miércoles, 21 de septiembre de 2016

"LOS NIÑOS EN LA GUERRA DEL PACÍFICO: JUAN BRAVO"

Hoy nuestro homenaje está dedicado a uno de los más valientes niños del que tenemos conocimiento haya enfrentado a los peruanos en la Guerra del Pacífico. Nos referimos al joven Juan Bravo, quien con sólo doce años de edad, escapó un día de su hogar en Arauco, y se enroló en la marina, para luego ser partícipe de uno de los más gloriosos hechos de la historia de Chile.
Sí, porque a Juan Bravo, de verdadero apellido: Millacura, le fue encomendado, en momentos cruciales del Combate Naval de Iquiue, la tarea de atacar desde la cofa de la "Covadonga", a los marinos peruanos de la "Independencia".
Así, Juan Bravo, niño de origen mapuche de tan solo 14 años de edad, tu nombre ha quedado escrito con letras de oro en los anales de la historia de Chile, y quienes hoy la estudiamos, nos sentimos asombrados, honrados y humildes de conocer el lugar que te cupo a tí dentro de este episodio.
En estas instancias es que compartimos el momento en que, a su llegada a Valparaíso, los héroes de la "Covadonga" fueron recibidos por todo un pueblo agradecido y por orgullosas autoridades, que para hacer justicia al  nombre del jóven mapuche, hicieron una corona de laureles especial que le fue entregada  por el representante del Liceo de Valparaíso, Ricardo Lennes, el cual se dirigió a nuestro niño con las siguientes palabras:

"En el menor de los héroes de la Covadonga queremos saludar a los marinos del 21 de mayo, que han dado a la patria un día imperecedero. Digno eres, valiente grumete, de la corona de laurel que con regocijo te presentamos, porque tú has probado que en Chile hasta los niños son leones cuando se trata de la honra nacional.
"Recibe lo que mereces i permite que en un fraternal abrazo estreche tu corazón valiente a nombre de mis compañeros del liceo.
"Gloria a los valientes!
"Salud al porvenir!"
Al terminar, colocó una corona sobre las sienes del grumete i le dio un abrazo."*

Juan Bravo y la tripulación de la goleta "Covadonga", fueron llevados desde Valparaíso a Santiago, donde fueron receptores de grandes manifestaciones públicas, tanto del pueblo como de las autoridades locales, pasando por la Moneda y siendo recibidos por el Presidente de la República don Anibal Pinto Garmendia. 
Luego de estos episodios, Juan Bravo se pierde en la historia, dejándonos con un inmortal recuerdo de su actuación en la Guerra del Pacífico.




Fotografía de estudio del niño mapuche Juan Bravo



*Boletín de la Guerra del Pacífico

jueves, 15 de septiembre de 2016

RECEPCIÓN A LOS HÉROES DE LA COVADONGA: PARTE I

No siempre tenemos a nuestra disposición relatos tan fidedignos ni tan emocionantes como los que nos ofrece "El Boletín de la Guerra del Pacífico", el cual satisface nuestro apetito de conocer los pormenores de la Guerra del Pacífico.
He aquí un buen ejemplo de lo que me refiero, al leer el momento en que la Covadonga llena de gloria entra en el Puerto de Valparaíso e imaginar la ciudad engalanada, la gente felíz y la tripulación valerosa llena de orgullo por el deber cumplido.
El relato es largo, pero lo hemos dividido en más partes, para que cada episodio sea disfrutado por ustedes.
Leamos pues este momento de nuestra historia:


Valparaíso

"Por muchos años recordará el pueblo de Valparaiso las fiestas con que recibió a los gloriosos marinos de, la Covadonga el lunes 23 del actual.
Desde el dia anterior en la mañana se principió a engalanar la ciudad. Casi no quedó casa donde no se izó el pabellón nacional i se adornó la fachada con flores i arrayanes. Los edificios públicos, los monumentos, las plazas, las iglesias, todos competían a porfía en engalanarse para recibir a los héroes.
Desde el amanecer las calles se veian atestadas de jente. A las 7 i cuarto A. M. del dia el vijía dio la señal de que la Covadonga estaba a la vista, lo que fué comunicado a todos por tres cañonazos disparados en el fuerte San Antonio.
A las diez i cuarto, el fuerte San Antonio disparó 21 cañonazos, era el saludo que se hacia la Covadonga; pues en ese momento fondeaba la gloriosa goleta.
La Covadonga entró remolcada por el Loa i seguida por innumerables lanchas que habian ido a recibirla hasta Concón.
Todos los buques, tanto de guerra como mercantes, recibieron a la goleta empavesados i lanzando las tripulaciones estrepitosos hurras.


COVADONGA EN VALPARAÍSO 23 DE JUNIO DE 1879




COVADONGA Y EL TRANSPORTE LOA




Apenas habia fondeado la Covadonga, saltaron a bordo los miembros de las diversas comisiones que habian ido de Santiago a saludar a sus heroicos tripulantes. El señor Augusto Ramírez S. dirijió la palabra al comandante Condell felicitándole a nombre de la prensa de Santiago. Condell bastante
emocionado contestó:
«Agradezco con el mas vivo reconocimiento la felicitación que usted me hace a nombre de la prensa de Santiago; ella se ha conducido en las circunstancias por qué atraviesa el pais de un modo que le hace el mas alto honor i que la coloca a una inmensa altura.
«Yo i mis compañeros no hemos hecho otra cosa que cumplir con nuestro deber en la medida de nuestras fuerzas; la prensa de Santiago ha cumplido el suyo dignamente.
«Me complazco en enviar a la prensa de la capital mi mas cordial parabién, al mismo tiempo que espresarle mi gratitud por la honrosa comisión de que usted viene investido.»
Todos se disputaban por abrazar al bravo comandante i demás oficiales.
En un momento la cubierta quedó llena de visitantes; fué necesario prohibir la subida para no desatender la maniobra.
La tropa recibió trajes naevos i se preparó para desembarcar."


lunes, 12 de septiembre de 2016

"DOLORES RODRÍGUEZ CANTINERA DEL 2° DE LÍNEA"

Los cantos épicos de cada nación cuentan las epopeyas que debieron realizar quienes estaban destinados a forjar los elementos que darían forma a la cultura de los pueblos. Desde antes de Roma, los hombres han dejado plasmado en papel, el heroísmo y el amor patrio.
Nuestra historia no es la excepción, ya que desde la llegada de los españoles y su encuentro con los araucanos podemos leer acerca de la gallardía y fortaleza de quienes se enfrentaron para la conquista o la derrota.
Durante la Guerra del Pacífico, muchos hombres, y también mujeres, además de batallones y regimientos, se destacaron, por su valentía y por actos que en particular los hicieron sobresalir y ser inspiración para la posteridad. Encontramos al famoso batallón minero "Atacama", "Los Juramentados", la cantinera "Irene Morales", el muy amado "Manco Glorioso" o "Manco Amengual", "El Principe Rojo", etc., etc. etc.
Hoy recordamos a doña Dolores Rodríguez, cantinera del Regimiento 2° de Linea, de destacada participación en la Batalla de Tarapacá y quien al ver a su hombre caído de bala, toma el comblain y dispara contra el enemigo vengando así su muerte. Resultó herida, pero continuó sirviendo en el ejército, hasta perderse de los anales de la historia.
Por ahí don Diego Dublé Almeida, la menciona no muy amablemente, quién lo diría, pero de ella nos ha quedado un registro que le hace justicia. Un poema del escritor Juan Uribe Echeverría:

Dolores Rodríguez Cantienera del 2° de Línea

"Sin temor a los rigores
de una tremenda campaña,
a su marido acompaña
la valerosa Dolores
a pelear en tierra extraña.

Resuelta con ardimiento
a seguir nuestra bandera,
se enrola de cantinera
del famoso regimiento
que Ramírez dirigiera.

En Tarapacá el valor
de esta mujer es grandioso,
aunque entre el fuego espantoso
Dolores tiene el dolor
de ver morir a su esposo.

Esa mujer varonil
mira sin vida tendido
al compañero querido ...
pero recoge el fusil
que empuñaba su marido.

Herida está: ¿qué le importa?
su pecho arde en furor ciego;
avanza serena y luego
aún más la distancia acorta
y se dispone hacer fuego .

La atmósfera es una fragua ...
por beber, esfuerzo vanos
hacen nuestros veteranos ...
mas Dolores no pide agua
sino sangre de peruanos!

Y de sangre un gran torrente
de rojo mancha la arena
y de horror al cholo llena,
que escapa cobardemente
ante la heroica chilena.

Ha vengado a su marido
sin demora, sin tardanza,
en la espantosa matanza,
y además ha contribuido
al triunfo con su venganza.

Cuando después tiene Escala
de esta acción conocimiento,
en el mismo campamento
a la Rodríguez regala
la jineta de sargento."

viernes, 9 de septiembre de 2016

"EN EL MUELLE FISCAL: MEMORIAS DE ESTANISLAO DEL CANTO"




En sus memorias, el General Estanislao del Canto, nos relata el momento en que fue llamado a ejercer el cargo de Jefe 2° del batallón Navales, en Valparaíso. En este relato, y antes de salir la tropa hacia Antofagasta, embarcados en el vapor Itata, junto con el Batallón Movilizado Chacabuco, con fecha 21 de mayo de 1879, el entonces Jefe del Navales, se detiene a observar una escena que notó desde su puesto, en el muelle fiscal.
En este cuadro que nos cuenta hace mención de un jóven de apellido Paiba, hijo del dueño de un restaurante de Playa Ancha, que era el lugar adonde cada día el batallón Navales iba para su instrucción; y habiendo los oficiales, durante el almuerzo el día antes del embarque, captado la atención del jóven de unos 20 años, don Estanislao trae a la memoria la siguiente imagen.
Leamos pues lo que vio:
"Cuando el Batallón se embarcaba en el muele fiscal y ya se habían conducido dos compañías y yo estaba al último del batallón, vi que un hombre de sombrero blanco y regularmente vestido tomaba a un soldado por las correas de la mochila y lo sacaba de las filas diciéndole: "¡Hijo ingrato!, ¿por qué me abandonas?,¿no sabes que no tengo más hijo que tú para cuidarme?, ¿Qué te faltaba en tu casa? Ya que éste es tu destino, ¡híncate ahí, hijo ingrato, y recibe mi bendición!.." Y dándosela le dice: ¡Defiende a tu patria, pero te exijo que mueras antes de ser cobarde!"