jueves, 17 de marzo de 2016

"LOS ROTOS DEL CHILLÁN"


"Era una compañía del invicto Chillán, la primera que ponía el pie  en el camino a Lima.
Hacía de muelle un lanchón cargado de piedras y de molestias para su objeto.
Es de presumir que este modo de desembarco sea de lo que puede llamarse de conconfianza.
Lentamente fueron llegando otras lanchadas, que en poco tiempo vaciaban su carga; y a eso de las 12 el Chillán marchaba en formación por las arenosas lomas que orillan el surgidero.
Los soldados saltaban a tierra como si se bajaran del tren del sur, estirando las piernas, reclamando prendas olvidadas en la lancha y apurando el desembarco de otros..
Como tiempo había de sobre, muy luego comenzaron a bañarse, los que sabían nadar, cuidandose poco de las damas  de muy velo y quitasol miraban la escena con todo descanso desde los riscos de la orilla.
Por aquí se puede ir sacando la cuenta  de lo que es para  nuestros rotos esto de invadir pueblos enemigos y marchar por tierras  que no conocen en busca de lo que llaman Lima.
Veinte señoras camaradas  alcancé a contar, que seguían a pie y al rayo de sol las filas del Chillán, y no habría un batallón en tierra cuando ya por los cerros brincaban balando las cabras y las llamas que acompañaban a las bandas de música de casi todos los cuerpos, y si hubiera andado más, no habría dejado de ver quiltros, guitarras y hasta damajuanas, cual si se tratara de una excursión  al Parque en días de Dieciocho.
No hay nada semejante a nuestros rotos.
Son de la cría de aquel capitán español que no encontraba mujer fea, vino malo  ni hombre que le diera miedo. No les importaba nada cosa alguna  de este mundo. Se embarcaban por primera vez y no se marean, y el que se marea se ríe; les toca dormir en las piedras y en ellas se acurrucan como en una cama, y no hay tierra, sol, hambre, peligro o lo que sea que los haga perder su eterno buen humor, mezcla de desprecio y de coraje. Es la filosofía positiva y popular.
Recuerdo siempre que en el vapor, un soldado que se mareaba ponía los ojos blancos abrazado a un barrote de la borda, cuando otro compañero lo llamó diciéndole:
.-¿Te acordai de la gorda, hombre?
Este recuerdo debía de ser para el soldado que boqueaba, algo como limón agrio, porque fue santo remedio."
Desembarco del Chillán en Curayaco
Daniel Riquelme

2 comentarios:

  1. Ingrid, realmente otra pieza valiosa publicada por tí, un trozo de relato de aquellos que nos invitan a imaginarnos con gran añoranza, cómo vivieron nuestros compatriotas el arduo y sacrificado camino que los conduciría a la victoria que nos hiciera grandes como nación y nos consolidara como pueblo, nación pujante y vigorosa; en el contexto regional y hemisférico de aquél entonces.
    Siempre disfruto muchísimo de las cartas, anécdotas, notas, relatos e imágenes que publicas sobre la Guerra del Pacífico; lo que a menudo me lleva a pensar en una frase de W.Churchill que decía: Nunca tantos le debieron tanto a tan pocos"; en clara referencia a la inmensa gratitud que el la nación de Chile le debe a sus hijos de aquéllos años, por sus soberbios e incontables sacrificios y las más notables muestras de valor y heroicismo para alcanzar la tan anhelada victoria para una nación que tenía la razón desde la moral y de la filosofía política, acerca de la justicia en que se basaban las demandas e intereses de Chile y que desencadenaron al final en la cruenta contienda que abrazó a tres repúblicas hermanas.

    Un gran saludo de sincera admiración y aprecio por el gran trabajo que haces en mantener vivo este valioso patrimonio y salvarlo del olvido de las futuras generaciones.
    Saludes y hago votos de buena ventura para tu familia, hijos, esposo y por supuesto sobre ti misma, para que Dios te entregue el suficiente perseverancia y fuerza para seguir adelante..

    Un gran abrazo de admiración y apoyo.

    Andrés, un seguidor devoto y admirador de tus Contenidos.

    Saludos!!

    Andrés Pacheco A.

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  2. Muchisimas Gracias estimado Andrés!!

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