lunes, 12 de septiembre de 2016

"DOLORES RODRÍGUEZ CANTINERA DEL 2° DE LÍNEA"

Los cantos épicos de cada nación cuentan las epopeyas que debieron realizar quienes estaban destinados a forjar los elementos que darían forma a la cultura de los pueblos. Desde antes de Roma, los hombres han dejado plasmado en papel, el heroísmo y el amor patrio.
Nuestra historia no es la excepción, ya que desde la llegada de los españoles y su encuentro con los araucanos podemos leer acerca de la gallardía y fortaleza de quienes se enfrentaron para la conquista o la derrota.
Durante la Guerra del Pacífico, muchos hombres, y también mujeres, además de batallones y regimientos, se destacaron, por su valentía y por actos que en particular los hicieron sobresalir y ser inspiración para la posteridad. Encontramos al famoso batallón minero "Atacama", "Los Juramentados", la cantinera "Irene Morales", el muy amado "Manco Glorioso" o "Manco Amengual", "El Principe Rojo", etc., etc. etc.
Hoy recordamos a doña Dolores Rodríguez, cantinera del Regimiento 2° de Linea, de destacada participación en la Batalla de Tarapacá y quien al ver a su hombre caído de bala, toma el comblain y dispara contra el enemigo vengando así su muerte. Resultó herida, pero continuó sirviendo en el ejército, hasta perderse de los anales de la historia.
Por ahí don Diego Dublé Almeida, la menciona no muy amablemente, quién lo diría, pero de ella nos ha quedado un registro que le hace justicia. Un poema del escritor Juan Uribe Echeverría:

Dolores Rodríguez Cantienera del 2° de Línea

"Sin temor a los rigores
de una tremenda campaña,
a su marido acompaña
la valerosa Dolores
a pelear en tierra extraña.

Resuelta con ardimiento
a seguir nuestra bandera,
se enrola de cantinera
del famoso regimiento
que Ramírez dirigiera.

En Tarapacá el valor
de esta mujer es grandioso,
aunque entre el fuego espantoso
Dolores tiene el dolor
de ver morir a su esposo.

Esa mujer varonil
mira sin vida tendido
al compañero querido ...
pero recoge el fusil
que empuñaba su marido.

Herida está: ¿qué le importa?
su pecho arde en furor ciego;
avanza serena y luego
aún más la distancia acorta
y se dispone hacer fuego .

La atmósfera es una fragua ...
por beber, esfuerzo vanos
hacen nuestros veteranos ...
mas Dolores no pide agua
sino sangre de peruanos!

Y de sangre un gran torrente
de rojo mancha la arena
y de horror al cholo llena,
que escapa cobardemente
ante la heroica chilena.

Ha vengado a su marido
sin demora, sin tardanza,
en la espantosa matanza,
y además ha contribuido
al triunfo con su venganza.

Cuando después tiene Escala
de esta acción conocimiento,
en el mismo campamento
a la Rodríguez regala
la jineta de sargento."

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