i pequeñas piezas de la máquina, sin causar otro daño en esta. Otro a estribor, metro i medio mas a proa. Uno en el costado de babor. Otro id. en el canto del blindaje. Todos estos perforaron el casco. Uno en el cabrestante dando también en el castillo. Tres en la torre delcomandante perforándola i casi destruyéndola completamente. Cinco en la torre de combate. Uno a estribor que dañó algo el cañón izquierdo matando casi toda la jente de la torre. Otro mas a proa que destruyó la muñonera del cañón de la derecha. Tres mas que no alcanzaron a perforar todo el blindaje por caer oblicuamente. La chimenea completamente inutilizada i varios otros que se llevaron parte de la amurada de babor.
Estos son los datos que le puedo dar sobre el combate del 8 de octubre que ha venido a decidir favorablemente la suerte de nuestras armas en el mar.
Recuerdos a la familia i disponga de su amigo.
Manuel F. Aguirre.
P. D.—Me olvidaba decirle que la O'Higgins i el Loa persiguieron a la Union hasta la noche sin poder darle caza.
—Vale.”

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