miércoles, 27 de julio de 2016

"RECIBIEMIENTO DE LOS HERIDOS DE PISAGUA EN VALPARAÍSO"

El  Boletín de la Guerra del Pacífico, es fuente inagotable de información y datos acerca de la Guerra del Pacífico durante los años 1879 y 1881. Una vez iniciado el conflicto, el Presidente de la República don Anibal Pinto Garmendia, y por decreto del 1° de abril de 1879, ordenó al Oficial Mayor del Ministerio de Guerra, don Moisés Vargas, crear un boletín de guerra que sería repartido a las autoridades y especialmente a los entes diplomáticos en el exterior. Se editaron 47 textos con variada información,  ya sea partes de guerra, proclamas y datos diversos de las campañas al Norte.
En esta ocasión les traigo una detallada descripción del desembarco de los heridos de Pisagua en la playa "El Almendral" de Valparaíso.
Mi mente vuela al leer párrafo a párrafo lo acontecido en aquella oportunidad y mis sentimientos de agradecimiento a todo un pueblo por su unión, caridad y humanidad en los momentos más difíciles de esta contienda para con sus aguerridos soldados, momentos en los cuales incluso bomberos tuvieron un papel humanitario destacable, como siempre.
El tiempo y el hastío de la guerra, nos mostraría otra cara, pero por el momento disfrutemos la escena que se llevó a cabo en la ciudad de Valparaíso en el mes de noviembre de 1879:

"A la una del dia del martes once del actual, entró a la bahia del vecino puerto el vapor Lima que era conductor de algunos de los heridos en el combate de Pisagua. A esa hora ya se encontraba el muelle i malecón completamente llenos de jente;  los bomberos esperando la hora de cumplir la importante i caritativa comisión que se habían impuesto; los miembros del comité sanitario, incluso  los médicos de Valparaíso, haciendo también sus preparativos, i por ultimo, los fleteros con sus embarcaciones listas, según lo habían prometido, llevando cada chalupa la bandera de la Cruz Roja, lo que daba a la flotilla, que se componía de casi todos íos botes del muelle, un aspecto animado a la vez que imponente i digno de la veneración que impone aquella santa enseña de caridad.
Por fin empezaron a salir los botes en el mayor orden,  llevando algunas camillas i comisiones del comité i del cuerpo de bomberos.  A estas  se agregaban muchas otras embarcaciones en que iban simples curiosos o con el fin de traer pasajeros. Los heridos venían a bordo perfectamente instalados i atendidos, si bien sufriendo mas o menos las consecuencias de sus heridas i de la navegación.
Como todo estaba bien dispuesto para el desembarque de los heridos, no tardó en empezar la operación a bordo, destacándose cada bote con dirección a la playa del Almendral. Allí, frente a la calle de San Ignacio, que conduce al hospital, estaba el cuerpo de bomberos, formando calle de ausiliares desde la playa hasta las puertas del establecimiento, i los voluntarios listos para recibir a los valientes defensores de la patria. Mientras tanto la jente que habia llenado la esplanada se dirijia como una gran corriente con dirección al Almendral. Luego la playa i calles contiguas se llenaron con una compacta muchedumbre.  Los botes de la bandera de la Cruz Roja llegaba a la playa i en el acto eran recibidos por los voluntarios del cuerpo de bomberos, que se disputaban el honor de desembarcar i cargar a los heridos, metiéndose al mar, muchas veces hasta la cintura. Este imponente a la vez que tierno espectáculo conmovió profundamente a los millares de espectadores que llenaban la playa i sus contornos.
Puede decirse que la operación se hizo con todo esmero, como era de esperarlo del patriotismo i sentimientos humanitarios de ese brillante cuerpo que tantos títulos tiene conquistados i que cada vez lo hacen mas digno del aprecio i consideración pública.
En el hospital tocó su turno al cuerpo médico de Valparaiso, que se ha colocado también a la altura de su misión, tomando no solo sus medidas con acierto, sino procediendo en el acto a practicar las curaciones que exijian los heridos, operación que se prolongó hasta la noche. Como el cuerpo de bomberos, los médicos se disputaban el trabajo i no omitieron toda clase de atenciones i de consuelos para los que padecen por la patria.
El comité sanitario estuvo también en su puesto i a él se debe naturalmente en gran parte el acierto con que se procedió en el desembarque e instalación de tos heridos en el hospital.
En los mismos instantes en que se comenzaba el desembarco el señor Intendente de Valparaiso dirijió al Gobierno el siguiente telegrama:

“Valparaíso, noviembre 11 de 1879.

Señor Ministro del Interior:

En este momento, 3.30 P. M.,-se hace a los heridos de Pisagua la primera curación. El acto del desembarco i la manera como se ha verificado ha hecho derramar lágrimas. Toda la jente de mar se disputaba el honor de recibir heridos en sus embarcaciones. El cuerpo de bomberos, vestido de parada, formaba calle desde la playa al hospital, i sus miembros mas distinguidos llevaban en sus hombros las camillas en que iban los heridos. Mucho se puede esperar de un pueblo en que hai soldados como los que se batieron en Pisagua i en el que hai también virtudes como las que hoi ha ostentado la sociedad de Valparaíso.

Dios guarde a US.

E. Altamirano.”

El señor Altamirano también dirijió la siguiente nota de agradecimiento al superintendente del cuerpo de bomberos.

“Valparaíso, noviembre 11 de 1879:

En su larga vida el cuerpo de bomberos ha arrancado muchos, muchísimos gritos de admiración i manifestaciones de entusiasmo de parte de este pueblo agradecido; pero lo que hoi ha hecho ha arrancado lágrimas. Que esas lágrimas sean la recompensa ya que yo  acierto a espresar de un modo  digno lo que Valparaiso les debe! Pero hai todavía otra recompensa que los bomberos sabrán estimar, i es el agradecimiento con que nuestros heroicos compatriotas de la marina i del ejército recibirán la noticia de que sus heridos han sido conducidos con la mas tierna solicitud al lugar que les estaba destinado por los mas distinguidos jóvenes de Valparaiso que llevaban las camillas en sus propios hombros, disputándose este servicio como un honor entre compañía i compañía, entre bombero i bombero. Le ruego, señor, que manifieste todo mi agradecimiento a las diversas compañías del cuerpo de bomberos, i que acepto para usted i para todos sus compañeros la espresion de mi sincero aplauso.

Dios guarde a usted.

E. Altamirano.”

Es difícil encontrar imágenes que nos puedan ayudar a visualizar lo que acontecía en la época. Para ubicarnos en el tiempo y en el espacio, a continuación comparto unas fotografías de Bomberos de Chile en Valparaíso del siglo XIX y vista actual del lugar exacto donde se encontraba la playa "Almendral" y donde desembarcaron a nuestros héroes:

 La primera imagen es una fotografía tomada en el año 1861 a la Primera Compañía de Bomberos de William Oliver. Valparaíso (vía Flickr santiagonostálgico)


La segunda fotografía es posterior a la Guerra del Pacífico, pero podemos hacernos una idea de cómo eran sus atuendos y máquinas en el siglo XIX.



En el mapa de google podemos ver, marcada con una flecha roja, el final de la calle San Ignacio, entre Francia y Simón Bolivar. Justo ahí estuvo la playa "El Almendral". Tal vez estaría más al interior de las calles, debido a los cambios que le acontecieron a través del tiempo a la ciudad puerto. Lamentablemente no encontré alguna ilustración de la época que me retratara el lugar. Pero con la ubicación nos debería bastar.



La última fotografía, ya más moderna nos muestra una imágen de la calle San Ignacio, vista desde el campanario de la Iglesia. A su lado podemos ver el hospital Van Buren.

viernes, 22 de julio de 2016

"LA SORPRESA DE ATE"

CARTAS DEL EJÉRCITO

(DEL CORRESPONSAL DE EL HERALDO EL CUAL SE ENCONTRABA EN EL CAMPAMENTO DE LURÍN)

LA SORPRESA DE ATE

"A las 4 P. M, del sabado 8, conforme a las ordenes recibidas, salio de su campamento de Pachacamac el coronel don O. Barbosa con sus ayudantes, el doctor Diego San Cristobal, acompañado de los cirujanos primeros, señores Jose M. Ojeda, Jerman Valenzuela, otros empleados i dos cantinas de campana i las siguientes fuerzas;
Seis companias del 3. R de linea, una montada del Buin, 600 hombres del Lautaro, 100 granaderos i 4 piezas de montaña, bajo las ordenes do los señores  Napoleon Gutierrez, Robles i Marzan. A las 7 P. M. se detuvieron al salir del valle, acampando ahi con todas las precauciones consiguientes a una marcha de sorpresa hasta la 1 A. M., hora en que se pusieron nuevamente en marcha, cuando ya la luna había apagado su farola, como dijo un soldado.
La tropa fue distribuida asi: Vanguardia: Buines, Caballeria, Artilleria, 3. ° d e línea i Lautaro.
A las 5 A. M. la linea se detuvo a la entrada de un paso estrecho, verdadero zaguan do una boca de lobo.  Cortado entre dos cerros, de una cuadra de largo i cinco varas de ancho. Seguia un cajon pedregoso entro dos cordones de lomas elevadas, como de 5,000 metros de largo por 1,000 de ancho i a cuyo fondo se divisaban las trincheras enemigas.
Se mandó a los Granaderos a descubierta, i volvieron diciendo que no habia sino minas; pues no alcanzaron a ver a los enemigos, que permanecian ocultos. Avanzó entonces la compania del Buin, con orden de ocupar una quebrada entre dos cerros. Dos piezas de artillería se colocaron a la entrada  i izquierda sobre las lomas de la entrada i las otras dos un poco mas adelante, a 3,500 metros de distancia. Tres companias del 3. R tomaron en seguida posición de las cumbres que dominaban las lineas enemigas, quedando el resto como de reserva.
La artilleria disparó  durante una hora i media sin apurarse, i al concluir, bajando de los cerros laterales se juntaron las companias del Buin i dos del 3. R, avanzando con orden disperso hasta la distancia de 600 metros de las trincheras, donde comenzaron lo que los militares llaman fuego en avance,
Fue esta maniobra el primer episodio interesante del drama que comenzaba. Las tres  compañias, alineadas en un orden admirable, avanzaban lentamente formadas en dos filas; la primera cargaba tendida en el suelo, se hincaba para apuntar, i solo despues de elejir detenidamente un blanco, disparaba i se tendia de nuevo, dejando paso a la segunda quo avanzaba a su vez unos cuantos metros, se arrodillaba i apuntaba, en seguida fuego i despues a tierra para que avanzara de nuevo la de atrás. Era esto una evolución en la elipsis del Parque Cousiño, admirable por el orden, la calma i la increible sangre fria de nuestra tropa, que no disparaba sino despues de pillar al vuelo uno de los bIancos fugaces que asomaban detrás de las trincheras, como la cabeza de don Cristobal en el entablado de los titeres. Estos, por su parte, hacian un fuego desaforado tirando atolondradamente sobre nuestras tropas.
Nuestros soldados están persuadidos de el que se bate detrás de parapetos está perdido, primero, porque no apunta, preocupado con la idea de que estan esperando que asome la cabeza para dispararle, es decir, que teniendo resguardado todo el cuerpo, todo el cuidado lo concentra en la cabeza, i entonces apenas asoman apuntando al cielo las mas veces, i segundo, porque ya no tienen derecho a pedir la vida al que logró vencerlos teniendo de su parte todas las desventajas.
Se vio entonces salir a espaldas de las trincheras, con dirección a los cerros de la izquierda, la caballeria enemiga, que parecia desafiar a que  avanzaran los nuestros.  No sabia que por la falda opuesta subia una compania del 3. R, la que apenas vio desde la cumbre la maniobra de los jinetes, rompió  sobre ellos sus fuegos, descendiendo rapidamente al plan, sin lograr darles alcance, porque hu yeron al monte a galope i tan atropelladamente, que apartándose de la ruta conocida, hicieron estallar a su paso dos o tres minas.
Entonces se tocó "alto el fuego i avance nuestra caballeria," movimiento audaz que tuvo de su parte el éxito contra el cual nada se puede decir.  Los granaderos faldearon el cerro por donde habia pasado la enemiga, i tomando na la izquierda describieron una curva a espaldas de las trincheras ocupadas todavia por la infantería peruana.
Hubo en esta un instante de pánico, pues abandonando sus fuertes posiciones, echó a correr al monte que tenia 20 pasos a retaguardia. Iba al frente de la primera mitad de Granaderos el alférez don Nicanor Vivanco, i tan rapida fue su carga sobre los que  huian que, a pesar dol corto trecho que estos tenian que recorrer para quedar a salvo, alcanzó a acorralar a 25, 2 oficiales i 23 soldados, los mismos que después mordian el polvo, rasgadas de alto abajo las cabezas; como si fueran sandias,
Qué  sablazos. Dios de la guerra!
Unos se habian detenido en la mandibula inferior, otros habian hundido lor kepies en una zanja que llegaba hasta la nariz, i muchas cabezas pendian apenas de una hebra de carne!
Ahi concluyó cl combate. Ya  el resto de las tropas nuestras ocupaba todo el cajon. Se pudo ver entonces las trincheras enemigas: un terraplen de arena de dos metros de alto, un foso, después rieles cruzados, en seguida, el monte para arrancar i minas de polvora en lodos los caminos, senderos i faldas de cerros por donde era posible ei paso. Habia en ese reducido espacio unas 150 minas, de las cuales 30 estaban en el desfiladero de la entrada. Tres de ellas reventaron a espaldas de nuestra caballeria; otra, cuando confundida la mitad del alferez  Vivanco con la Infantería enemiga, solo se veía a traves de una nube de polvo amarillo el centelleo de los sables; otra, que un soldado de Granaderos hizo estallar al tocarla con su sable para inutilizarla; un caballo suelto que corria por el campo pisa otra, que revienta levantandolo seis varas del suelo, donde cayó  con el vientre abierto; i la ultima, que pisó un soldado del Buin, llevandole una pierna i quemándole la cara a el, i a Eujenio Figueroa la cara i la mano.
A las 11 A. M. todo estaba concluido. La tropa se internaba hasta siete cuadras en el bosque, donde tranquilamente varios soldados cojieron un buei, lo despostaron  sin alcanzarlo a comer, pero trayendose la carne a medio asar.
Los heridos nuestros son 11: Jose Quezada, un balazo en una mano; Pio Toro, en la ingle; Exequiel Gonzalez, golpe de bala en un pie; Jose Maria Aviles, bala en un costado; Pedro Jose Correa, bala en un muslo; Eujenio Figueroa, polvorazo; Raimundo Retamal, bala en el muslo; Rosendo raima, bala en el costado izquierdo, i Segundo Loyola, el Buin que piso la mina i que murio en la misma noche. Los heridos fueron curados en el mismo campo de batalla por los señoores San Cristobal, Ojeda i Valenzuela, en momentos en que el San Bartolome comenzaba a disparar sobre el campo ocupado por los nuestros, lo que duro cerca de una hora.
A la 1 P. M. se emprendia ia marcha de regreso, trayendo a uno que se dijo injeniero ingles. La infantería  peruana tuvo unas 80 bajas, i su numero se estima de tan diversas maneras, que prefiero esperar el parte oficial que aun no se ha pasado.
Habiendo el coronel Barbosa consultado al Jeneral si se mantenia en el punto que ocupaba, recibio orden de abandonarlo, por lo que a a 1 P. M, se emprendio el regreso, soltando esa buena presa que tan poco dista de Lima.  El lugar de la refriega se llama la Rinconada, a ocho cuadras de Ate. No se habian apartado mucho los nuestros, cuando la tropa peruana, oculta en el fondo del valle que le servia de refujio, volvio a sus trincheras, a las cuales seguia el San Bartolome disparandole tardios canonazos. En el camino se encontro a dos companias del Curico, apostadas ahi por lo que pudiera suceder.
Tal ha sido a funcion de hoi. No tuvo mas consecuencias que las que se  quiso sacar de ella; pero ha probado que Lima pudo ser tomada si se refuerza a Barbosa, asi como los peruanos sacaron la cuenta de que el camino de Manchai es una rendija peligrosa en sus filas.”

El Corresponsal


CORONEL OROZIMBO BARBOSA PUGA


                                      SOLDADO DE INFANTERÍA BUIN 1° DE LÍNEA

                   REGIMIENTO 3° DE LÍNEA EN LA  PLAZA COLÓN DE ANTOFAGASTA

martes, 19 de julio de 2016

"RUTA HÉROES DEL PACÍFICO"

A realizarse el 14 de agosto a las 9:30 am.
Punto de encuentro: Plaza Sotomayor, Valparaíso.
Tope fecha de confirmación: 26 de julio.

La ruta incluye:

El Monumento a los Héroes y Cripta Heróica
Museo Marítimo Nacional
Batería Esmeralda
Cementerios 1, 2 y Disidentes

Valor $3.500
Menores de 12 años no pagan.

El Monumento  a los Héroes de Iquique, llamado inicialmente "Monumento a la Marina Nacional", está ubicado en el centro de la Plaza Sotomayor, y fue inaugurado en 1886, siendo su primer héroe sepultado ahí el Contraalmirante  Carlos Condell de la Haza, quien falleció el 24 de enero de 1887 en Quilpué y sepultado al día siguiente.





La cripta heróica es el lugar en que se encuentran los cuerpos sepultados de grandes héroes que pasaron por nuestra historia nacional, específicamente los de la Guerra del Pacífico y que tuvieron participación del Combate Naval de Iquique. En ella se encuentran los restos del Capitán Arturo Prat Chacón, el Teniente Ignacio Serrano y el valeroso Sargento Juan de Dios Aldea, habiendo sido repatriados sus cuerpos desde Iquique en 1888, sus funerales se realizaron con todos los honores en este bello y pacífico lugar.



El Museo Naval, o Museo Marítimo Nacional se hiergue en el Cerro Artillería en Playa Ancha a algunos metros del Monumento a los Héroes. En este lugar se encuentran valiosas reliquias donadas por familiares de los distintos héroes de nuestra historia. Un muy completo itinerario de este museo nos dará a conocer las distintas etapas de la historia naval de Chile desde la época de la Independencia, pasando por la Guerra del Pacífico hasta nuestros tiempos modernos.



La Batería Esmeralda fue construída en 1879, en plena Guerra del Pacífico y lleva su nombre en honor a la gloriosa corbeta "Esmeralda" hundida por el Huáscar el 21 de mayo de 1879.
Aquí se albergan los cañones que defenderían el astillero "Las Habas" actual Asmar, los almacenes fiscales y el arsenal  Naval.



Los Cementerios 1, 2 y Disidentes, se encuentran en el Cerro Panteón a la altura del Cerro Cárcel en Valparaíso. Los más antiguos cementerios de Valparaíso que albergan los restos de muchos de nuestros héroes del pacífico.

En la imagen el frontis del Mausoleo de los Veteranos del 79' en Valparaíso


En la fotografía: la sepultura del Capitán Otto von Moltke muerto en la Batalla de Chorrillos. Su cuerpo fue traído al puerto de Valparaíso y sus funerales fueron hechos de noche con los honores merecidos al gran oficial,  con una caravana de gente acompañandolo a su reposo y cientos de antorchas encendidas.


Contacto: ingriddch@hotmail.com

lunes, 18 de julio de 2016

"VETERANOS EN EL TIEMPO"

Nuevamente tenemos noticias de nuestros veteranos del 79' en la historia. En esta ocación el deceso del general Wensceslao Búlnes, hijo del "Mariscal de Ancash", Manuel Bulnes y  vencedor de Yungay, ocurrido el 17 de mayo de 1908.  Su vida fue una de entrega a la patria que lo vio nacer y así es como la prensa lo describe en aquella época:

"Sólo un acontecimiento tan extraordinario como la muerte de un arzobispo puede explicar que la muerte de uno de los generales más ilustres, el señor don Wenceslao Bulnes, no haya tenido la resonancia que merecen los verdaderos veteranos de la patria.
En la mañana del martes se llevaron a efecto sus funerales con todos los honores que correspondían a su elevado rango.
Hablaron en su tumba el señor general Körner y don Belisario Prats Bello, Ministro de la Guerra.
Este último dijo entre otras cosas estas palabras que significan una suscinta biografía:

"El Jeneral don Wenceslao Búlnes, hijo de otro general ilustre, que ha pasado a la historia como la encarnación de la lealtad y arrojo militar, sintió desde muy joven los impulsos de la sangre y de las cualidades heredadas de su padre. A su lado y antes de cumplir  veinte años, combatió por primera vez en Loncomilla.
Más tarde peleó valerosamente en las campañas de la Araucanía. En la guerra del 79' cuando se dirijía a bordo del vapor "Rïmac" a tomar parte en la campaña como segundo jefe del Rejimiento Carabineros de Yungai; pero canjeado poco después, pudo satisfacer su ardiente anhelo de combatir
por su patria  como enemigo estranjero.
Como ayudante del Jeneral Baquedano, con quien le unía lazos de íntima amistad, combatió denodadamente en Tacna, Arica, Chorrillos y Miraflores.
Vuelto a las tareas de la paz, dedicó todos sus cuidados al bien del ejército y llegó a ser Ministro de Guerra, puesto desde el cual se esforzó en mantener las tradiciones de honor y de disciplina militar que habían iniciado con tanto brillo su ilustre padre y el General Baquedano.
El ejército debe conservar el recuerdo del general don Wenceslao Búlnes, unido al de aquellos grandes héroes, y que venera por su abnegación en servirla y por sus virtudes cívicas."






domingo, 17 de julio de 2016

"COMBATE NAVAL DE IQUIQUE: JOSÉ GUTIÉRREZ"

No es fácil encontrar registros fotográficos de los héroes del Combate Naval de Iquique, ni sus biografías. Cuando el libro "LA DOTACIÓN INMORTAL", editado por la "Corporación, Protección y Desarrollo del Patrimonio Histórico Naval y Marítimo", llegó a mis manos, me fue posible descubrir que muchos de los marinos que se encontraban ese día en la rada de Iquique, tienen un rostro que he podido observar. Sus biografías de vida demuestran la clase de personas que fueron, quienes dieron su vida por la patria.
Hoy les traemos a uds. la biografía de José Gutiérrez, ingeniero que murió en el cumplimiento del deber:


"Entró de alumno a la Escuela de Artes y Oficios el 1 de Abril de 1851 y concluyó sus estudios en Enero del 55. Fue enviado a la Escuela de Artes de Talca como maestro de talleres y subdirector del establecimiento. A lso 10 meses fue nombrado por el gobierno como maestro de talleres de la penitenciaría de Santiago. Nueve meses  después fue nombrado submaestro del taller de máquinas y ayudante de la clase de dibujo de  la Escuela de Artes y Oficio.
El 2 de febrero de 1857 entró al servicio de la Armada como mecánico y fue embarcado en la corbeta Esmeralda. El 2 de agosto de 1858 pidió su retiro, pero regresó en marzo de 1859 para rendir sus exámenes.
El 14 de abril se reincorporó al servicio como ingeniero mecánico de tercera clase para servir a bordo de la esmeralda. Volvió a retirarse en septiembre de 1861 para ocupar el cargo de primer inspector y profesor de la Escuela de Artes y Oficio, hasta  que fue reincorporado nuevamente al servicio el 5 de junio de 1863 con el mismo grado. Estuvo embarcado en el vapor Independencia y en el Maule, participando en la guerra contra España, al final de la cual dejó la Armada.
Al comenzar la Guerra del Pacífico se reincorporó y fue asignado a la Esmeralda. Falleció casi al finalizar el combate, cuando una granada destrozó la antecámara de los guardiamarinas* donde se encontraban los ingenieros del buque.
A su hija María Teresa Gutiérrez se le concedió una pensión de 30 pesos mensuales a contar de septiembre de 1880."

Nota

*La antecamara de los guardiamarinas y lugar de estudio de los ingenieros era usado, durante combate, como hospital de sangre.


jueves, 14 de julio de 2016

"EL BATALLÓN CÍVICO ACONCAGUA"

La formación del Batallón Cívico Aconcagua se llevó a efecto el 22 de noviembre de 1879.  Anterior a esto, los cientos de aconcagüinos que engrosan las filas del ejército expedicionaro, ingresaron a los diversos batallones que se encontraban formados como el "Lautaro", el "Esmeralda" y el "Cazadores del Desierto".
El primer batallón estuvo compuesto de 600 plazas distribuídas en seis compañías y a cargo del Teniente Coronel Rafael Díaz Muñóz.
El 26 de diciembre de 1879 se forma el "Batallón Cívico Aconcagua N°2", de igual dotación que el anterior y comandado por el Teniente Coronel José María Marchant.
Durante la guerra y luego de participar de las distintas batallas, ambos batallones se fusionan y forman el "Regimiento Aconcagua",  a quienes les cupo terminar su misión de defensa de la patria en el año 1884.
Quienes se destacaron entre tantos otros soldados y oficialidad se encuentran los hermanos José María y Ramón Segundo Bari Lopehandia, como también los médicos andinos Dr. Luis Rosende, médico del ejército; Dr. José Joaquin Aguirre Campos, organizador de las primeras ambulancias y creador de las cartillas sanitarias para la guerra  y el Dr. Manuel Francisco Aguirre Araya a quien le cupo una de las tareas más importantes dentro de la guerra y muy poco mencionadas pues fue él, al mando de don  Juan José Latorre quien, a bordo del "Cochrane", hubo de reconocer los restos del Almirante "Grau" luego del Combate de Angamos.
Todos ellos más los distintos hombres aconcagüinos que se enfrentaron al enemigo en aras de la patria deben tener un lugar especial en la historia de la V Región de Valparaíso, que tantos hijos entregó durante la Guerra del Pacífcico.

Fuente: generalbari.blogspot.cl

En la imagen podemos ver a uno de los destacados y denodados soldados del "Aconcagüa": José María Bari, quien en 1904 recibe su ascenso a Coronel.

Fuente Revista Sucesos


martes, 12 de julio de 2016

"LA V AMBULANCIA VALPARAÍSO: PRIMERA UNIDAD SANITARIA DEL EJÉRCITO

He tenido la gran suerte de encontrar en un archivo del ejército la descripción de esta ambulancia en la fotografía. No es fácil encontrar este tipo de información, muy rica por lo demás, así que les presento un detalle de lo que podemos ver en la imagen a continuación:






"El grupo cuya fotografía se reproduce nos presenta una gran parte del personal de la Ambulancia en su campamento de Antofagasta, 1879, en las faldas de las colinas que circundan la ciudad por el lado del Hospital del Salvador. Al centro está sentado el Dr. Martínez Ramos, rodeado de los jóvenes Gutiérrez y Jiménez, estudiantes de medicina. El último murió valientemente en la Batalla de Chorrillos. Sigue a los pies del doctor y tendido en el suelo, el jóven doctor Jorge Miar,  el más querido de toda la ambulancia, que murió a los dos días de entrar a Tacna, víctima de su abnegación, pues encontrándose atacado de una gravísima disentería no quiso guardar cama y se lanzó el día de la batalla a prestar sus servicios junto con sus demás compañeros en la línea de fuego. Forman también parte de este grupo, los jóvenes Laureano Guevara, secretario de la ambulancia; los dos Olivares, farmaceuticos; Infante, portaestandarte y en último término, personal de sanitarios, entre los que destaca la alta y simpática figura de Sebastián Pulamán, araucano de nacimiento, hombre bueno y servicial por excelencia, mayordomo de las carretas, que murió en la Batalla de Tacna, en su puesto de labor."

Manuel Ibañez Cortiella
Coronel
Miembro de la Academia de Historia Militar



lunes, 11 de julio de 2016

"ACERCA DEL TRIUNFO EN HUAMACHUCO: APRECIACIONES PERIODÍSTICAS"

Santiago, Julio 22 de 1883

"Los detalles de la victoria alcanzada por la División Gorostiaga sobre las fuerzas de Cáceres i demás caudillos del valle Central del Perú, confirman las espectativas despertadas por el primer telegrama oficial de Lima.
El coronel Cáceres había operado una concentración de fuerzas bastante considerable i mui superior en número a la división chilena enviada en su persecución. Esta desproporción entre las fuerzas combatientes, aumenta más todavía la importancia del exito alcanzado. Una vez más la supoerioridad militar de Chile ha sido confirmada en esplendidas condiciones.
Los jefes peruanos, cuyas fuerzas acaban de ser aniquiladas formaban lo más escojido como valor, audacia i pericia con que contaba la resistencia enemiga. El desastre ha sido completo i ejercerá seguramenteuna influencia abrumadora en las poblaciones que hasta ahora no habían sentido los efectos de nuestra acción militar.
La derrota de la Divissión Cáceres importa además una poderosa garantía para la consolidación del gobierno del general Iglesias. Ha cesado ya todo temor del golpe de mano proyectado por los caudillos Cáceres i Recabarren para sofocar el movimiento peruano pacificador del norte.
El gobierno de Arequipa queda reducido a condiciones estremamente precarias i sin esperanzas de ensanchar su desarrollo. La actitud misma de su asamblea autorizando negociaciones de paz, manifiesta la reacción que trabajaba los espíritus militares de Cáceres i recabarren en el interior. La noticia de la completa derrota de esas fuerzas, tiene forsozamente que que aumentar el desaliento i que producir serias modificaciones en la actitud de poblaciones sacrificadas tan esterilmente a nombre de una resistencia ilusiora i que aumenta las calamidades.
Victorias como la alcanzada por la división Gorostiaga, apresuran el desenlace de una situación prolongada por la ciega tenacidad de hombres que han esplotado para sus ambiciones la suerte desgraciada de su propia patria."
Diario El Ferrocarril


domingo, 10 de julio de 2016

"LA BATALLA DE HUAMACHUCO SEGÚN UN TESTIGO OCULAR EXTRANJERO"

En esta carta encontramos el testimonio de un señor negociante español de Yungai, que se encontraba por casualidad, el día 10 de Julio de 1883,  en Huamachuco y que tuvo la posibilidad de presenciar la batalla:

"Yungai, 15 de Julio de 1883

Señor don G.R.
Lima

Mui señor mío i amigo:
Deseando goce de una perfecta salud, tengo el gusto de comunicarle lo que la casualidad ha hecho que haya presenciado el 10 del presente en Huamachuco, punto donde se encontraba la división chilena del coronel Gorostiaga. El día 8 llegó el Jeneral Cáceres sobre los altos de la población, i ese día i el siguiente mantuvieron sus  pequeños tiroteos; el 10 a las primeras horas del día principió  el señor Gorostiaga a estender sus guerrillas por la parte Norte de la posición que ocupaba Cáceres, quien sobre la marcha pusi en práctica  sus planes de defensa.
Es incomparable señor, el valor  i arrojo con que se batieron el Jeneral Cáceres i su fuerza i no menos el Coronel Gorostiaga i la suya, pues se encontraban de bueno a bueno. Ya puede usted imajinarse cuál habrá sido su resistencia, cuando el combate duró cinco horas i media; algunos espectadores que allí había dicen que en cuantas batallas se han librado durante la actual guerra, no han visto ninguna donde se halla espuesto a la suerte tanto valor i patriotismo como en esta. Cáceres salió del campamento cuando ya todo estaba concluído dejando  allí la mayor parte de sus bravísimos soldados, muertos, defendiendo como leones su país. Se ignora la fuerza que pudo haber perdido el Coronel Gorostiaga.
Varios jefes caracterizados, después de la derrota, hacían muchos elojios al Coronel Gorostiaga; alababan su  valentía i pericia militar, pues es hombre que se conoce  que ama a su patria porque no vacila en poner su existencia en aras de ella.
Era creencia firme en los peruanos que el ejército del señor Gorostiaga, cansado como estaba, no resistiría i sería aniquilado.
Yo mismo i algunos otros comerciantes estanjeros, que involuntariamente presenciamos la acción desde el principío, no creímos por un momento que la victoria fuera tan completa, i sí creíamos un resultado por lo menos dudoso para los chilenos.
La estratejia, serenidad, i rapidéz segura empleada en sus órdenes por el jefe chileno, infundió, de seguro , en el ánimo de los soldados el seguir su ejemplo con ardor  sobrenatural. En fín, los soldados han seguido la  huella que tyiene ya cuatro años ya de terribles enseñanzas. He oído igualmente muchas alabanzas de un mayor Parra de caballería.
Como supongo que por esa rodarán diferentes versiones a este respecto, yo, en mi calidad de neutral, que abrigo igual interés por unos como por otros, lo que refiero es lo sucedido.
Dentro de pocos días tendrá el gusto de saludarlo el que  es siempre de U.D. afectísimo i S.S.

L.L."



sábado, 9 de julio de 2016

"CARTA DE UN OFICIAL"

No es fácil ver a un familiar morir; tampoco lo es cuando de amigos se trata, así como  trágico y dramático debe ser para los hombres ver morir a sus compañeros de armas en la guerra.
En el Tomo VII del libro "La Guerra del Pacífico" de Pascual Ahumada Moreno, encontramos muchos partes oficiales, pero hoy les presentamos la "Carta de un Oficial",  que fue enviada para dar a conocer lo que este hombre vio junto con sus camaradas al llegar a la Concepción aquel fatídico 10 de Julio de 1882.
En su relato resalta el hecho que nuestros soldados, y probablemente las mujeres y niños que se encontraban en aquella guarnicón, que no son mencionados en esta ocación, fueron vejados luego de ser asesinados. Es impactante leer lo que este oficial vio en la Concepción:

"Jauja, Julio 12 de 1882

El 6 se mandó de Huancayo a la 6a compañía del Chacabuco, al mando del teniente José Ignacio Carrera Pinto, a revelar a otra del mismo puesto que estaba guarneciendo a Concepción, que dista cinco leguas de Huancayo. La 4a compañía constaba de tres oficiales i 68 soldados; además había en Concepción un subteniente  que estaba de convaleciente del tifus i ocho soldados enfermos.
El 9, ya después de algunas alarmas, el enemigo hizo un ataque por Pucará, dos leguas más adentro de Huancayo, el que fue rechazado, pero con 25 soldados i dos oficiales ´pertenecientes al Batallón Santiago de baja por nuestra parte entre muertos i heridos.
El grueso de la división salió en persecución del enemigo, replegándose después a Huancayo, por estar escasa de municiones. Ese día se pasó sobre las armas, i se recibió orden de que al día siguiente la división toda marcharía en retirada. En consecuencia de la órden anterior, la división se puso en marcha el lunes 10, a las 7 A.M., llevando cerca de 100 enfermos en camillas i muchos otros montados en burro, lo que es un estorbo inmenso.
Cerca del pueblo de San Jerónimo, después de tres leguas de marcha, empezó el enemigo a hacernos algunos disparos desde los cerros que bordean el camino. El comandante Pinto, que venía al mando de la vanguardia compuesta del Chacabuco i 50 hombres del Lautaro, destacó  50 soldados en descubierta i con encargo de averiguar lo que pudieran de Concepción, que se decía había sido tomado.
Esta descubierta llegó casi hasta el mismo pueblo citado; pero viendo las calles cubiertas de gente armada de rifles, lanzas i palos, hizo alto para averiguar lo que ocurría. Del pueblo mandaron un indio para que dijese que la guarnición se estaba batiendo i que fuesen a protejerla; pero como el capitán que mandaba la avanzada no oyese tiros, tomó el partido de retirarse unas 10  o 15 cuadras del pueblo i ahí esperó al resto de la tropa. Llegada esta se organizaron dos compañías en guerrillas i se procedió a atacar el pueblo.
Después de una lijera resistencia, el enemigo huyó disperso. De los contrarios conseguimos matar algunos i de nuestra parte tuvimos un soldado herido.
Cuando entramos a la población, la encontramos completamente desierta i  el cuartel que ocupaba nuestra tropa incendiado. Esto ya lo habíamos notado desde lejos. Aquí es donde hemos visto el cuadro más horroroso: de la 4a compañía no quedaban sino los cadáveres de los que la componían, como también los de los oficiales i  enfermos que existían en el pueblo. Todos estos estaban completamente desnudos i hechos arneros a bala i lanza, algunos carbonizados i todos mutilados.
Reconociéndoles pudimos encontrar los de los oficiales, dos de ellos dentro del cuartel i en un montón de cadáveres i los otros dos fuera del cuartel con los de cuatro soldados i envueltos por muchos cadáveres cholos.
Los oficiales muertos son: el teniente Ignacio Carrera Pinto, comandante de la plaza i recién ascendido a capitán, lo que él no alcanzó a saber; el subteniente Julio Montt, primer subteniente del cuerpo i que estaba convaleciente; el subteniente Arturo Pérez Canto, jovencito de 17 años i el  subteniente Luis Cruz, que hacía dos meses se había incorporado al batallón. Todos estos oficiales habían hecho la campaña, dos en el antiguo Chacabuco i los otros dos en el batallón Curicó. Todos ellos eran compañeros  estimables i que no podremos reponer.
El hecho ha sido de los más heróicos de toda la guerra. Los nuestros fueron atacados por 300 hombres armados i más de 1500 indios  con lanzas, a las 3 P.M. del día 9; en la noche los enemigos prendieron fuego al cuartel, i todavía duró la defensa hasta las 10 A.M del día 10. De los muertos i heridos cholos que encontramos en el pueblo, la mayor parte, estaban heridos a bayoneta, lo que prueba que los nuestros, después de agotar sus municiones, 100 tiros por hoimbre, han continuando peleando hasta el último momento.
El recuerdo que tenemos de nuestros queridos compañeros, son sus corazones, que los traemos  en alcohol, para hacerles  los honores a que son acreedores."

En la ilustración:  "Combate de la Concepción",  Historia de Chile de Walterio Millar, pag. 298.


viernes, 8 de julio de 2016

"DEFENSA DE LA PEQUEÑA GUARNICIÓN"

Extracto del relato de Nicanor Molinare en los momentos casi cúlmines del glorioso combate:

“La lucha no podía sostenerse ya. Los chacabucos tenían numerosas bajas… los unos se iban a sangre; otros gravemente heridos, empuñaban sus rifles y continuaban disparando sus caldeadas armas. Nadie quería rendirse, se peleaba sin tregua; los vivos recogían las municiones de los heridos gravísimos, de los muertos…Rugían las masas aimaraes pero no tenían el valor salvaje del tigre, ni del león para saltar sobre su presa; que firmes en sus puestos… Manuel Jesús Silva, Emilio Rubilar, Pedro Lira, Estanislao Rosales, Erasmo Carrasco, Plácido Villarroel, Efraín Encina, y muchos más soldados de aquel 6º de Línea famoso, jurado habían no rendirse y pelear hasta morir…”.

Nicanor Molinare
El Combate de la Concepción 9 y 10 de Julio de 1882

El dibujo muestra parte de la resistencia de la 4a compañía del Chacabuco 6° de Línea, en el desigual combate. Los detalles muestran que los 77 soldados, más tres mujeres y dos niños, uno recién nacido, estaban rodeados y siendo atacados con fuerzas superiores.
Tomado del libro Historia de mi País (Sergio Villalobos y Marta Finsterbusch)


"EL CONVENTO DE SANTA ROSA DE OCOPA, CONCEPCIÓN, PERÚ"

En mayo de este año (2016) tuve el privilegio de conocer el magnífico convento de Santa Rosa de Ocopa, en Perú. Allí pude apreciar su gran magnitud y cada una de sus estancias, corredores, altares, biblioteca, etc.
En la nota a continuación, el historiador Julio F. Miranda Espinoza, en su libro "La Senda de la Gloria",  hace una detallada descripción del convento y de su papel en la Guerra del Pacífico, durante la llamada Campaña de la Sierra, y en la cual le cupo un importante papel en la resistencia hacia el Ejército Chileno:

"El convento de Ocopa, lugar desde el cual su obispo Teodoro del Valle, movía las cuerdas de la insurrección contra las fuerzas chilenas, era considerado en la época el mejor del Perú, por su imponente aspecto, orden, y aseo que reinaba en todos sus aposentos: “En esta iglesia y convento tan hermoso en su interior como en el exterior… diez lujosos altares condecoran el templo… La sacristía es notable por su elegancia y sencillez… El convento en su interior tiene seis hermosos claustros… El primer claustro destinado a los viajeros, el segundo es del coristado, el tercero del noviciado, el cuarto llamado del olvido, es donde viven los padres, el quinto la enfermería. El sexto contiene los talleres de zapatería, carpintería, herrería, sastrería, cafetería, hojalatería, panadería…”.
En La Revista del Sur, “El Convento de Ocopa en las Montañas de Tarma” 10 de julio de 1881, p. 2. Como se puede apreciar el edificio religioso reunía todas las condiciones para prestar protección y ayuda a las fuerzas de Cáceres, y aún más en su cementerio existía el mausoleo de la acaudalada familia Valladares, de reconocida participación en contra del Ejército chileno."


"VETERANOS EN LOS CEMENTERIOS"

Presento a Uds. un seguimiento a nuestros héroes en los diversos cementerios a los que he tenido acceso tanto en la V Región, como en la Región Metropolitana. 
Espero que esto ayude a difundir el conocimiento de que nuestros Veteranos tienen y siempre tendrán un lugar en nuestros corazones:




RICARDO HERRERA CÀRDENAS

Soldado que perteneciò al Regimiento Cìvico Movilizado Lautaro, 1ª Compañìa, 2º Batallòn.
Participò en la Batalla de Tacna, Asalto al Morro de Arica, Combate de Tarata, Combate del Manzano, Batalla de Chorrillos, Batalla de Miraflores.
Recibe condecoraciones por la Campaña al Perù y Bolivia y la campaña de Lima.
Falleciò el 07 de mayo de 1928 de enfermedad natural.

chiletumemoria.cl

Sus restos mortales se hayan depositados en el Cementerio Nº 3 de Playa Ancha, Valparaìso.




Una investigación de relatoschilegdp.blogspot.cl

"JAUJA, JULIO 12 DE 1882"



"Señor:

Como V.S. sabe, la guarnición de la Concepción se componía de cuatro oficiales i 73 individuos de tropa de la 4a compañía del cuerpo de mi mando, al mando delcapitán don Ignacio Carrera Pinto.
Según los datos que se han tomado de algunas personasque se han encontrado en la ciudad, están contestes en asegurar que el día 9 del presente, de 2 a 2:30 P. M.,  se presentaron en las alturas que rodean al pueblo tropas enemigas que, uniformadas de blaco i armadas de rifle, hacían fuego sobre la plaza.
En este mismo momento aparecían por las diversas entradas de la plaza gran número de indios armados de lanzas. El enemigo encontró lista a la compañía para ponerse en defensa, por tener de antemano el capitán órden de mantenerla acuartelada.
Según los relatos que todos hemos oído, el ataque principió con gran ímpetu por parte del enemigo, el que era contenido en las entradas de la plaza por nuestros soldados con bizarría; pero como sufrieran muchas bajas, al anochecer se replegaron al cuartel situado en la misma plaza, i ahí combatieron toda la noche, rechazando muchas veces las masas de indios i jente armada que se abalanzaban  a la puerta del cuartel, a sus ventanas i a las paredes que lo circundan.
El ataque duró toda la noche del 9 i la mañana del 10; pero ya como a las 9:30 A.M de este día, el enemigo se persuadió claramente de que las municiones se habían concluído i los que habían peleado como buenos 19 horas, tuvieron que resistir sólo al arma blanca, rechazado nuevamente con las puntas de sus bayonetas a los asaltantes que ya, ensoberbecidos, cargaban con furia a tomarse el cuartel.
El enemigo, fastidiado de la tenáz resistencia de los neustros i convencido convencido de que el temple de los hombres que encerraba el cuartel era de aquellos que no proporcionaba un facil triunfo, resolvió incendiar el edificio, lo que efectuó arrojando petróleo a los techos i haciendo forados en las paredes que rodean al cuartel; de esta manera lograron penetrar al recinto donde se encontraban los que  hicieron la defenza de la plaza de la Concepción.
Se dice que cuando el enemigo en grueso número entró al cuartel, la porfía i encarnizamiento de la defensa fue horrible; dando por resultado la muerte de toda la guarnición, incluso su oficiales, sin que quisiesen rendirse por nada, a pesar que se les gritaba que lo hiciesen i que nada se les haría.
El comandante de Carabineros me ha asegurado que el alférez de su  rejimiento, señor Sierralta, recorrió con 20 hombres, el día 11 por la mañana, la ribera del río frente a la Concepción, i encontró un gran número de heridos de bayoneta, i es de presumir que el número de estos i el de los muertos sea mui numeroso.
El número de fusileros enemigos que atacaron a la guarnición de la Concepción era de 300 al mando del coronel Gastó, i como 1500 indios armados de lanzas.
Escusado me parece, señor coronel, recomendar a la consideración de V.S.  la conducta brillante i más que distinguida observada en el hecho de armas de la Concepción el 9 i 10 del presente, por los señores oficiales i tropa que formaban parte de esa guarnición; hechos de armas de esa naturaleza, llevan consigo su recomendación.
La memoria del capitán don Ignacio Carrera Pinto, subteniente don Julio Montt, don Arturo Pérez Canto i don Luis Cruz M., sacrificados con sus 73 soldados en el puesto del deber, es algo que el que suscribe, como el personal de cuerpo de mi mando, recordaremos siempre con respeto i nos esforzaremos en imitar, en algo siquiera, el camino que con su abnegación i sus vidas nos ha trazado ese puñado de valientes.
El armamento i vestuario fue llevado por el enemigo, dejando los cadáveres en completa desnudéz, con el objeto quizás de que pudieramos ver las horrorosas mutilaciones con que la saña del salvaje se había cebado en  los cuerpos ya sin vida de esos mártires de su abnegación i patriotismo.
Adjunto a V.S.  una relación nominal de lso señores oficiales e individuos de tropa muertos en el hecho de armas de que doi cuenta, ascendentes  a cuatro oficiales i 72 individuos de tropa del  Batallón Chacabuco 6° de Línea.
También murió en el mismo hecho de armas el soldado de la 1a compañía del Batallón Movilizado Lautaro Pedro González, que había quedado por enfermo en esa plaza.

Dios guarde a V.S.

Marcial Pinto Agüero

Al señor Coronel, Comandante en Jefe de la División del Centro"


Pintura que representa el "Combate de la Concepción" aparecido en la revista La Lira Chilena, el 7 de agosto de 1904.

martes, 5 de julio de 2016

"EL ILTMO. OBISPO DE LA SERENA"

Uno de los sacerdotes que se destacó en la Guerra del Pacífico fue el presbítero Florencio Fontecilla.
Los historiadores de la época rescatan a este guerrero de la fe quien  sufrió junto a los soldados en los campos de batalla.
Mostró su valentía y devoción, al concurrir al centro mismo de los combates y batallas a acompañar y dar consuelo en sus últimos minutos a muchos valientes que expiraban en las condiciones más desastrozas. El presbítero Fontecilla, así como otros de su vocación, se dio por entero a la causa de su patria.
Encontramos el obituario de Florencio Fontecilla en la Revista Zig Zag de marzo 6 de 1909. Ahí se describe su carácter y misión en breves palabras:

Revista Zig Zag, Marzo 6, 1909

"Ha dejado de vivir uno de los prelados más ilustres del clero de Chile, el Ilustrísimo Obispo de La Serena, doctor don Florencio Fontecilla.
Miembro de la Iglesia desde el año 1876, su vida entera de sacerdote es un ejemplo: por sus virtudes, amor al trabajo y abnegación.
En la campaña del 79', monseñor Fontecilla, que aún no había sido elevado al episcopado,  acompañó al ejército expedicionario en el carácter de Capellán General.
En este puesto de  peligro y de misión tan elevada, monseñor Fontecilla fue la imágen de la caridad y el consuelo de nuestros soldados.
En medio del fuego de los combates, exponiendo segundo por segundo su vida, siempre se veía la silueta del sacerdote Fontecilla corriendo de un lado a otro, ya para dar con la señal de la cruz la vida eterna a un moribundo, o para emitir palabras de consuelo  a los oídos de un herido desesperado.
Elevado a la dignidad de Obispo el año de 1890, entró a seceder en la diócesis de La Serena, al Iltmo.
señor Orrego.
En este nuevo cargo, monseñor Fontecilla no solamente fue un pastor de almas,  sino también un hombre de verdadero trabajo. Organizó de una manera acabada todo lo relacionado con la administración de su diócesis, y formó uno de los santuarios más hermosos de América.
Minado desde hacía largo tiempo por la cruel enfermedad que lo ha llevado a la tumba, la soportó a pesar de ello, con la más pura y entera resignación cristiana.
El duelo que hoy aflije a la Iglesia chilena, no es tan solo para ella, sino también para todos los que lo conocieron de cerca, pues monseñor Fontecilla, encarnaba el alma de un verdadero discípulo de Cristo."



domingo, 3 de julio de 2016

"EL ABANDERADO DEL 2° DE LÍNEA SUBTENIENTE DON TELÉSFORO BARAHONA"

"Este joven oficial era hijo de un antiguo comisario de la Policía Urbana de Santiago. Ingresó al Ejército como soldado del Batallón lo de línea, el 11 de diciembre de 1866. Ascendió a Cabo 2° en abril de 1867, a Cabo 1° en agosto del mismo año y a Sargento 2°, en julio de 1868. Con este grado participó valientemente en diversas expediciones al interior de la Araucanía, entre los años 1868 y 1871, integrando las filas del Regimiento 20 de línea, al cual habia sido transferido en abril de 1867. En octubre de 1871 fue ascendido a Sargento 10 y finalmente, en octubre de 1875, alcanzó el grado de Subteniente. En tal calidad, participó en el desembarco de Pisagua, el 2 de noviembre de 1879 y posteriormente, marchó al interior con su unidad.
Informado el Comandante en Jefe del Ejército chileno de la presencia de fuerzas enemigas en Tarapacá, destinó una columna de 2.000 hombres, a cargo del Coronel Luis Arteaga, para batir a los peruanos que se encontraran allí. En las tropas de Arteaga figuraba el Regimiento 2° de línea, mandado por el Teniente Coronel Eleuterio Ramírez y cuyo abanderado era el Subte. niente Telésforo Barahona. En la mañana del 27 de noviembre de 1879, cumpliendo las órdenes recibidas, el Comandante Eleuterio Ramírez comenzó el ataque a las fuerzas peruanas, penetrando en la Quebrada de Tarapacá. Las posiciones peruanas dominaban ampliamente el camino de marcha del Regimiento, pero a pesar de ello la Unidad avanzó resueltamente hacia el caserío que ocupaban los adversarios.
A medio día,los chilenos estimaron que la batalla había sido ganada, pues los peruanos aparentemente se retiraban del campo; pero las atinadas medidas tomadas por el General Juan Buendía cambiaron el curso del combate. En la tarde, cuando gran parte de los soldados chilenos tenían un merecido descanso, los peruanos tomaron contraofensiva y empezaron a arrollar a sus adversarios. El peso de la lucha se concentró en el fondo de la quebrada, por donde habia avanzado el 2° de linea. La batalla se reanudó con ímpetu y los peruanos cargaron con una decisión y un arrojo digno de encomio. El 2° de línea, con Ramírez a la cabeza resistió, pero fue aplastado por e1 número. Durante su avance, los peruanos lograron acercarse a la bandera del Regimiento. Su abanderado, el Subteniente Telésforo Barahona, espada en mano y sujetando fuertemente el asta del pabellón, resistió hasta que los disparos y los golpes de bayoneta recibidos lo tendieron en tierra. Antes de que el estandarte cayera en tierra, ya los escoltas que se encontraban junto a Barahona, luchando a su lado, cogieron la sagrada insignia, los cuales, uno a uno, cayeron en su defensa; los Sargentos 2° Francisco Aravena, Timoteo Muiioz, Justo Urrutia y José M. Castañeda; los Cabos lo José D. Pérez, Ruperto Echaurren y Bernardino Gutierra y el soldado Juan Carvajal, peleando como leones, sucumbieron antes que el pabellón del Regimiento cayera en manos adversarias.
Telésforo Barahona y sus escoltas estaban sobre la arena de la quebrada de Tarapacá. Habían defendido el pabellón de su Regúniento "hasta rendir la vida si fuere necesario".
El estandarte fue encontrado despues del Asalto y toma del Morro de Arica, por el Capellán Ruperto Marchant Pereira junto con el Capitán Munizaga, un Sargento del Lautaro y un soldado. Estaba guardado en una caja en la Parroquia de San Ramón de Tacna.
El día 9 de enero de 1881, estando las tropas chilenas al mando del General Baquedano, acampadas en Lurin, se llevó a cabo una emotiva ceremonia, en la cual fue devuelto el estandarte al 2° de línea, ahora comandado por el Teniente Coronel Estanislao del Canto. Las palabras pronunciadas por el Comandante en Jefe, señalaron cuál sería la sagrada misión que sus hombres tendrían en adelante. "Señor Comandante:
en nombre dcl Supremo Gobierno de Chile y en nombre también de toda la Nación, os entrego este estandarte que es el emblema de la Patria; vos,  los señores jefes y ofici:iles, y todo el Regimiento 2° de línea que comandáis, me responderán de esta sagrada insignia"
Telésforo Barahona y sus escoltas pudieron descansar tranquilos; su amado pabellón estaba a salvo."


Galería de Hombres de Armas de Chile

Tomo III




"CAPITÁN ARTURO VILLARROEL: EL GENERAL DINAMITA AL SERVICIO DE LA PATRIA"

Parte oficial de los trabajos hechos por los Zapadores en la marcha de la 1a 1a División desde Pisco a Lurín:

"Lurín, Diciembre 20 de 1880

Señor Ministro:

Me permito dar cuenta a V.S.  de los trabajos que he practicado con el piquete de Zapadores, después de la nota que con tanto objeto presenté a V.S. en Pisco, como sigue:

Se remendadron 23 lanchas i se les puso bancas i cabilleras nuevas.
Se formaron una panadería i una oficina de correos.
En el muelle se construyeron dos escalas  dobles de fierro i de madera.
Desde el faro de la Vinícula se cambiaron 16 rieles por  nuevos de mayor largo i altura; se reclavó la línea; se hicieron herramientas i clavos para este trabajo, i se compuso la parte del muelle destruida por los peruanos.
En la caleta de Paracas o Lagunillas, con ausilio de tropa del 2° de línea, en un día i medio, se limpió, profundizó i techó  de nuevo la aguada; se construyeron todos los canales; se fijaron con solidéz todos los postes desde la aguada hasta la parte firme del muelle; se hicieron todos los elevadores de latón i se dejaron preparados los postes para prolongar el muelle. Ya al terminarse este trabajo, se paralizó por órden del señor Jeneral Villagrán de regresar en el acto a Pisco con toda la tropa.
Las planillas de gastos hechos en los trabajos espresados, me han sido cubiertas,  unas por la Intendencia del Ejército i otras por órden del Estado Mayor respectivo.
Los torpedos de fierro estraídos en Pisco, que V.S.  me  ordenó conservar para traer al Norte, me vi obligado a hacerlos saltar, después de debilitarlos, en vista de las perentorias i repetidas órdenes  de los señores Jeneral Villagrán i coronel Urrutia, a quienes espuse su espresada órden.
Con motivo de haberse reducido a cinco hombres el espresado piquete de Pontoneros, i no bastando este número para las exigencias del trabajo, organicé en Pisco, un grupo de esforzados ausiliares asiaticos, que han prestado mui eficáz cooperación.

En Jagüei había una aguadita de 30 centímetros de espesor.
Se desmontó un frondoso grupo de palmas i a su pie se formó, de madera i con solidéz, una aguada en forma de baño de natación, como de 14 metros de largo por 3 metros 20 centimetros de ancho. Amanecía con 75 centímetros de agua clara i buena; se estraía constantemente a todo el rededor para los rejimientos 2°, Talca, Granaderos a caballo,  sección de Artillería, Artillería de Marina i como para mil cabalgaduras, i alcanzó a disminuír hasta  24 centímetros.
Se construyó otra aguada por el estilo de la espresada como de 4 por 3 metros, la que se terminó al retirarnos de Jagüei i quedó con 60 centímetros de mejor agua  que la anterior.
De Cañete a Cerro Azúl se desvió el agua con que el enemigo interceptaba el camino, maltratando a la tropa e interrumpiendo nuestra marcha.
En Asia se limpiaron i profundizarontres pozos chicos i fétidos, hasta obtener agua potable i abundante.
Además se construyó al pie de una palmera, una abundante aguada, por el estilo de las trabajadas en Jagüei. Después de satisfacer la sed de la tropa i cabalgadura, quedó con  74 centímetros de buen agua.
En Chilca se arreglaron, limpiaron i profundizaron las tres mejores aguadas que , de inmundas, se convirtieron en buena agua potable.
La misma operación se efectuó en otras  para las cabalgaduras.
En Cañete, en la hacienda denominada Montalvan,  puse en libertad a 23 infelices chinos que, cargados de dobles cadenas, se encerraban en inquisitoriales prisiones.
Me proponía liberar también a los de las haciendas vecinas, i me abstuve por haber reprovado mi proceder el señor coronel Lynch.

Dios guarde a V.S. Señor Ministro

A. Villarroel

Al Señor Ministro de la Guerra"

"La Guerra del Pacífico"
Pascual Ahumada Moreno
Tomo IV





En la fotografía nos encontramos al General Dinamita herido de guerra. Esta imagen pertenece al álbum de los inválidos de la guerra contra el Perú y Bolivia y en la ficha se lee lo siguiente:

Nombre: Arturo Villarroel
Herido en Miraflores, del Cuerpo de Ingenieros, Edad 43 años, lugar de nacimiento Valdivia, de profesión minero, estado dice, soltero. Sabe leer? escribir?, contesta que si, invalidéz absoluta, clase de herida por arma de fuego, sitio primitivo de la  herida pierna derecha.

Fuente: Revista de Historia  Militar N° 3


viernes, 1 de julio de 2016

"LAS BOMBACHAS COLORADAS"



En el parte del combate  de Los Ángeles, el Comandante Martínez hace mención de una  aguerrida mujer de nombre Cármen Vílches, cantinera del Batallón Atacama , quien, junto al Capitán Torreblanca y sus camaradas conquistaron las alturas y la gloria:

"También creo un deber de mi parte, hacer presente a V.S., que los méritos contraídos  por la cantinera Carmen Vilches durante la penosa jornada del Hospicio al Valle, dando agua y atendiendo a los que caían rendidos por la fatiga como igualmente peleando en el asalto a la cuesta de Los Angeles con su rifle e infundiendo ánimo a la tropa con su presencia y singular arrojo, obligan nuestra gratitud y la hacen acreedora a un premio especial".

Es pues en el Combate de Los Ángeles, donde la cantinera hace honor a su valor y queda para siempre en el colectivo nacional, gracias  a la canción de los Cuatro Cuartos, que la destacan en su obra musical "Adiós al Séptimo de Línea" en la canción "Las Bombachas Coloradas":



"Las bombachas coloradas
entallan a la guerrera
la Carmen Vilches marchaba
y ¡Qué linda cantinera!

Orgullo de su batallón
todos suspiran por ella
por su desplante burlón
por corajuda y por bella.

Bombachas colorá' tiene la Carmela
Bombachas colorá' tiene la Carmela
Parecen en las batallas mi alma una bandera
Parecen en las batallas mi alma una bandera...

Para trepar aquel fuerte
trepa por las avanzadas
los soldados van canjeando
las bombachas coloradas.

Y sobre el fuerte rendido
la Carmen Vilches se planta
su sable en sangre teñido
escarlata sus bombachas.

Bombachas colorá' tiene la Carmela
Bombachas colorá' tiene la Carmela
Parecen en las batallas mi alma una bandera
Parecen en las batallas mi alma una bandera...

Una bandera."