jueves, 31 de marzo de 2016

LA CANTINERA ROSA AMELIA ESPINOZA


"En el Batallón Bulnes va como vivandera, la señorita Rosa Amelia Espinoza, que de todo tiene, menos de Espinoza, pues es una arrogante y hermosa jóven con cuya compañía las fatigas del desierto serán indudablemente menos penosas."
Al mostrar la plana mayor del general en jefe y la Oficialidad de los diversos cuerpos del ejército expedicionario fue nombrado los que componían los diversos regimientos y batallones. Al referirse al Batallón Bulnes, al final notificaba: "total 500 y una cantinera".

Pascual Ahumada Moreno reprodujo un verso que fue dedicado a esta cantinera: Rosa Amelia Espinoza:

"El Bulnes
Ese gran batallón de los chilenos
que llama "Bulnes" la gentuza rota,
la muerte sufriría y la derrota;
pero, con sus estómagos rellenos.

Tienen cebada y abundante henos,
de espeso chacolí multiple bota,
y, a guisa de coraza o firme cota,
largos trozos de charqui entre los senos.

Tienen en mancomún: melocotones
duro limón, pera,
calzoncillos si fin, muchos colchones,
queso, jamón, picante y salmuera,
papas, huesillos, guindas, orejones,
y una...Rosa Espinoza...cantinera".
El Recluta"



sábado, 26 de marzo de 2016

LOS HÉROES DE LA CONCEPCIÓN



Encerrados en una pequeña guarnición en la sierra peruana, 76 Chacabucanos y un Lautaro, hicieron frente al Coronel Gastó y sus fuerzas de al menos 600 soldados, más la indiada que sumaba más de 1000.
“El combate terminó con el exterminio completo de la Compañía que allí estaba (chilena). El aspecto que presentaba el cuartel era lúgubre y conmovedor, porque sólo quedaban montones de cadáveres de ambos combatientes y el hacinamiento, humeante aún, de los escombros del cuartel que había sucumbido por el fuego”. Coronel del Canto

Los 77 héroes de La Concepción

Capitán Ignacio Carrera Pinto 4ª Compañía
Subteniente Arturo Pérez Canto 4ª Compañía
Subteniente Julio Montt Salamanca 5ª Compañía
Subteniente Luis Cruz Martínez 6ª Compañía
Sargento 1º Manuel Jesús Silva 4ª Compañía
Sargento 2º Clodomiro Rosas 4ª Compañía
Cabo 1º Gabriel Silva 4ª Compañía
Cabo 1º Carlos Segundo Morales 4ª Compañía
Cabo 1º Juan Ignacio Bolívar 4ª Compañía
Cabo 2º Pedro Méndez 4ª Compañía
Cabo 2º Plácido Villarroel 4ª Compañía
Soldado Tiburcio Chandía 4ª Compañía
Soldado Amador Gutiérrez 4ª Compañía
Soldado Juan Ferra 4ª Compañía
Soldado Pedro N. Zúñiga 4ª Compañía
Soldado Pablo Ortega 4ª Compañía
Soldado Avelino Olguín 4ª Compañía
Soldado José Martín Espinoza 4ª Compañía
Soldado Pablo Trejos 4ª Compañía
Soldado José Félix Valenzuela 4ª Compañía
Soldado Agustín Molina 4ª Compañía
Soldado Rafael Otárola 4ª Compañía
Soldado Félix Contreras 4ª Compañía
Soldado Enrique Reyes 4ª Compañía
Soldado Federico Sepúlveda 4ª Compañía
Soldado Francisco Escalona 4ª Compañía
Soldado José Argomedo 4ª Compañía
Soldado Juan Bautista Muñoz 4ª Compañía
Soldado Abelardo Silva 4ª Compañía
Soldado Efraín Encina 4ª Compañía
Soldado Vicente Muñoz 4ª Compañía
Soldado Emilio Correa 4ª Compañía
Soldado Mariano González 4ª Compañía
Soldado Pedro Moncada 4ª Compañía
Soldado Ángel Agustín Muñoz 4ª Compañía
Soldado Juan Hinojosa 4ª Compañía
Soldado Eduardo Aranís 4ª Compañía
Soldado Manuel Antonio Martínez 4ª Compañía
Soldado José Arias 4ª Compañía
Soldado Emilio Rubilar 4ª Compañía
Soldado Máximo Reyes 4ª Compañía
Soldado Pedro Lira 4ª Compañía
Soldado Erasmo Carrasco 4ª Compañía
Soldado Estanislao Rosales 4ª Compañía
Soldado Emigdio Sandoval 4ª Compañía
Soldado Estanislao Jiménez 4ª Compañía
Soldado Juan Bautista Campos 4ª Compañía
Soldado Florencio Astudillo 4ª Compañía
Soldado Pablo Guajardo 4ª Compañía
Soldado José Saldoval 4ª Compañía
Soldado Juan Bautista Jofré 4ª Compañía
Soldado Manuel Contreras 4ª Compañía
Soldado Rudencio Zúñiga 4ª Compañía
Soldado Hipólito Utreras 4ª Compañía
Soldado Manuel Rivera 4ª Compañía
Soldado Agustín Segundo Sánchez 4ª Compañía
Soldado Lorenzo Aceitón 4ª Compañía
Soldado Gregorio Maldonado 4ª Compañía
Soldado Bonifacio Lagos 4ª Compañía
Soldado Manuel Jesús Muñoz 4ª Compañía
Soldado Bernardo Jaque 4ª Compañía
Soldado Lindor González 4ª Compañía
Soldado Toribio Morán 4ª Compañía
Soldado Lorenzo Serrano 4ª Compañía
Soldado Luis González 4ª Compañía
Soldado Lorenzo Torres 4ª Compañía
Soldado José del Carmen Sepúlveda 4ª Compañía
Soldado Lorenzo Jofré 1ª Compañía
Soldado Juan D. Rojas Trigo 2ª Compañía
Soldado José Jerónimo Jiménez 2ª Compañía
Soldado Francisco Contreras 3ª Compañía
Soldado Pablo González 5ª Compañía
Soldado Zenón Ortiz 6ª Compañía
Soldado José Miguel Pardo 6ª Compañía
Soldado Juan Montenegro 6ª Compañía
Soldado Casimiro Olmos 6ª Compañía
Soldado Pedro González 1ª Compañía del Batallón Lautaro

Fuente: Ejército de Chile

sábado, 19 de marzo de 2016

LAS CANTINERAS DEL QUILLOTA

Francisco Figueroa Brito le escribe a Elias Robles de Quillota una carta fechada en El Callao, febrero 20 de 1881. En ella le relata la vida del batallón donde le cuenta que los quillotanos en El Callao hacen labor social como reparar los dos hospitales de ese puerto:
"la organización de los hospitales es dirigida por nuestro comandante Echeverría, que a la postre cayó también enfermo de terciana y de bastante gravedad. Durante la enfermedad fue cuidado con solícito esmero por la esposa del cabo Io Sixto Latorre, Petronila Zelada. Y a propósito de enfermedades, todos en el Quillota solo tenemos palabras de gratitud por las buenas camaradas que siguieron a este cuerpo sufriendo con paciencia y abnegación las penurias porque pasaba nuestro batallón. Muy útiles han sido los servicios prestados por estas buenas cantineras, principalmente en la costura y aseo de la ropa; pero donde más han demostrado el amor y caridad por sus semejantes, es cuando los quillotanos caían por centenares enfermos del terrible mal, ya dicho; como buenas monjas de caridad atienden con solicitud a los oficiales y tropas enfermos en el cuartel. Las que se han distinguido más en este acto de angustioso sacrificio han sido: la señora Zelada, ya nombrada; Isabel Gómez, esposa del cabo 1o Jesús Varas; Margarita Varas G. hija de estos; Francisca González, mujer del cabo Io Pedro Acuña; Carmen Briones, ídem del soldado Adolfo López y Dolores Miranda, esposa del ídem Matías Ortega. Los beneficiarios pueden contar mejor los buenos servicios prestados por las camaradas del Quillota; por mi parte les viviré siempre agradecidos, pues todas me han cuidado a mí y a mi hijo Francisco 2o".
En la imagen vemos a la cantinera del Atacama, post guerra, Filomena Valenzuela. Esta mujer así como las ya nombradas en el relato del Batallón Quillota fueron muy queridas por la tropa debido a los servicios profesados a los soldados con amor y caridad.

jueves, 17 de marzo de 2016

"LOS ROTOS DEL CHILLÁN"


"Era una compañía del invicto Chillán, la primera que ponía el pie  en el camino a Lima.
Hacía de muelle un lanchón cargado de piedras y de molestias para su objeto.
Es de presumir que este modo de desembarco sea de lo que puede llamarse de conconfianza.
Lentamente fueron llegando otras lanchadas, que en poco tiempo vaciaban su carga; y a eso de las 12 el Chillán marchaba en formación por las arenosas lomas que orillan el surgidero.
Los soldados saltaban a tierra como si se bajaran del tren del sur, estirando las piernas, reclamando prendas olvidadas en la lancha y apurando el desembarco de otros..
Como tiempo había de sobre, muy luego comenzaron a bañarse, los que sabían nadar, cuidandose poco de las damas  de muy velo y quitasol miraban la escena con todo descanso desde los riscos de la orilla.
Por aquí se puede ir sacando la cuenta  de lo que es para  nuestros rotos esto de invadir pueblos enemigos y marchar por tierras  que no conocen en busca de lo que llaman Lima.
Veinte señoras camaradas  alcancé a contar, que seguían a pie y al rayo de sol las filas del Chillán, y no habría un batallón en tierra cuando ya por los cerros brincaban balando las cabras y las llamas que acompañaban a las bandas de música de casi todos los cuerpos, y si hubiera andado más, no habría dejado de ver quiltros, guitarras y hasta damajuanas, cual si se tratara de una excursión  al Parque en días de Dieciocho.
No hay nada semejante a nuestros rotos.
Son de la cría de aquel capitán español que no encontraba mujer fea, vino malo  ni hombre que le diera miedo. No les importaba nada cosa alguna  de este mundo. Se embarcaban por primera vez y no se marean, y el que se marea se ríe; les toca dormir en las piedras y en ellas se acurrucan como en una cama, y no hay tierra, sol, hambre, peligro o lo que sea que los haga perder su eterno buen humor, mezcla de desprecio y de coraje. Es la filosofía positiva y popular.
Recuerdo siempre que en el vapor, un soldado que se mareaba ponía los ojos blancos abrazado a un barrote de la borda, cuando otro compañero lo llamó diciéndole:
.-¿Te acordai de la gorda, hombre?
Este recuerdo debía de ser para el soldado que boqueaba, algo como limón agrio, porque fue santo remedio."
Desembarco del Chillán en Curayaco
Daniel Riquelme

miércoles, 16 de marzo de 2016

JOSÉ MARÍA BARI LOPEHANDÍA

Nació en Los Andes en 1861. Fueron sus padres don José Wenceslao Bari Meneses y doña Julia Lopehandía. Ingresó al ejército en 1880 como Sarjento del Batallón de Infantería Movilizado Aconcagua. Participó en las acciones de Tacna y Arica y en las batallas decisivas de Chorrillos y Miraflores. Desde el primer día se destacó entre sus compañeros por su inteligencia, su carácter y sus virtudes militares en general. En 1883 tomó parte en las campañas emprendidas contra el Géneral Cáceres, en la sierra peruana. Pronto fue ascendido a Subteniente y a Teniente y en enero de 1884 fue nombrado Alférez del Regimiento N° 2 de Artillería.
Tras una brillante carrera militar fallece a finales del año 1920 en Santiago. Sus restos se encuentran depositados en el Cementerio General en el mausoleo familiar.
La Escuela de Artillería lleva el nombre de "General José María Bari". (
Galería de Hombres de Armas de Chile. Estado Mayor General del Ejército)

martes, 15 de marzo de 2016

"EL CHINO AJÁN"

"El chino Aján, que tan importante servicio prestó al Lautaro en la expedición a Moquegua, fue uno de los mejores soldados del regimiento, hizo la campaña hasta el fin e intervino en todas las acciones de guerra en que el Lautaro tomó parte.
Tenía una especialidad: la de buscar y conducir al cuartel a los faltos a las listas. Cada vez que se daba suples al regimiento faltaban a lista muchos soldados, y como Aján nunca faltó ni se embriagaba y tenía mucha fuerza, siempre se le designaba para la comisión de llevar al cuartel a los que faltaban, que ordinariamente se encontraban ebrios. Por porfiados que fueran tenían que doblegarse ante Aján, pues los tomaba de un brazo y no los soltaba hasta dejarlos en el cuartel.
De vez en cuando lo suelo ver, muy anciano ya y casi ciego; y siempre se presenta con sus viejos camaradas a los actos publicos a que concurren los veteranos, de quienes es muy estimado."
Seis Años de Vacaciones
Arturo Benavides Santos

lunes, 14 de marzo de 2016

CARTA DE MARCIAL PINTO AGÜERO AL PADRE DE ARTURO PÉREZ CANTO

"Lima, Agosto 3 de 1882
Señor Rudesindo Pérez.
Respetado señor:
El 9 i 10 de Julio último en el pueblo de La Concepcion fue atacada i esterminada por el enemigo la 4. compañia del batallon Chacabuco, que tengo el honor de mandar, i de la que formaba parte el subteniente señor Arturo Pérez Canto . En este hecho, que ha sido mui honroso para las armas de Chile, fué muerto su distinguido hijo Arturo, después de haber luchado 19 horas con señalado heroismo. Al dar a usted esta sensible noticia, declaro a usted a nombre de mis compañeros i al mio propio, que nos asociamos a su pesar, lamentando la muerte de nuestro querido compañero de armas con el mas tierno afecto, i asegurandole que la gloriosa memoria de Arturo será siempre recordada en el Chacabuco con respetuoso cariño.
Con sentimientos de respeto i consideración me suscribo su mui atento i seguro servidor

EL CUERPO DE INGENIEROS Y DON FEDERICO STUVEN

Mayo de 1879
Stuven envía a B. Vicuña Mackenna la siguiente carta:
“El cuerpo de mecánicos con sus correspondientes herramientas y a las órdenes de un ingeniero competente debieran acompañar al ejército y escuadra; tanto para las composturas a bordo que son necesarias en los buques que están continuamente sobre la máquina, como para el ejército que necesita de este cuerpo para el arreglo del parque de artillería, pertrechos, carros, etc. y sobre todo es preciso tener presente que la guerra se hace en un desierto en que se carece del agua y esta tiene
que “fabricarse”. Supóngase que la toma de Iquique sea un hecho y que el enemigo, como es natural, destruyera sus máquinas resacadoras de agua, en ese caso es imposible la permanencia de un ejército si estas máquinas no se componen inmediatamente. Aquí el cuerpo de mecánicos estaría en su elemento, y es de indispensable necesidad su formación. Mandar a Valparaíso para arbitrar todos estos recursos, es imposible: es preciso que se hagan en el terreno mismo. Este cuerpo podría enrolar obreros que han trabajado en la Maestranza de Limache ya conocedores en la fundición de cañones, pertrechos, etc. y que serían los más competentes para el manejo de la artillería; es mucho el partido
que se podría sacar de hombres acostumbrados a esta clase de trabajos”.
Santiago, Junio 5 de 1879
He acordado y decreto:
1º Organícese una compañía de pontoneros y constructores del ejercito con la dotación de un capitán, un teniente, dos subtenientes, un sargento primero, seis id. segundos, seis cabos primeros, y seis segundos, dos cornetas y 100 soldados.
2º Los oficiales y tropa que se enumeran gozaran los mismos sueldos que los de su clase en el arma de artillería.
3º Elévese por el conducto respectivo las propuestas de oficiales para la citada compañía.
Tómese razón y comuníquese
PINTO B. URRUTIA
Finalmente en:
Santiago, Septiembre 3 de 1879
He acordado y decreto:
El cuerpo de Ingenieros Militares del Ejército del Norte se compondrá del teniente coronel don Arístides Martínez como comandante; del sargento mayor don Baldomero Dublé Almeida, de los capitanes don Emilio Gana y don Manuel Romero; del teniente don Manuel Martínez y de los cien
pontoneros constructores que existen en dicho ejercito.
Tómese razón y comuníquese.
PINTO DGO. SANTA MARIA
Al Sr. General en Jefe del Ejército del Norte
26 de Octubre de 1879
(Embarque del Ejército en Antofagasta)
El Orden de Batalla del Ejército invasor, lo encabezaba el Cuartel General, al mando del General Jefe, don Erasmo Escala, y el Estado Mayor General, al mando del Jefe del Estado Mayor, coronel don Emilio Sotomayor.
Le seguían los diferentes cuerpos con un total de 10.520 hombres.
El cuerpo de Ingenieros Militares está conformado por:
Comandante Teniente coronel don Arístides Martínez
Sargento Mayor don Baldomero Dublé Almeida
Capitanes don Francisco Javier Zelaya
don Romero Hodges
Capitanes agregados don Federico Stuven Olmos
don Augusto Orrego Cortés
Subtenientes don Víctor Badilla
don José Domingo Salas.
Continuando con el relato de B. Vicuña Mackenna:
“Se recordará, en efecto, que Federico Stuven fue el primero en saltar a tierra en Junín; fue el primero en enviar agua resacada en improvisado caldero al ejército sediento en las alturas; fue el primero en habilitar máquinas que corrieron hasta Dolores, cuyo inagotable pozo, vena escondida del río del Tarapacá, fue la salvación del ejército y la preparación de su victoria. Y desde entonces, como era natural, y aparte de los mil servicios mecánicos que comenzaban en la herradura del caballo y terminaban en las válvulas de la locomotora, el ingeniero Stuven estuvo siempre a la vanguardia de todas las operaciones del ejército”.
Cuaderno N°8 DHM

miércoles, 9 de marzo de 2016

DOÑA IRENE MORALES

"Antes de romper los fuegos, sentimos a nuestra retaguardia los gritos de una mujer que decia: !Adelante hijitos, valor i que Dios los ayude!
Miramos i vimos a la cantinera doña Irene Morales que galopaba en un brioso caballo hacia la derecha de nosotros.
Antonio Urquieta
"Recuerdos de la vida en campaña de la Guerra del Pacifico "

CARTA DEL SUBTENIENTE DEL 2° DE LÍNEA DON RICARDO BASCUÑÁN VALDOVINOS

"Señor don Manuel Valdovinos: Hospital de la Serena, diciembre 23 de 1879
Apreciado tío:
Aunque hace algún tiempo que no le escribo por varias causas que no es este el momento de explicar, lo hago ahora, i con el mayor sacrificio, por el estado de gravedad en que me hallo, por las heridas que recibí en la última batalla de Tarapacá. La buena estrella me había favorecido hasta aquí, en la toma de Calama, en el asalto de Piragua i en la batalla de Dolores, pero al llegar a Tarapacá, la suerte me fue adversa. Después de pelear todo el día soportando la sed, el hambre, el cansancio, recibí a última hora el balazo de muerte que me llevará a la tumba; balazo que me dejó fuera de combate; lo que sentí porque deseaba terminar la jornada i morir como chileno. En el primer vapor que salió de Pisagua con heridos, me mandaron a mi, i por muchas dolencias que sufría, me dejaron en Coquimbo, en donde me siento mui mal. La debilidad i grandes dolores me consumen por grados i tal vez al recibir Ud. este adiós, ya habré dejado de existir.
Lo único que siento ahora es mi madre, que hizo tanta oposición porque no entrara de subteniente al 2° de línea. Sin embargo me enrolé en el ejército, i no me arrepiento ahora, porque muero con gusto, para haber sido útil a mi patria. No me siento con fuerzas para escribir a mi madre. Pasado algún tiempo digale Ud. que he muerto en defensa de mi patria i sus derechos; i que mi último recuerdo fue para ella i mi patria. ¡Adiós! Que triunfe mi patria! Viva Chile!!"
Ricardo Bascuñán Valdovinos.
Historia de la Campaña de Tarapacá
Benjamín Vicuña Mackenna

domingo, 6 de marzo de 2016

UNA RABONA EN EL EJÉRCITO CHILENO

"Así caminando dijo el soldado Rioseco, uno de los valientes fundadores del Talca i que había peleado con fortuna en Chorrillos i Miraflores: "no tengamos cuidado, compañeros; la Virjen del Cármen nos protegerá i escaparemos de las balas enemigas"...Al terminar esa frase una bala de fusil le entró por la boca, i recorriendo todo su abdómen, lo dejó muerto i en el interior horriblemente quemado.
La compañía de Talca continuó avanzando, pero una peruana llamada Juanita Ramírez que había sido fiel admiradora de nuestros triunfos i que desde el 81' acompañaba al Talca en su puesto parecido al de Cantinera, se separó de la compañía, avanzó hacia el bajo, entre granizada de proyectiles, quitó su ropa al soldado muerto, se la presentó al jefe de la compañía i le dijo: "vea mi capitán, si ese valiente lleva algún papel de importancia que sea una reliquia para su esposa, madre o hermana".
Juanita, la firl compañera del Talca, se encuentra hoy en ese pueblo i lo que menos desea es volver al Perú". (
Raimundo Valenzuela, La Batalla de Huamachuco. Anécdotas de la Guerra del Pacífico, Paz Larraín y Ängel Soto)