lunes, 9 de mayo de 2016

"EL BATALLÓN QUILLOTA EN LAS TUMBAS DE LOS HÉROES DE IQUIQUE"

Discurso del Subteniente del Batallón Quillota don Francisco Figueroa Brito

Octubre, 4 de 1880

El día de hoy el batallón Quillota hizo una esplendida romería al cementerio de Iquique, con el propósito de meditar en la vida y hechos de Arturo Prat, Serrano y demás compañeros de heroísmo. Al efecto salio todo el batallón armado con su banda de música, seguido de una inmensa concurrencia de pueblo. El acto fue imponente y conmovedor. Esta romería se hizo a nombre de la Provincia de Valparaíso, donde existe el sagrado hogar del héroe que abrió la primera página de gloria de la presente guerra, y mas en particular por el de Quillota.
La sepultura de Prat es tan modesta como la de los pobres de solemnidad. Una sencilla reja de madera llena de inscripciones y firmas de los que la han visitado, es todo lo que se ofrece a la vista del que la contemple. En su cercanía se encuentra la tumba de Serrano y otros, tan humildes como la primera.
Los sepulcros de los grandes hombres no necesitan mas brillo que el de sus propias virtudes.
Lo mas notable de esta romería fue el discurso que pronunció junto a la tumba de Arturo Prat el Subteniente del Batallón Quillota, don Francisco Figueroa B. Tanto la tropa como la concurrencia que lo acompañaba lo escucharon con emoción y en medio de un respetuoso silencio.

Helo aquí:

“Señores:  Nos encontramos delante de la modesta tumba del glorioso e inmortal Arturo Prat, y alrededor de esta misma tumba se encuentran reposando el sueño del justo los demás compañeros que con el tuvieron la gloria de morir por la Patria.
¡Loor y Gloria eterna a ellos!
¿Qué objeto tiene, señores, esta romería? ¿A que se presenta aquí el batallón uillota? ¡Ah, es que hemos venido a depositar sobre esta tumba histórica, donde yacen los restos del mártir, del sacrificio, del amor a la Patria y del deber severo y exacto, una lágrima de gratitud y de admiración! Los derechos al reconocimiento y a la gratitud son pues mui justos y fundados, como son los motivos naturales del deber patrio. Es que hemos venido a fortalecer nuestro espíritu para prepararnos con ardor y valentía a soportar la ruda campaña que pronto vamos a emprender para ir a castigar la
felonía de nuestros enemigos en el centro mismo, en el corazón de esa Nación que nos ha ofendido, y cuyo territorio que actualmente pisamos es una etapa de la hermosa epopeya de glorias conquistadas por los valientes del ejército chileno que ya nos han precedido. Es que hemos venido a pedir las inspiraciones del patriotismo al espíritu del para siempre heróico e inmortal Prat, a fin de imitar y seguir el ejemplo que nos dio en el hecho memorable del 21 de Mayo de 1879.
Ved el alma de ese valiente marino que, dominada del amor del bien público, del amor a la Patria y de la consigna impuesta por el deber de sus jefes, llena de feliz entusiasmo, de una pasión tan fuerte que lo hace olvidarse de si mismo, para pensar solo en el brillo puro de la estrella inmaculada de Chile, hace que la tripulación de la gloriosa Esmeralda y Covadonga solo se inflamen en el deseo de darle mas glorias a la Patria; solo ven este objeto y se sacrifican gustosos por obtenerlo. La gloria es el patrimonio de los que hacen grandes bienes al hombre, a la Patria y a la humanidad. Por último es que hemos venido no solo por nosotros sino en representación de toda la Provincia de Valparaíso, y mas en particular de Quillota, a depositar sobre esta lápida una corona emblema de la inmortalidad, la gloria y la gratitud. Señores una Nación que ha tenido hijos como los prohombres de nuestra independencia, como Prat, Serrano, Ramirez, Riquelme, Torreblanca, Thomson y miles de valientes más que han sucumbido con brío y con honor en los combates que ha habido, no puede ser jamás vencida. Una Nación que tiene millares de hijos que siguen imitando el ejemplo de los que ya nos han precedido a la gloria de inmortalidad, y cuyos nombres serán estampados en las páginas de oro de la historia, no puede ser jamás doblegada ni mancillada, sino que siempre se levantará radiante , pujante y progresista, sirviendo de ejemplo a las demás naciones sud-americanas; se levantará, vuelvo a decir,
siempre altiva y derramando por todas parte los rayos que simbolizan la vida del trabajo, la honradez, el progreso en todo sentido material y moral, así como se levanta hacia el cenit el sol que nos alumbra, y que con sus hermosos y radiantes rayos vivifica todo lo que abarca con su potente luz. Así es y será Chile, siempre magnánima y generosa, siempre pródiga de su sangre y sus tesoros cuando lleva el fin de castigar a quien la ofenda. ¡Dichosa y feliz nación que tiene tales hijos y siempre se inspira en nobles sentimientos!
La situación actual de los contendientes ya esta determinada: Chile debe pasear las huestes vencedoras por las calles y plazas de Lima para imponer una paz duradera, para que una y otra Nación puedan someterse al trabajo y la tranquilidad completa hai que llevar a cabo la empresa de enarbolar triunfante la gloriosa insignia de la Patria en los baluartes de Lima y el Callao para dictar enseguida una paz sólida y estable. La felicidad de Chile esta basada en una política honrada, y lo estamos probando, porque en Chile a pesar de la guerra, cada uno trabaja en paz para su subsistencia y la de su familia: la tierra bien cultivada le produce la abundancia, la industria toma un libre vuelo, el comercio florece en el seno de la libertad, la población crece siempre a proporción de la abundancia y facilidad de subsistencia. Una Patria que hace a sus hijos felices halla en ellos defensores valientes y prontos a sacrificar sus vidas y sus intereses por la felicidad pública.
Militares del Batallón Quillota, recordad que tenéis que seguir las huellas de vuestros padres, que pelearon valerosamente en Pan de Azúcar, en las puertas de Guías y en Yungay, en la campaña de 1838 y 1839. Atended y veremos al bravo entre los bravos que sereno e imponente lucha tenazmente contra su poderoso enemigo, y a su voz poderosa de mando envía la muerte y esparce el terror. Pero ¡Ah! No puede un débil barquichuelo resistir a su poderoso enemigo. Realiza entonces actos de heroísmo sin nombre y va a caer tiñendo con su sangre la cubierta del blindado enemigo, y a su
ejemplo lo siguen otros valientes como Serrano y Aldea, brillando en sus ojos la grandeza de alma de cada uno, pues la elevación de sentimiento desinteresado al grado del sacrificio heroico se debe puramente al sentimiento del amor patrio, virtud encarnada en el espíritu y en la sangre de los descendientes de Arauco.
Fortalezcamos nuestro espíritu para adquirir el valor guerrero y la intrepidez que menosprecia los peligros y la muerte cuando se trata de los intereses de la Patria, porque la fortaleza es la virtud que combate por la justicia. Señores, todos conmovidos y respetuosamente tributaremos un sentido y
patriótico homenaje a la memoria del grande y valiente marino Arturo Prat, que nos legó
un ejemplo digno de imitar y una divisa que seguir. La divisa debemos tenerla siempre en nuestra memoria, y es: Un Chileno no se rinde."

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