miércoles, 11 de mayo de 2016

"EL VICTORIOSO 4° DE LINEA EN EL ASALTO Y TOMA DEL MORRO DE ARICA"

"San Martín movió su campo en la noche, como ya hemos dicho: su regimiento contaba en ese momento 886 hombres; ni uno más ni uno menos, de comandante a tambor. Si alguna vez el 4° pudo marchar calladamente, fue en esa histórica noche; porque con el mayor  sigilo, con el cuidado más especial se movió, en demanda de su última colocación. Exactamente el 4° y el 3° hicieron lujo de silencio, de cuidado para tomar su posición de ataque.
Todos los oficiales cuidaron, solícitamente, que esa maniobra se hiciese en conformidad a las disposiciones de Lagos; y todo el mundo, al romper la marcha postrera, tomó con la mano izquierda la vaina de metal de los yataganes, para evitar así el ruido que esa arma produce al andar y que el silencio de la noche transmite  con rara facilidad.
El capitán de ingenieros, don Enrique Munizaga, que como Campo y Salcedo, habían recibido especiales órdenes de don Pedro, que fielmente cumplieron, acompañó y condujo al 4° con Abelino Villagrán, teniente de este último regimiento y esforzado soldado, en este movimiento; hicieron aún más, porque de órden expresa de San martín, avanzaron un tanto sobre el Este, aprovechando la tétrica obscuridad que envolvía la montaña y el baluarte enemigo..."

A Munizaga y Avelino Villagrán les fue enviada la misión de reconocer el Fuerte Este:

Ambos oficiales eran jóvenes y de alta y elevada talla; la marcha la emprendieron a pie, arrastrándose cual serpientes y orientandose a la vez que por el bulto del fuerte, con los tumbos que el oleaje del mar, no muy lejano producía en las playas y rompientes de La Lisera, que venía quedando a sus izquierdas, es decir, al occidente.
Nuestros dos capitanes recorrieron más o menos dos kilómetros y medio; se impusieron perfectamente de la ubicación del Este, que aparecía rodeado de tinieblas y en el silencio más profundo; y regresaron a su regimiento a dar cuenta a San martín, de su cometido.
Munizaga y A. Villagrán H. irían pues de guias en el ataque, y marcharían con el mayor Solo Zaldívar y el primer batallón del regimiento.
El 4° formado en columna cerrada por batallón y a unos tres mil metros del enemigo, reposaba todavía tranquilamente.
San Martín, antes de emprender la marcha y el asalto, reunió a todos sus oficiales y tras breve silencio les dijo:

"Señores, todos sabéis que el campo enemigo está minado; sabéis también que los alambres de esas minas están casi a la vista y que es necesario cortarlos; y para ello sacrificar a algunos hombres, que no se ocupen en batirse, sino en destruír los alambres y baterías".
"Los que deseen ir a la vanguardia y sacrificarse por sus compañeros, que den un paso al frente"

Como movidos por un resorte, todos aquellos oficiales, sin excepción ninguna, saltaron hacia adelante; todos salieron al frente, pero hubo uno más impetuoso que los demás, que avanzó sobre todos: el teniente de la 4a del 1° batallón, don Luis Victor Gana Castro!  Lucho Gana,  cuyo valor y excelente carácter pocos fueron los que lo sobrepujaron.
San Martín, sobrecogido ante aquella muestra de amor a la patria, a la bandera; de santo compañerismo, designó al teniente Gana para que vinieran a la vanguardia del 1° Batallón.

Momentos después, despedía a sus oficiales con estas lacónicas palabras:

"No olvidéis, señores, el número que lleváis en vuestros kepís, y no desamparéis un sólo momento vuestra tropa"

Nicanor Molinare
Asalto y Toma

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