sábado, 9 de julio de 2016

"CARTA DE UN OFICIAL"

No es fácil ver a un familiar morir; tampoco lo es cuando de amigos se trata, así como  trágico y dramático debe ser para los hombres ver morir a sus compañeros de armas en la guerra.
En el Tomo VII del libro "La Guerra del Pacífico" de Pascual Ahumada Moreno, encontramos muchos partes oficiales, pero hoy les presentamos la "Carta de un Oficial",  que fue enviada para dar a conocer lo que este hombre vio junto con sus camaradas al llegar a la Concepción aquel fatídico 10 de Julio de 1882.
En su relato resalta el hecho que nuestros soldados, y probablemente las mujeres y niños que se encontraban en aquella guarnicón, que no son mencionados en esta ocación, fueron vejados luego de ser asesinados. Es impactante leer lo que este oficial vio en la Concepción:

"Jauja, Julio 12 de 1882

El 6 se mandó de Huancayo a la 6a compañía del Chacabuco, al mando del teniente José Ignacio Carrera Pinto, a revelar a otra del mismo puesto que estaba guarneciendo a Concepción, que dista cinco leguas de Huancayo. La 4a compañía constaba de tres oficiales i 68 soldados; además había en Concepción un subteniente  que estaba de convaleciente del tifus i ocho soldados enfermos.
El 9, ya después de algunas alarmas, el enemigo hizo un ataque por Pucará, dos leguas más adentro de Huancayo, el que fue rechazado, pero con 25 soldados i dos oficiales ´pertenecientes al Batallón Santiago de baja por nuestra parte entre muertos i heridos.
El grueso de la división salió en persecución del enemigo, replegándose después a Huancayo, por estar escasa de municiones. Ese día se pasó sobre las armas, i se recibió orden de que al día siguiente la división toda marcharía en retirada. En consecuencia de la órden anterior, la división se puso en marcha el lunes 10, a las 7 A.M., llevando cerca de 100 enfermos en camillas i muchos otros montados en burro, lo que es un estorbo inmenso.
Cerca del pueblo de San Jerónimo, después de tres leguas de marcha, empezó el enemigo a hacernos algunos disparos desde los cerros que bordean el camino. El comandante Pinto, que venía al mando de la vanguardia compuesta del Chacabuco i 50 hombres del Lautaro, destacó  50 soldados en descubierta i con encargo de averiguar lo que pudieran de Concepción, que se decía había sido tomado.
Esta descubierta llegó casi hasta el mismo pueblo citado; pero viendo las calles cubiertas de gente armada de rifles, lanzas i palos, hizo alto para averiguar lo que ocurría. Del pueblo mandaron un indio para que dijese que la guarnición se estaba batiendo i que fuesen a protejerla; pero como el capitán que mandaba la avanzada no oyese tiros, tomó el partido de retirarse unas 10  o 15 cuadras del pueblo i ahí esperó al resto de la tropa. Llegada esta se organizaron dos compañías en guerrillas i se procedió a atacar el pueblo.
Después de una lijera resistencia, el enemigo huyó disperso. De los contrarios conseguimos matar algunos i de nuestra parte tuvimos un soldado herido.
Cuando entramos a la población, la encontramos completamente desierta i  el cuartel que ocupaba nuestra tropa incendiado. Esto ya lo habíamos notado desde lejos. Aquí es donde hemos visto el cuadro más horroroso: de la 4a compañía no quedaban sino los cadáveres de los que la componían, como también los de los oficiales i  enfermos que existían en el pueblo. Todos estos estaban completamente desnudos i hechos arneros a bala i lanza, algunos carbonizados i todos mutilados.
Reconociéndoles pudimos encontrar los de los oficiales, dos de ellos dentro del cuartel i en un montón de cadáveres i los otros dos fuera del cuartel con los de cuatro soldados i envueltos por muchos cadáveres cholos.
Los oficiales muertos son: el teniente Ignacio Carrera Pinto, comandante de la plaza i recién ascendido a capitán, lo que él no alcanzó a saber; el subteniente Julio Montt, primer subteniente del cuerpo i que estaba convaleciente; el subteniente Arturo Pérez Canto, jovencito de 17 años i el  subteniente Luis Cruz, que hacía dos meses se había incorporado al batallón. Todos estos oficiales habían hecho la campaña, dos en el antiguo Chacabuco i los otros dos en el batallón Curicó. Todos ellos eran compañeros  estimables i que no podremos reponer.
El hecho ha sido de los más heróicos de toda la guerra. Los nuestros fueron atacados por 300 hombres armados i más de 1500 indios  con lanzas, a las 3 P.M. del día 9; en la noche los enemigos prendieron fuego al cuartel, i todavía duró la defensa hasta las 10 A.M del día 10. De los muertos i heridos cholos que encontramos en el pueblo, la mayor parte, estaban heridos a bayoneta, lo que prueba que los nuestros, después de agotar sus municiones, 100 tiros por hoimbre, han continuando peleando hasta el último momento.
El recuerdo que tenemos de nuestros queridos compañeros, son sus corazones, que los traemos  en alcohol, para hacerles  los honores a que son acreedores."

En la ilustración:  "Combate de la Concepción",  Historia de Chile de Walterio Millar, pag. 298.


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