sábado, 19 de marzo de 2016

LAS CANTINERAS DEL QUILLOTA

Francisco Figueroa Brito le escribe a Elias Robles de Quillota una carta fechada en El Callao, febrero 20 de 1881. En ella le relata la vida del batallón donde le cuenta que los quillotanos en El Callao hacen labor social como reparar los dos hospitales de ese puerto:
"la organización de los hospitales es dirigida por nuestro comandante Echeverría, que a la postre cayó también enfermo de terciana y de bastante gravedad. Durante la enfermedad fue cuidado con solícito esmero por la esposa del cabo Io Sixto Latorre, Petronila Zelada. Y a propósito de enfermedades, todos en el Quillota solo tenemos palabras de gratitud por las buenas camaradas que siguieron a este cuerpo sufriendo con paciencia y abnegación las penurias porque pasaba nuestro batallón. Muy útiles han sido los servicios prestados por estas buenas cantineras, principalmente en la costura y aseo de la ropa; pero donde más han demostrado el amor y caridad por sus semejantes, es cuando los quillotanos caían por centenares enfermos del terrible mal, ya dicho; como buenas monjas de caridad atienden con solicitud a los oficiales y tropas enfermos en el cuartel. Las que se han distinguido más en este acto de angustioso sacrificio han sido: la señora Zelada, ya nombrada; Isabel Gómez, esposa del cabo 1o Jesús Varas; Margarita Varas G. hija de estos; Francisca González, mujer del cabo Io Pedro Acuña; Carmen Briones, ídem del soldado Adolfo López y Dolores Miranda, esposa del ídem Matías Ortega. Los beneficiarios pueden contar mejor los buenos servicios prestados por las camaradas del Quillota; por mi parte les viviré siempre agradecidos, pues todas me han cuidado a mí y a mi hijo Francisco 2o".
En la imagen vemos a la cantinera del Atacama, post guerra, Filomena Valenzuela. Esta mujer así como las ya nombradas en el relato del Batallón Quillota fueron muy queridas por la tropa debido a los servicios profesados a los soldados con amor y caridad.

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