martes, 7 de junio de 2016

"LLEGADA A LA CIMA DEL MORRO DE ARICA SEGÚN TESTIMONIO DEL TENIENTE ALDUNATE BASCUÑÁN

Al conmemorarse un nuevo aniversario del asalto al Morro de Arica, transcribimos en este espacio el testimonio del Teniente Aldunate Bascuñán de lo que vio y vivió en su llegada a la cima del Morro:

"El teniente Aldunate Bascuñán, sostiene que él va a la vanguardia; démosle gusto en ello y oigamos su sencilla narración:
"Pertenecía a la 1ª del 1º; mi capitán La Barrera era todo un valiente; Ricardo Gormaz, veterano del 4º, ejercía de teniente; como subteniente de mi compañía, y en orden de antigüedad, servíamos el Maucho Meza, yo y Julio Paciente de La Sotta.  Esa mañana teníamos 93 hombres, de capitán a tambor; la jornada había sido muy dura, muy cruda; nosotros perdimos ahí diez o doce hombres muertos, y los heridos de la 1ª alcanzaron a 22.  De la Sotta y Meza quedaron como harneros.  Sólo mi capitán, Ricardo Gormaz, y yo, estábamos ilesos.
Nuestras clases habían peleado bien; el 1º Jara y los sargentos Domingo Sepúlveda, Juan Francisco García, todos se habían conducido admirablemente.
Mi comandante San Martín cayó cerca del Morro, al salir del último bajo; la tropa lo supo, y los polvorazos, minas o la muerte de mi comandante, se decía que había perecido, enfurecieron a todo el mundo.
En estas circunstancias, después de 45 o 50 minutos de pelea, llegamos al centro de la Plaza del Morro; me acompañaban cuatro o cinco soldados y un sargento; a mi retaguardia corría todo el regimiento.
No en el mismo centro, un poco cerca de las piezas que daban al mar estaba Bolognesi, don Juan Guillermo Moore, vestido de paisano; Espinosa, chiquito, y otros jefes peruanos más.
La tropa, obediente a mi voz, se detuvo y rodeó a los comandantes enemigos.
Bolognesi se dirigió a mí y me dijo: "Estoy rendido; no me mate, que estoy herido; soy un pobre viejo cargado de hijos!"
En el acto contesté: "Los oficiales chilenos no matan a los heridos ni a los prisioneros".
Bolognesi, en señal de rendición, gritó a los suyos: ¡Alto el fuego! ¡Alto el fuego!
Sobre la marcha, recibí de manos del coronel don Francisco Bolognesi, su espada, y del capitán Espinosa, la suya.
Esas armas las poseen hoy, don Juan Miguel Dávila Baeza, la de Bolognesi y la familia de mi capitán don José Losedano Fuenzalida, la de Espinosa.
Don Juan Guillermo Moore, Bolognesi y Espinosa, fueron inmediatamente puestos bajo custodia, para librarlos de la furia de los soldados que no querían dar cuartel.
Yo continué mi camino, acompañado por mi sargento Briones y tropa de mi compañía, y en demanda de otra situación.
Por desgracia, habiendo cesado el fuego y dándose por todos la orden de no continuarlo, y estando rendido aquel poderoso reducto, un infeliz soldado, dicen algunos, jamás se sabrá quien fue, creo yo, hizo reventar uno de los grandes cajones de la batería del mar!
Esa felonía volvió loco a todo el mundo, y a nadie se perdonó entonces la vida.
Más tarde pude ver juntos los cadáveres de Bolognesi, Moore y otros que no recuerdo.  Bolognesi tenía roto, destapado el cráneo de un culatazo.
La tropa, furiosa, los mató estando rendidos".

Asalto y Toma de Arica

Nicanor Molinare


Cuadro de Iván Vial
Toma del Morro de Arica


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