martes, 10 de mayo de 2016

SUBTENIENTE DEL NAVALES RAMÓN 2° LARA: UN RELATO DE SU VIDA POR BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA

Relación de la carta enviada por la tía del héroe, doña Carmen Lara, desde  San Felipe, octubre 8 de 1884,
a don benjamín Vicuña Mackenna:



"Nació Ramón 2° Lara en Mendoza el 4 de marzo de 1861, en cuyo pueblo, a las dos semanas de nacido, escapó milagrosamente la vida en el espantoso terremoto de aquel mes. En abril del mismo año fue traído a Chile con su familia, que allí se hallaba desterrada, viviendo su padre de industria humilde pero varonil.
Desde mui pequeño fue puesto el niño Lara en un colegio particular de San felipe. Luego se hizo estimar por todos i mui en particular de sus condiscípulos por su carácter franco i jovial i por sus delicadas maneras.
Era tan perspicáz como inteligente; i por el entrañable cariño que profesaba a la familia había mui fundados motivos para esperar que él sería en un no mui lejano día, el baluarte de su hogar i uno también de aquellos que dan lustre i renombre a su patria. Así como nosotros pensaba mi malogrado  hermano Ramón, padre de aquél.
Siendo un adolescente ingresó, aunque con algún  sacrificio, a la Escuela Militar de Santiago, i a pesar del cortísimo tiempo que estuvo en ella, salió en calidad de subteniente del Batallón Naval que inmediatamente partió al norte.
El Naval i el Aconcagua fueron los cuerpos donde se cebó el plomo enemigo en la por mil títulos memorable "Batalla de Miraflores".
En ese día fatal i felíz a la vez, cúpole también al segundo Ramón Lara, caer herido de muerte.
Sus compañeros que le vieron en ese estado, después de haber dado ejemplo de temerario arrojo, trataron de retirarlo un tanto del principal campo de la lucha, que ya se había hecho mui encarnizada, i cuentan que les habló de esta manera: "Si me retiran de este lugar, háganlo de manera que  siempre dé frente al enemigo; no sea que me hieran por la espalda i vaya a creerse que he muerto como cobarde."
Estas fueron sus últimas preciosas palabras recojidas por sus compañeros, pues en ese mismo instante, una segunda bala,  que le dio en el pecho, puso fin instantaneo a su existencia.
Sus restos fueron traídos a Valparaíso por un caballero Carlos López, quien con ese acto empeñó nuestra gratitud. Lo trajo junto con un hijo de dicho señor López que había sido abanderado del mismo cuerpo".

Fuente: El Album de la Gloria de Chile


2 comentarios:

  1. Excelente Srta. Ingrid, no conocía este reporte, gracia por compartirlo. y muy buen Blog administra Usted.

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  2. Gracias estimado...un gusto saber que estas historias aún interesan a las personas.

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