viernes, 22 de julio de 2016

"LA SORPRESA DE ATE"

CARTAS DEL EJÉRCITO

(DEL CORRESPONSAL DE EL HERALDO EL CUAL SE ENCONTRABA EN EL CAMPAMENTO DE LURÍN)

LA SORPRESA DE ATE

"A las 4 P. M, del sabado 8, conforme a las ordenes recibidas, salio de su campamento de Pachacamac el coronel don O. Barbosa con sus ayudantes, el doctor Diego San Cristobal, acompañado de los cirujanos primeros, señores Jose M. Ojeda, Jerman Valenzuela, otros empleados i dos cantinas de campana i las siguientes fuerzas;
Seis companias del 3. R de linea, una montada del Buin, 600 hombres del Lautaro, 100 granaderos i 4 piezas de montaña, bajo las ordenes do los señores  Napoleon Gutierrez, Robles i Marzan. A las 7 P. M. se detuvieron al salir del valle, acampando ahi con todas las precauciones consiguientes a una marcha de sorpresa hasta la 1 A. M., hora en que se pusieron nuevamente en marcha, cuando ya la luna había apagado su farola, como dijo un soldado.
La tropa fue distribuida asi: Vanguardia: Buines, Caballeria, Artilleria, 3. ° d e línea i Lautaro.
A las 5 A. M. la linea se detuvo a la entrada de un paso estrecho, verdadero zaguan do una boca de lobo.  Cortado entre dos cerros, de una cuadra de largo i cinco varas de ancho. Seguia un cajon pedregoso entro dos cordones de lomas elevadas, como de 5,000 metros de largo por 1,000 de ancho i a cuyo fondo se divisaban las trincheras enemigas.
Se mandó a los Granaderos a descubierta, i volvieron diciendo que no habia sino minas; pues no alcanzaron a ver a los enemigos, que permanecian ocultos. Avanzó entonces la compania del Buin, con orden de ocupar una quebrada entre dos cerros. Dos piezas de artillería se colocaron a la entrada  i izquierda sobre las lomas de la entrada i las otras dos un poco mas adelante, a 3,500 metros de distancia. Tres companias del 3. R tomaron en seguida posición de las cumbres que dominaban las lineas enemigas, quedando el resto como de reserva.
La artilleria disparó  durante una hora i media sin apurarse, i al concluir, bajando de los cerros laterales se juntaron las companias del Buin i dos del 3. R, avanzando con orden disperso hasta la distancia de 600 metros de las trincheras, donde comenzaron lo que los militares llaman fuego en avance,
Fue esta maniobra el primer episodio interesante del drama que comenzaba. Las tres  compañias, alineadas en un orden admirable, avanzaban lentamente formadas en dos filas; la primera cargaba tendida en el suelo, se hincaba para apuntar, i solo despues de elejir detenidamente un blanco, disparaba i se tendia de nuevo, dejando paso a la segunda quo avanzaba a su vez unos cuantos metros, se arrodillaba i apuntaba, en seguida fuego i despues a tierra para que avanzara de nuevo la de atrás. Era esto una evolución en la elipsis del Parque Cousiño, admirable por el orden, la calma i la increible sangre fria de nuestra tropa, que no disparaba sino despues de pillar al vuelo uno de los bIancos fugaces que asomaban detrás de las trincheras, como la cabeza de don Cristobal en el entablado de los titeres. Estos, por su parte, hacian un fuego desaforado tirando atolondradamente sobre nuestras tropas.
Nuestros soldados están persuadidos de el que se bate detrás de parapetos está perdido, primero, porque no apunta, preocupado con la idea de que estan esperando que asome la cabeza para dispararle, es decir, que teniendo resguardado todo el cuerpo, todo el cuidado lo concentra en la cabeza, i entonces apenas asoman apuntando al cielo las mas veces, i segundo, porque ya no tienen derecho a pedir la vida al que logró vencerlos teniendo de su parte todas las desventajas.
Se vio entonces salir a espaldas de las trincheras, con dirección a los cerros de la izquierda, la caballeria enemiga, que parecia desafiar a que  avanzaran los nuestros.  No sabia que por la falda opuesta subia una compania del 3. R, la que apenas vio desde la cumbre la maniobra de los jinetes, rompió  sobre ellos sus fuegos, descendiendo rapidamente al plan, sin lograr darles alcance, porque hu yeron al monte a galope i tan atropelladamente, que apartándose de la ruta conocida, hicieron estallar a su paso dos o tres minas.
Entonces se tocó "alto el fuego i avance nuestra caballeria," movimiento audaz que tuvo de su parte el éxito contra el cual nada se puede decir.  Los granaderos faldearon el cerro por donde habia pasado la enemiga, i tomando na la izquierda describieron una curva a espaldas de las trincheras ocupadas todavia por la infantería peruana.
Hubo en esta un instante de pánico, pues abandonando sus fuertes posiciones, echó a correr al monte que tenia 20 pasos a retaguardia. Iba al frente de la primera mitad de Granaderos el alférez don Nicanor Vivanco, i tan rapida fue su carga sobre los que  huian que, a pesar dol corto trecho que estos tenian que recorrer para quedar a salvo, alcanzó a acorralar a 25, 2 oficiales i 23 soldados, los mismos que después mordian el polvo, rasgadas de alto abajo las cabezas; como si fueran sandias,
Qué  sablazos. Dios de la guerra!
Unos se habian detenido en la mandibula inferior, otros habian hundido lor kepies en una zanja que llegaba hasta la nariz, i muchas cabezas pendian apenas de una hebra de carne!
Ahi concluyó cl combate. Ya  el resto de las tropas nuestras ocupaba todo el cajon. Se pudo ver entonces las trincheras enemigas: un terraplen de arena de dos metros de alto, un foso, después rieles cruzados, en seguida, el monte para arrancar i minas de polvora en lodos los caminos, senderos i faldas de cerros por donde era posible ei paso. Habia en ese reducido espacio unas 150 minas, de las cuales 30 estaban en el desfiladero de la entrada. Tres de ellas reventaron a espaldas de nuestra caballeria; otra, cuando confundida la mitad del alferez  Vivanco con la Infantería enemiga, solo se veía a traves de una nube de polvo amarillo el centelleo de los sables; otra, que un soldado de Granaderos hizo estallar al tocarla con su sable para inutilizarla; un caballo suelto que corria por el campo pisa otra, que revienta levantandolo seis varas del suelo, donde cayó  con el vientre abierto; i la ultima, que pisó un soldado del Buin, llevandole una pierna i quemándole la cara a el, i a Eujenio Figueroa la cara i la mano.
A las 11 A. M. todo estaba concluido. La tropa se internaba hasta siete cuadras en el bosque, donde tranquilamente varios soldados cojieron un buei, lo despostaron  sin alcanzarlo a comer, pero trayendose la carne a medio asar.
Los heridos nuestros son 11: Jose Quezada, un balazo en una mano; Pio Toro, en la ingle; Exequiel Gonzalez, golpe de bala en un pie; Jose Maria Aviles, bala en un costado; Pedro Jose Correa, bala en un muslo; Eujenio Figueroa, polvorazo; Raimundo Retamal, bala en el muslo; Rosendo raima, bala en el costado izquierdo, i Segundo Loyola, el Buin que piso la mina i que murio en la misma noche. Los heridos fueron curados en el mismo campo de batalla por los señoores San Cristobal, Ojeda i Valenzuela, en momentos en que el San Bartolome comenzaba a disparar sobre el campo ocupado por los nuestros, lo que duro cerca de una hora.
A la 1 P. M. se emprendia ia marcha de regreso, trayendo a uno que se dijo injeniero ingles. La infantería  peruana tuvo unas 80 bajas, i su numero se estima de tan diversas maneras, que prefiero esperar el parte oficial que aun no se ha pasado.
Habiendo el coronel Barbosa consultado al Jeneral si se mantenia en el punto que ocupaba, recibio orden de abandonarlo, por lo que a a 1 P. M, se emprendio el regreso, soltando esa buena presa que tan poco dista de Lima.  El lugar de la refriega se llama la Rinconada, a ocho cuadras de Ate. No se habian apartado mucho los nuestros, cuando la tropa peruana, oculta en el fondo del valle que le servia de refujio, volvio a sus trincheras, a las cuales seguia el San Bartolome disparandole tardios canonazos. En el camino se encontro a dos companias del Curico, apostadas ahi por lo que pudiera suceder.
Tal ha sido a funcion de hoi. No tuvo mas consecuencias que las que se  quiso sacar de ella; pero ha probado que Lima pudo ser tomada si se refuerza a Barbosa, asi como los peruanos sacaron la cuenta de que el camino de Manchai es una rendija peligrosa en sus filas.”

El Corresponsal


CORONEL OROZIMBO BARBOSA PUGA


                                      SOLDADO DE INFANTERÍA BUIN 1° DE LÍNEA

                   REGIMIENTO 3° DE LÍNEA EN LA  PLAZA COLÓN DE ANTOFAGASTA

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