miércoles, 27 de abril de 2016

"DIFICULTADES EN LA CUESTA DE ITE"


Era Mayo de 1880,  y la artillería no podía aún ser desembarcada y llevada hasta el campo de batalla. Los generales Velásquez y Baquedano esperaban impacientes que el armamento fuera trasladado, pero no se hacía fácil debido a los pedregosos y arenosos  terrenos por los que la caravana debía emprender la ascensión.
En esos momentos de extrema urgencia,  es que surge el héroe, y el tesón y fuerza del roto chileno. Leamos cómo el Capitán Orella se las arregla para cumplir con aquel duro cometido en la caleta de Ite:
"...Velásquez venia clamando por su artillería...
En la desesperación de este conflicto, el capitán Orella, comandante de la  «Covadonga», que allí estaba presente, salió al frente para hacerse cargo del trabajo. El, en persona, con sus marineros i elementos de la goleta, estableció, desde la playa hasta la cumbre, un servicio de aparejos i andariveles.
El comandante Ricardo Santa Cruz, con sus zapadores, dirijidos por Orella, uno a uno cada cañón, cada armón, eran tirados pendiente arriba, escalonando en los cortes ex-profeso labrados en el cerro,
hasta hacerlos llegar a la cima. La cosa urjía i de luz a luz se trabajaba sin cesar.
Una tarde Orella flaqueó, le faltaron las fuerzas i cayó rendido. Don Rafael Sotomayor lo hizo levantar i llevarlo a acostarse a su propio lecho, en su tienda de campaña, i el mismo Ministro de Guerra en campaña, veló por el reposo de ese patriota i esforzado trabajador.
Cuando se levantó, un tanto restablecido, el Ministro le declaró que por su trabajo era acreedor al ascenso que se conquista un militar en el campo de batalla en actos de arrojo i valentía. Baquedano, a su vez, en su parte oficial, decia también que el paso de la artillería por la cuesta de Ite honraba a los que lo llevaron a cabo.
El 8 de Mayo, con llegar arriba el último cañón, una salva mayor anunció a Baquedano que ya tenia artillería para su Ejército, quedando desde ese momento grabado en una de las pajinas de la, historia el nombre de don Manuel Joaquin Orella."

Crónicas de la Marina Chilena
Alberto Silva Palma

1 comentario:

  1. La subida de los cañones la relata también Arturo Benavides Santos, en su libro Seis Años de Vacaciones:
    COMO A LAS DIEZ DE LA MAÑANA SE EMPRENDIÓ LA ASCENSIÓN DE LOS ESCURRIDIZOS CERROS QUE AFORTUNADAMENTE NO ERAN MUY ALTOS . CIEN O CIENTO CINCUENTA METROS.

    AL LLEGAR A SU CIMA DESPUÉS DE FATIGOSÍSIMA MARCHA DIVISAMOS EL PLOMIZO DESIERTO QUE SE EXTENDÍA HASTA EL HORIZONTE EN TODAS DIRECCIONES. SU VISTA OPRIMÍA EL ÁNIMO E INFUNDÍA PAVOR.

    TRAS CORTO DESCANSO, CON GRAN SORPRESA NUESTRA, SE NOS ORDENÓ ARMAR PABELLONES CON LOS RIFLES, SACARNOS EL EQUIPO Y RETROCEDER.

    A MEDIA FALDA DEL CERRO QUE CON TANTA DIFICULTAD SUBIMOS, ESTABA LA ARTILLERÍA ATASCADA EN LA ARENA, HUNDIDAS LAS RUEDAS HASTA CERCA DE LOS EJES, Y CON LOS CABALLOS DESENGANCHADOS, PUES AL HACER ESFUERZOS PARA TIRAR LAS PIEZAS, SE HUNDÍAN EN LA ARENA HASTA CERCA DEL PECHO.

    A FIN DE SACARLA Y SUBIRLA SE PREPARARON SACOS TRIGUEROS VACÍOS QUE SE COLOCARON A MODO DE RIELES, Y LOS LAUTARINOS EMPRENDIMOS LA PENOSA TAREA DE SACAR LA ARTILLERÍA DE DONDE ESTA HUNDIDA, Y ARRASTRARLA HASTA LA CIMA DEL CERRO. PARA FACILITAR LA OPERACIÓN SE NOS DIVIDIÓ EN DOS PELOTONES PARA CADA PIEZA DESTINADOS UNO A TIRARLA Y OTRO A COLOCAR LOS SACOS, RECOGER LOS QUE A TRÁS IBAN QUEDANDO, Y CORRIENDO VOLVER A COLOCARLOS ADELANTE A FIN DE SEGUIR FORMANDO RIELES DE SACOS, Y NO PERDER EL GRAN ESFUERZO QUE HABÍA QUE HACER PARA PONERLAS EN MARCHA.

    MEDIANTE ESE PENOSO TRABAJO SE PUDO CONSEGUIR QUE LA ARTILLERÍA REPECHASE EL ARENOSO CERRO.

    TODAS ESTAS MANIOBRAS LAS DIRIGÍA UN OFICIAL DE MARINA.

    YO QUEDÉ COMO TODOS MUY CANSADO PERO CONTENTO POR HABER TRABAJADO COMO LOS DEMÁS.

    TERMINAMOS ESA FAENA A MEDIA TARDE, Y TOMANDO NUESTRAS ARMAS Y EQUIPO, CONTINUAMOS LA MARCHA POR EL DESIERTO HASTA BIEN ENTRADA LA NOCHE.

    UNQUE LOS OFICIALES POR ÓRDENES DE LOS JEFES RECOMENDANDO ECONOMIZAR EL AGUA PARECÍAN MAJADEROS, A CASI TODOS SE NOS ACABÓ EN LAS PRIMERAS HORAS DE ESA NOCHE Y A ALGUNOS ANTES.

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