miércoles, 20 de abril de 2016

"EL DÍA SIGUIENTE DE MIRAFLORES"

"Si yo tuvuiera dotes de escritor realista, de cuya carencia  me he lamentado, podría trazar el cuadro que presentaba a mis ojos ese día, sin omitir ningún detalle; pues no obstante el tiempo transcurrido, ¡más de cuarnta años!, lo recuerdo perfectamente. Cerrando los ojos y haciendo un pequeño esfuerzo mental, me parece que veo como en un cuadro todo lo que entonces vi, percibiendo hasta los detalles más insignificantes.
Si me parece divisar  los grupos de oficiales tendidos, recostandose unos en otros y a los asistentes que llegan hasta ellos llevándoles trozos de asado, galletas, agua o café.
Y veo también grupos de soldados, alrededor del fuego, esperando la cocción de algo que tienen sobre él, otros limpian sus rifles, o se asean o lavan pañuelos, calcetines u otras prendas; o mientras componen y limpian el dorman procurando que los botones resplandezcan, o los afirman, y hasta veo algunos en calzoncillos afanados componiendo sus pantalones... Y reconozco rostros y veo la alegría reflejada en los semblantes y me parece oír los dicharachos de algunos y las bromas que otros se hacían que incitaban a los oyentes a prorrumpir en alegres risotadas.
Y diviso también a algunos oficiales, retirados y muy serios, que están escribiendo afirmando el papel en un tambor, o en el revés  del plato de la caramañola...
Y a "Lautaro", corriendo de un grupo a otro, alegre y retozón, movieno el rabo y restregándose con los que lo acarician...
¡Ah!...Si yo pudiera  describir el campamento del Lautaro el día siguiente de Miraflores, estoy seguro que deleitaría a los lectores. ¡Tan bello era su aspecto!...
¡y si pudiera vhacer que se compenetraran de los sentimientos  de los oficiales y tropa, afirmo que no habría  ningún lector chileno que no se enorgulleciera de serlo!..."

Seis Años de Vacaciones
Arturo Benavides Santos

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