jueves, 22 de diciembre de 2016

EL REGIMIENTO ARTILLERÍA DE MARINA EN LA BATALLA DE TACNA

La Batalla de Tacna, que fue una dura etapa para nuestro ejército, dejó en evidencia que la organización de la tropa era esencial para vencer en las batallas.
He aquí un ejemplo de disciplina y obediencia al Estado Mayor, en cuanto a las órdenes dadas: nuestro Regimiento Artillería de Marina, que pocas veces se menciona en la historia de Chile y de la Guerra del Pacífico, pero que, la Historia Oficial, no puede ni debe olvidar.
Leamos el parte de don José Ramón Vidaurre en cuanto al papel que le cupo en esta gran batalla:

"REJIMIENTO ARTILLERÍA DE MARINA.
Tacna, mayo 27 de 1880.
Tengo el honor de dar cuenta a US. de la parte que cupo al rejimiento de mi mando en el combate habido el dia de ayer con el grueso de las fuerzas del enemigo. Escuso entrar en pormenores con respecto a la pesada marcha que hicimos en unión de los demás cuerpos de la división, pues todos ellos obran en su conocimiento por haberse verificado bajo las inmediatas órdenes i la intelijente dirección de US.
En consecuencia, limito mi parte desde el momento en que US. se sirvió ordenarme por medio de uno de sus ayudantes que avanzara a paso lijero en protección de algunas fuerzas nuestras que, inferiores en número a las del enemigo, sostenían un combate mui desventajoso por su parte. En cumplimiento de esta orden, mandé adelantar en el acto a las dos compañías guerrilleras del rejimiento, siguiéndolas con el resto de mis fuerzas desplegadas en batalla a una distancia de 70 metros.
Aunque pocos momentos después principiamos a recibir el fuego del enemigo, que se hacia mas nutrido a medida que avanzábamos en nuestra marcha, no creí conveniente contestarle desde luego, apesar de haber esperimentado algunas bajas, por temor de dañar a una pequeña fuerza de la primera división que se habia interpuesto entre mi rejimiento i nuestros contrarios. Continué, pues, mi marcha bajo los fuegos de éstos hasta colocarme a 600 metros de ellos, distancia en que ordené romper el nuestro, habiendo antes dispuesto que las compañías lijeras se corrieran al ala derecha del rejimiento.
Aumentando la velocidad de nuestro paso a medida que nos acercábamos al enemigo, llegamos hasta sus trincheras, donde encontré abandonadas por el enemigo dos piezas de artillería de campaña. Continuando en su persecución, llegué hasta el punto en que una parte del batallón Chillan, algunos oficiales i soldados del rejimiento Esmeralda i de otros cuerpos de la primera división se encontraban rodeados i abrumados por la inmensa superioridad numérica del enemigo que los tenia encerrados en un círculo de fuego. El ausilio que presté a esas fuerzas fué tan oportuno como eficaz; pues, como ya lo habia hecho antes, el enemigo se puso en fuga después de una sostenida resistencia, hecha principalmente por el batallón boliviano Colorados, cuyo segundo jefe cayó en nuestro poder herido de dos balazos en una pierna. Tuve la satisfacción, i me complazco en recordarlo al ponerlo en conocimiento de US., de encontrar ahí a los dos jefes del batallón Chillan, señores Vargas Pinochet i García Videla, capitán señor José María Pinto, del rejimiento Esmeralda i varios otros señores oficiales de los cuerpos nombrados, cuyas vidas peligraban en esos momentos apesar de la enérjica resistencia con que se defendían rodeados de un corto número de soldados, cuyo número disminuía por momentos. Teniendo solo el tiempo necesario para reunir estas pequeñas fuerzas a las del rejimiento, continué avanzando sobre el enemigo, cuya resistencia se debilitaba por momentos, i tuve la felicidad de quitarle dos ametralladoras i dos cañones Krupp que arrastraban en su fuga.
En esta circunstancia recibí por medio del ayudante de Estado Mayor Jeneral señor Villagran, orden del señor Jeneral en Jefe para ponerme a las órdenes del señor coronel Amengual, cuyas disposiciones creí conveniente esperar en la parte del fondo del valle denominado Para, en la quinta de un señor Ferrero, donde pudo la tropa apagar la abrasadora sed que sentía desde las primeras horas de la mañana. Ahí se me unió el teniente coronel señor Holley con su rejimiento i permanecí en ese punto hasta que una nueva orden me hizo emprender la marcha hacia esta ciudad, donde tranquilamente entramos en momentos de ponerse el sol. Las pérdidas esperimentadas en el rejimiento, aunque no de consideración, son de lamentar, i todas ellas constan del estado que tengo el honor de remitir a US. adjunto a la presente.
En momentos de bajar al valle, uno de los soldados del rejimiento me entregó un estandarte, que, según el lema que tenia en, el anverso, pertenece al rejimiento Húsares de Junin, el cual tengo el honor de poner a disposición de US., lo mismo que un teniente de artillería i seis soldados del enemigo que cayeron prisioneros en nuestro poder.
Antes de terminar el presente parte, tengo el gusto de dar cuenta a US. que los señores jefes, oficiales i tropa han llenado cumplidamente su deber, pues todos han estado en sus puestos con el mayor entusiasmo i decisión aun en los momentos mas difíciles del combate.
Tengo el honor de felicitar a US. i por su digno órgano al Jeneral en Jefe por la importante victoria alcanzada por nuestras armas.
Dios guarde a US.
J. R. Vidaurre.
Al señor Comandante en Jefe de la 3 división."

En la ilustración un Sargento 2° de Artillería de Marina. (Uniformes de la Guerra del Pacífico, Greve y Fernández)


sábado, 17 de diciembre de 2016

"VETERANOS EN EL TIEMPO"

Un suspiro, por nuestros viejos bravos Veteranos del 79', que rinden homenaje en el mes de las Glorias Navales del año 1903, a los héroes del 21 de Mayo y a los marinos del  buque "Almirante Barroso", del Brasil, que en ese día y año rendían honores a nuestros héroes y eran recibidos con festejos en distintas ciudades de Chile, con motivo de una hermandad latinoamericana.
En Santiago, los festejos incluyeron un desfile en el que nuestros héroes de tantas batallas también se hicieron presente.


jueves, 15 de diciembre de 2016

"LA CANTINERA MARÍA QUITERIA RAMÍREZ"

Una vez terminada la Batalla de Tarapacá el ejército peruano abandonó la zona de combate para internarse por las serranías con destino a Arica. LLevaban 50 prisioneros chilenos, muchos de la Artillería de Marina y, entre los que se cuenta, iba la cantinera María Quiteria Ramírez del Regimiento 2° de Línea y que tantas glorias dio a Chile aquel día.
Nuestra vivandera, llamada entonces María Quinteros por el escritor Benjamín Vicuña Mackenna fue tomada prisionera, pero protegida por la oficialidad peruana, lo que no ocurrió con las menos afortunadas durante la cruel batalla. Un corresponsal del Perú relata lo acontecido durante ese penoso viaje al querer entregarsele a la chilena una mula para viajar y en el que muestra su carácter la cantinera María Quiteria Ramírez: "¡Digo si será melindrosa!" Condolido el jeneral en jefe de que la amorosa María Quinteros hiciera la marcha a pié, ordenó que le dieran una bestia. La fulana no quiso aceptarla miéntras no se trajera aparejada con una montura conveniente a su sexo, "¿Cómo quiéren, esclamó entre furiosa i escandalizada, que me ponga en ridículo yendo horquetada en esa mula?" ...Con que, ya ven ustedes si gastan humos las amorosas." (Benito Neto, corresponsal de la Opinion Nacional de Lima en el ejército de Tarapacá.)
Melindrosa: persona que muestra una delicadeza o escrúpulo excesivos en sus palabras, gestos y acciones. Historia de la Campaña de Tacna y Arica Benjamín Vicuña Mackenna


"MANUEL RODRÍGUEZ OJEDA"

El Capitán Manuel Rodríguez Ojeda, que tanto inspiró al escritor Jorge Inostrosa en su obra "Adiós al Séptimo de Línea", se entregó por completo a realizar las tareas encomendadas por el mando superior cada vez que le necesitaba. Y es que estas misiones que el novelista estudió nos dan un acercamiento del personaje en el cual está basada la historia principal de su obra.
Leamos algo, aunque poco, de lo que Benjamín Vicuña Mackenna nos cuenta acerca Rodríguez en su libro "Historia de la Campaña de Tacna y Arica", en el cual relata los acontecimientos ocurridos luego de la Batalla de Tarapacá y la persecución al enemigo. A nuestro héroe se le encomendó un reconocimiento y es así como lo llevó a cabo: "Con propósitos tales fueron comisionados, para ir hácia Camarones el activo capitan movilizado don Manuel Rodríguez Ojeda, que había prestado buenos servicios de esa índole en la campaña de Calama, i hácia Corza, Suca i Camiña, por la quebrada arriba, siguiendo al oriente, el práctico don Andres Layseca, sumamente conocedor de aquellos enmarañados recodos del desierto.
La medida era escelente, i mientras se cumplía, la columna se acampó, consumiendo su propio forraje, en el desmantelado lugarejo de Tana, donde por toda hospitalidád había unas pocas cabañas abandonas i un solitario molle. Los dos emisarios cumplieron con fortuna su cometido i regresaron. El capitan Rodríguez se acercó con un disfraz i acompañado de un vaqueano llamado «el chileno» hasta Chiza, a una jornada corta de Camarones, i por aquel rumbo no encontró huellas sino de los dispersos de San Francisco que habian pasado en no interrumpida cadena desde la noche de la derrota. En aquel mismo día o en el precedente habia atravesado la quebrada el jeneral boliviano Villamil que huia con un ayudante, habiendo salido de Tarapacá el dia 25.  A la verdad, algunos de los prófugos de San Francisco hicieron con tal lentitud su marcha por la falta de recursos, que el jeneral Bustamante i el coronel Velarde verificaron su entrada a Arica solo el 11 de diciembre..."


lunes, 31 de octubre de 2016

"POEMA AL HERMANO"



En la Guerra del pacífico encontramos a muchos niños que siguieron al ejército, niños de entre 10 y 18 a 20 años. Jovencitos que quisieron acompañar a sus hermanos, a sus padres a sus amigos.
En el diario "El Atacameño", escrito en campaña por la oficialidad del Atacama, encontré un testimonio de un joven muerto en la batalla de Tacna y unos versos escritos por su hermano. En éstos, se retrata el dolor, la rabia y la impotencia al ver morir y perder frente a ti a tu ser más querido:
Con el título de:
"POESÍAS"
A
Manuel Julio Prado
(Muerto en la Batalla de Tacna el 26 de Mayo de 1880)
"También hermano mío, luchando como bueno,
Al grito de "a la carga" te he visto perecer,
Y he visto que en tu cuerpo, el cuerpo de un chileno,
Cebábase el cholaje, con sin igual placer.
Venganza de chacales, inmundos asesinos,
Hicisteis de un niño de candorosa edad,
Que sólo cabe en pechos cobardes, femeninos,
Usar de torpe saña, de saña criminal.
No importa, maricones!, El cuerpo de mi hermano,
En la candente arena yo veo estremecer,
Clamando está venganza i pronto de mi mano,
En Lima corrompida, en Lima la tendréis.
A Lima a Lima iremos, i pobres de vosotros,
Que solo habéis mostrado las iras del chacal,
Allí tendréis leones sangrientos en nosotros,
Que saben ante todo pelear para vengar."
Ascanio Prado, Cabo 1°

"RECEPCIÓN DE LOS HÉROES DE LA COVADONGA" PARTE FINAL

Para concluír estas manifestacuiones, les invitamos a enterarse de todas aquellas muestras de cariño y admiración que por nuestros héores demostraron en aquél día en Valparaíso. Uno se pregunta: ¿por qué Chile no le ha dado a Condell y sus bravos el honor que corresponde?, ¿por qué un segundo y prácticamente  transparente sitial en los los anales de la historia y la actual educación escolar?..
Un capricho?, una hironía? Más bien para mi es una paradoja.
Les dejo entonces con el dulce final de la llegada de nuestros héroes al suelo patrio:


"Luego de los discursos del señor Artemón Frías y el Intendente de Valparaíso, señor Altamirano, la comitiva se dirigió a la Iglesia de los "Doce Apóstoles", por entre arcos triunfales y bajo una no interrumpida lluvia de flores.
Al llegar a la Plaza Victoria, la comitiva se detuvo frente a la casa de la señora Bauchef, dama de la sociedad porteña, esquina del lado del mar. En el extenso balcón de esta casa estaban muchas señoritas y caballeros y al enfrentar a Condell, cantaron con admirable maestría el himno de Yungai. El coro lo variaron en este sentido:

Cantemos la gloria
Del triunfo marcial
Que el buque chileno
Obtuvo en el mar.

Los aplausos atronaban el espacio en cada una de las estrofas.

Al entrar a la iglesia se abrió una granada dejando caer sobre las sienes de Condell flores y coronas. También volaron varios pajaritos adornados con cintas tricolores. El señor gobernador eclesiástico don Mariano Casanova ofició el Te Deum después de recibir en la puerta a Condell.
La iglesia estaba adornada con gusto esquisito. En el altar mayor había un trofeo ostentando en el centro la espada del heroico Prat que habia traído recientemente el comandante del Bolivia.
A. las dos terminó la ceremonia relijiosa y el bravo Condell pudo sustraerse por un momento a las manifestaciones públicas e ir a su hogar donde tantos corazones lo estrecharon con ternura y efusión.
Repetidas veces tuvo que salir a las ventanas ante las exijencias del pueblo. En una de estas ocasiones salió con su tierno hijo i lo mostró al pueblo pronunciando entusiasta el juramento de vencer o morir en la actual guerra.

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Los hijos del Presidente de la República le entregaron una medallado oro que le mandaba junto con una carta el arzobispo electo señor Taforó.
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Una de las hermosas coronas obsequiadas a Condell llevaba una tarjeta con este nombre Julia Solar de Lynch e hijos.
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En el arco de la Victoria habia esta inscripción: «El pueblo de Valparaiso a los héroes de Iquique—21 de mayo: Prat, Serrano, Uribe, Condell, Riquelme, Latorre, Videla, Orella.»
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En los balcones de la Intendencia estaban las familias del Presidente de la República, del señor Intendente Altamirano i otras. También se encontraba el señor Ministro de Hacienda.
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En los altos del almacén de música de Kirsinger llamabanla atención cuatro estandartes de seda lujosamente bordados. Algunas casas ostentaban sus fachadas completamente tapizadas de flores y coronas.
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Los alumnos del liceo obsequiaron una corona a uno de los oficiales que sacó el brazo derecho traspasado por una bala. La corona tenia esta dedicatoria: «Honor a Enrique Reinolds »
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El fotógrafo señor Spencer fué expresamente de Santiago i sacó vistas de la Covadonga cuando entró remolcada por el Loa i vista del aspecto de la plaza de la Intendencia cuando llegó a ella la comitiva.
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Cuan distinta fisonomía presentaba en este dia la ciudad y puerto de Valparaiso. El panorama no pudo ser mas espléndido. Los cielos y la mar— esos infinitos— se disputaban la supremacía para recibir digna i espléndidamente a los héroes. El cielo está azul i sobre su fondo de límpida luz se ostentan los
colores caprichosos i magníficos de la púrpura, del topacio, de gualda i de zafir.
Los caprichosos cambiantes de colores hacian creer que tambien la naturaleza se habia tornado en juguetona, plácida y risueña conforme a las palpitaciones del corazón.
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En el arco del muelle se leía: «A los héroes de Iquique la patria agradecida.»
I en medio de coronas i tules los nombres do Prat, Serrano, Riquelme, Condell, Aldea, Videla.
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Era tanto el deseo de todos los visitantes do la Covadonga por sacar astillas para llevar como recuerdo, que el bravo Condell, esclamó:—Lo que no han hecho los enemigos, lo van hacer los amigos. Me van a dejar sin mi buque.
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El cuerpo de voluntarios bomberos de Santiago llegó a Valparaiso a las 11 iycuarto y su presencia fué una de las mas agradables sorpresas, pues nadie sabia su viaje.
Las variadas i difíciles evoluciones que hizo en la esplanada con tanto lucimiento como corrección, arrancaron aplausos  estruendosos. Oficiales i paisanos felicitaron a porfía al comandante señor Rogers.
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En la noche, Condell fué objeto de nuevas manifestaciones en el teatro, a donde lo condujo una comisión especial presidida por el alealde señor Necochea. Al entrar al teatro toda la concurrencia poniéndose de pié cantó el himno de Yungai.
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En casa de Condell los salones estaban llenos de visitantes
El héroe era calorosa i repetidas veces abrazado.
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La comisión municipal de Santiago líegó a las doce i me dia del domingo. Se componía de los señores Víctor Aldunate, Enrique Gandarillas, José Luis Santa María i Guillermo Eyzaguirre.
No pudieron presentar a Condell la carta de felicitación de la Municipalidad de Santiago por haberla mandado ya el gobierno al norte.
Don Macario Óssa saludó a Condell en nombre de la Municipalidad de la Victoria.

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Obligado por las mil invitaciones que se le había hecho de Santiago, Condell y demás oficiales de la Covadonga tuvieron que trasladarse a ésta lo que hicieron el dia 27.
En Valparaiso los acompañó a la estación una concurrencia inmensa.

OVACIONES EN EL VIAJE.

El viaje de Condell y su oficialidad, de Valparaiso a Santiago, fué una verdadera marcha triunfal. En todas las estaciones los pobladores locales y los de los alrededores habian acudido por centenares, ávidos de ver de cerca a los vencedores de Iquique.
En Limache todo el pueblo acudió a la estación: las señoritas, provistas de ramilletes i coronas de flores, abordaron—por decirlo así—los vagones y a porfía se apresuraban a manifestar a los bravos marinos los sentimientos de admiración que llenaban sus almas de ánjeles.
En Llaillai toda la población se hallaba embanderada; y al llegar el convoi, repetidas salvas de fusilería saludaron su arribo, i los moradores se estrechaban en la estación para admirar de cerca al que tan alto habia levantado el pabellón de la república.
En la estación de Renca se pronunciaron elocuentes discursos dirijidos a los marinos, y se les obsequió con un sinnúmero de coronas i ramilletes.
Condell i sus oficiales, profundamente conmovidos ante esas espléndidas manifestaciones de cariño y
de gratitud, derramaron mas de una lágrima en presencia de ese pneblo chileno que sabe pagar con usura los beneficios que recibe.
El lejendario pago de Chile ha recibido en las estaciones intermedias de Valparaiso a Santiago, un desmentido tan elocuente como el que le ha dado la capital.
El pago de Chile de la ironía ha cedido desde ayer su puesto al pago de Chile de la gratitud i de la justicia."



martes, 11 de octubre de 2016

"NUESTROS HÉROES EN LA BATALLA DE TACNA"

Siempre buscamos héroes guerreros en las modas extranjeras, siempre buscamos los más elevados valores en personajes que no son nuestros.
Don Diego Dublé Almeida en su relato nos muestra que el soldado chileno es un guerrero por naturaleza: soldados y oficialidad, juntos con un solo propósito: he aquí "nuestros héroes"...

"Desde el sitio en que se hallaban el General en Jefe y Jefe del Estado Mayor, se habían apercibido de la situación difícil en que se encontraba la 1ª División, y habían dado las órdenes para que cargara la caballería y marchara la 3ª División en su auxilio. Parte de esta también reforzó en el ataque a la 2ª División.
Fui enviado por el General en Jefe a nuestra ala izquierda para informarlo de lo que allí pasaba, y tomar, en acuerdo con el comandante de la 4ª División, coronel Barbosa, las medidas que creyera convenientes.
De aquella división acababa de llegar un ayudante pidiendo, a nombre de Barbosa, municiones para la infantería que estaba próxima a consumirlas. Como el ayudante (mi hermano materno, Diego Millar Almeida), había sido herido al atravesar el campo de batalla, y no se hallaba en estado de mantenerse a caballo, el General en Jefe me ordenó fuese a ponerme a las órdenes de Barbosa. Atravesé a gran galope la extensa línea de batalla y llegué donde se dominaba con claridad la línea enemiga. Le dije a lo que iba, manifestándole que municiones no se le podían enviar, porque el parque aún no llegaba, pero que podía traerle fuerzas de la reserva, que aún no había entrado en combate, en el caso que necesitara de ellas.

En ese momento la situación de esa división era la siguiente:

El Jefe de Estado Mayor de estas fuerzas había logrado colocar la artillería en una altura del otro lado de la quebrada que defendía el ala derecha enemiga, y desde allí nuestros cañones habían causado un efecto terrible en la línea contraria, silenciando la artillería de la fortaleza que había en aquella extremidad.
Los Cazadores del Desierto, salvando grandes dificultades que les oponían las irregularidades del terreno, habían envuelto el ala derecha enemiga y marchaban al ataque con vigor y decisión. Las tropas del Lautaro atacaban oblicuamente y con gran empuje; y Zapadores marchaban de frente, en dispersión, subiendo y bajando los innumerables lomajes de aquel terreno.

Después de observar el campo, el coronel Barbosa, con su semblante lleno de satisfacción, y en el lenguaje familiar que usaba conmigo, me dijo:

“Tu hermano (el Jefe de Estado Mayor de la 4ª División), no sé cómo ha podido colocar la artillería en aquel cerro. Desde allí les ha hecho pedazos el fuerte… ¡Mira! ¡ que viejito tan bravo…!” y me mostraba al comandante Robles, del Lautaro, que, espada en mano y a la vanguardia de las guerrillas de su batallón, subía la ladera que conducía al fuerte. Y tomando en seguida aire y lenguaje de jefe, me dijo:

“Vuelva, señor, donde mi General en Jefe y dígale que si no tengo municiones, ese fuerte lo tomaré a la bayoneta”.



sábado, 8 de octubre de 2016

CARTA DEL CIRUJANO DEL COCHRANE MANUEL F. AGUIRRE

El Combate Naval de Angamos, sublime cuadro en que nuestros buques de guerra detienen por fin al escurridizo "Huáscar".
El "Cochrane" y el "Blanco" quedarán en la historia de nuestras glorias junto a sus inmortales comandantes don Juan José Latorre y Galvarino Riveros.
Leamos una carta enviada a un amigo, por el cirujano del Cochrane Dr. Manuel F. Aguirre, contandole interesantes detalles y pormenores de lo ocurrido aquella mañana del 8 de Octubre de 1879 y de los cuales él fue testigo presencial y ocular de estos hechos:
“Mejillones de Chile, octubre 9 de 1879 .
Señor Pedro Nolasco Carvajal.
Apreciado amigo:
Como le prometí, voi a darle algunas noticias sobre los sucesos de la guerra.
El 6 en la noche, de regreso de nuestra espedicion al norte, tomamos fondeadero en Mejillones Cochrane, O'Higgins i Loa. Al amanecer del siguiente dia se nos juntó el Blanco, Covadonga i Matías. En la tarde del 7 el jefe de la escuadra recibió orden de dijirse a Antofagasta, lo que efectuó en esa misma noche en convoi con Covadonga i Matías. Poco después de la partida de estos buques, el comandante Latorre recibió orden del Ministro de la Guerra de salir a cruzar hasta 20 millas al O. de Mejilloaes con el objeto de cortar la retirada al Huáscar i Union que andaban por el sur cerca do Coquimbo hacia dos dias.
A la 1 ½ A. M. del 8 dejábamos la bahía en compañía del Loa i O'Higgins. A las 4 A. M. nos encontrábamos a poco mas de 20 millas al O. de Punta Angamos. A las 6 ¾ divisamos dos humos al SE. i mui cercanos a la costa, que supusimos ser de buques enemigos, de lo que pronto nos convencimos.
Poco después de haberles puesto la proa para cortarles la retirada, vimos aparecer tres humos mas que también venían del S. Eran el Blanco, Covadonga i Matías que venían en persecución de los buques peruanos, pero a mui larga distancia de ellos.
En esta situación ya conocimos distintamente al Huáscar i a la Union que tomaban directamente rumbo al N. Nosotros, forzando máquinas gobernábamos directamente sobre Punta Angamos, acortándose por momentos la distancia que nos separaba del enemigo.
A las 7 . 50 se tocó zafarrancho. La Union que seguia las aguas del monitor, se puso al habla con éste dejándolo pocos momentos después a toda fuerza de máquina, siempre con rumbo al N. La O'Higgins que venia por nuestro costado de babor i el Loa que venia mucho mas atrás, recibieron orden de cortar la proa i atacar a la corbeta enemiga que se escapaba, mientras el Cochrane atacaba al Huáscar.
Nos encontrábamos frente a la bahía de Mejillones. Eran las 9.10 i distábamos 8,200 metros del monitor cuando éste izó su bandera disparándonos los dos cañones de su torre. Las balas pasaron por encima de nuestro blindado, yendo a caer a alguna distancia, sin dañarlo absolutamente.
Nuestro comandante no dio orden de romper el fuego esperando acortar mas la distancia para tener mas seguridad en las punterías. Cuando nos hubimos acercado 1,000 metros mas, rompimos el fuego, dando el segundo de éstos en la torre del comandante, el que murió en el acto, según nos han asegurado después sus mismos oficiales. Eran las 9 20. Poco después el Huáscar caia sobre estribor; gobernando nosotros paralelamente a él, le hacíamos mui buenos disparos que, perforando su blindaje, le causaban inmensos daños. Lo te níamos a 450 metros i acosado por nuestros proyectiles cuando arrió su bandera que llevaba al pico del palo mayor. Era la única que llevaba. Eran las 10. 10. Sin embargo no paraba su máquina. Algunos instantes después volvia a izar su pabellón. Ambos buques navegaban siempre paralelamente. A las 10.20 caia por segunda vez sobre estribor; el buque no tenia gobierno; dos de nuestros proyectiles, que le habian penetrado por la popa, le habian llevado las cadenas del timón de combate. El timón ordinario habia sido inutilizado también en los primeros momentos de la acción.
Viendo esto, cerramos la caña a babor para embestirle con nuestro ariete; pero el golpe fué errado i la popa del monitor alcanzó a pasar libre de nuestro espolón. Así, acosado por una lluvia de proyectiles, sin gobierno, su casco mui averiado en muchas partes, como también su torre, su primer i segundo comandante muertos, como también algunos otros oficiales i gran número de su marinería, así ya para rendirse definitivamente, llegó el Blanco a tomar parte también en el combate, interponiéndose entre el Cochrane i el Huáscar, de tal modo que tuvimos que jirar rápidamente sobre babor para evitar una colisión. Eran las 10.25. Este incidente vino a prolongar la situación que ya se definía, alejándonos del enemigo a 1,200 metros de solo 200 a que estábamos. Sin embargo, forzando la máquina, volvimos a acortar la distancia algunos momentos después.
Estrechado el enemigo dirijió su proa al Cochrane, pero viendo que nosotros hacíamos la misma maniobra, desistió de su desesperada intención jirando por estribor para pasar solo a cinco metros de nuestro espolón. En este paso le disparamos nuestros cañon. Como siguiera el enemigo cayendo sobre estribor, el Blanco, que había vuelto a quedar tras de nosotros, aprovechó de este movimiento para envestirle nuevamente con su espolón, pero sin conseguir su objeto.
Los fuegos de nuestros blindados continuaban con certeza sobre el enemigo que no pudiendo escapar i ya casi inutilizado, arrió definitivamente su bandera, dirijiéndose al Cochrane.
La toldilla í cubierta del monitor estaba en esos momentos llena de jente que nos llamaban haciéndonos señales con pañuelos blancos. Eran las 10.55 ms. A. M. Al instante se armaron nuestros botes para tomar posesión del buque i auxiliar a sus tripulantes.
Una vez en él, vimos cuadros horribles; mezclados con los destrozos del buque, se veian multitud de cadáveres i de moribundos que exhalaban sus últimos quejidos. La cubierta, tapizada de sangre i restos humanos. La cámara del comandante i la de oficiales, que era la de cirujía, completamente destrozadas i llenas de heridos.
No habia parte del buque que no mostrara charcos de sangre i fragmentos de cadáveres ya en el piso o inscrustados en el techo o en los costados.
Es preciso haber visto aquello para formarse una idea aproximada de tan tristes espectáculos.
A los mas graves les presté los ausilios profesionales en el mismo buque, mandándolos inmediatamente a bordo de nuestra escuadra, donde eran atendidos con todo esmero por mis colegas.
En pocos momentos nuestros botes trasbordaron a sus respectivos buques, primero a los heridos i después a los buenos, quedando solo dos tenientes peruanos a bordo del monitor.
Al abordar el buque, éste hacia mucha agua, tanto por los destrozos causados por nuestras balas, como porque los condensadores i válvulas habian sido abiertas para que éste se fuera a pique. Pero merced a Mr. Werner i señor Romero, injenieros del Cochrane, que con mucha prontitud remediaron estos males, el buque se pudo salvar. Un momento mas sin estos ausilios, el buque se habria perdido inevitablemente.
Otra circunstancia estuvo a punto de perdernos con el buque: Hacia posos momentos que habíamos pisado su cubierta, cuando notamos un incendio causado por la esplosion de un proyectil casi sobre la misma Santa Bárbara. Me ocupaba en hacer sacar a cubierta algunos heridos cuando fui avisado de lo que ocurría por un negro de los mismos marineros del buque, lo que no dejó de alarmarme; felizmente fué estinguido mui a tiempo. Una vez libre de estos inconvenientes i tripulado el buque por chilenos, nos dirijimos al puerto, a donde llegamos algunas horas después. El capitán Peña, segundo del Blanco, es el comandante accidental del monitor.
Me olvidaba decirle que del comandante Grau solo nos fue posible encontrar una pierna i una bota-manga de su levita. Bajaban su cadáver de la torre cuando una bomba lo hizo desaparecer junto con los que lo conducían. Su ropa, espada, charreteras, etc., fueron puestas en manos del jefe de la escuadra.
Hoi se dio sepultura a todos los fallecidos en el combate; les hicieron los honores de ordenanza i fueron acompañados al cementerio por los batallones existentes en este puerto. Al monitor se le está haciendo una media reparación para que pueda hacer su viaje a Valparaiso, el que efectuará en tres dias mas.
Le remito una lista de las averías i bajas habidas en el Almirante Cochrane.
Averías en el buque: Un tiro de la batería a estribor que penetró algunas pulgadas, removiendo la plancha i aflojando sus pernos. Otro en la aleta de estribor que penetró por el camarote del comandante llevándose también la cantina de id., puerta de la cámara de guardia-marinas, cubichetes de la cámara de tenientes, un tubo cohetero, la botica, un puntal, cuarto de banderas, saliendo a popa de la batería de babor, hiriendo lijeramente la boca del cañón número 6.
Un 3° perforó la proa a estribor metro i medio sobre la línea de agua, despedazando la cocina, bote de babor de proa, un ventilador i cayendo después sin hacer esplosion (esta granada se conserva intacta.) El 4° dio cerca de la línea de agua bajo el portalón de estribor sin hacernos daño por haber dado mui oblicuamente. Un 5° se llevó el pescante de la gata a babor.
Las jarcias de trinquete a estribor, un obenque i varios cabos también fueron cortados por los proyectiles. En la jarcia mayor también se cortó un obenque, astas de pico i varios cabos. La jarcia de mesana a babor. Varios tiros de ametralladora en los botes, chimenea i en la cofa de mesana donde hubo dos heridos.
Bajas: Herrero 1° Pedro Espinosa, herido gravemente por astillazos en la pierna, nalga i muslo derecho; grumete, Domingo Yonhson, herido gravemente en el costado derecho i muslo izquierdo (murió en el hospital de tierra hoi a las 2 P.M.); calafate, José María Villarroel, herido de gravedad por astillazos en la cabeza i pierna derecha; carbonero Vicente Diaz, en la pierna izquierda; soldado, José María Jofré, herido en la pierna derecha por bala de ametralladora; soldado, Custodio Segura, gravemente en la pierna derecha; carbonero, José R. Morales, levemente en la cabeza por astillazos. Varios otros con pequeñas heridas que no merecen mencionarse.
Lista de los oficiales peruanos que se encontraron a bordo del Huáscar en el combate de Mejillones:
l.er Comandante, contra-almirante, señor Miguel Grau (muerto al principio del combate.)
Secretario del comandante, capitán de fragata graduado, señor Meliton Carvajal (herido de gravedad en una pierna.)
2° Comandante, capitán de corbeta, señor Elias Aguirre (muerto).
Teniente l°, 3.er comandante, señor Diego Ferré (muerto.)
Teniente 1° graduado, señor Pedro Gárezon.
Id. id., señor José M. Rodríguez (muerto.)
Teniente 2°, señor Enrique Palacios (herido de gravedad en la cara, pié izquierdo i mano izquierda.)
Teniente 2°graduado, señor Jervacio Santillana.
Id. id., señor Fermín Diez Canseco (contuso.)
Alféres de fragata, señor Ricardo Herrera.
Capitán graduado de infantería, señor Mariano Bustamante
Sarjento mayor, jefe de guarniciones, señor José María Ugarteche (herido en la cara.)
Capitán de la columna Constitución, señor Manuel Arellanos.
Aspirantes a guardia-marinas: señores Carlos B. Tizón, Federico Sotomayor, Manuel Elias, Grimaldo Villavicencio, Manuel Villar i Domingo Valle-Riestra.
Cirujano mayor, señor Santiago Távara.
Cirujano de primera clase, señor Felipe M. Rotalde.
Practicante de medicina, señor José I. Canales.
Contador 1°, señor Juan Alfaro.
Superintendente de máquina, señor Tomas Wilkins.
l.er maquinista, señor Manuel Mac-Mahon.
2° id., señor Tomas W. Hugeches.
3° id., señor Richard Trenemann, id. id. Williams Grijjilhs.
4° id., señor Henry Lever, id. id. Ernesto Molina, id. id. Archibaldo Mac-Collum.
Ayudante de máquina, señor Augusto Mateus.
De los 205 tripulantes del Huáscar solo sobrevivieron 147, de los cuales por lo menos 40 a 50 están heridos, muchos de gravedad, habiendo muerto algunos de éstos en tierra.
Tiros dados por el Cochrane al Huáscar
Uno en la popa bajo el portalón del cañón de a 12 que mató a todos los que gobernaban el timón de combate destruyendo las cadenas de gobierno i destrozando la cámara del comandante. Otro en la aleta de estribor a menos de un metro de la línea de agua. Penetró también a la cámara del comandante. Otro a estribor en la línea de agua. Otro a estribor menos de un metro sobre la línea de agua, en la parte que está la máquina, destruyen do los camarotes de injenieros a ambos lados i llevándose también algunas barandas i pequeñas piezas de la máquina, sin causar otro daño en esta. Otro a estribor, metro i medio mas a proa. Uno en el costado de babor. Otro id. en el canto del blindaje. Todos estos perforaron el casco. Uno en el cabrestante dando también en el castillo. Tres en la torre delcomandante perforándola i casi destruyéndola completamente. Cinco en la torre de combate. Uno a estribor que dañó algo el cañón izquierdo matando casi toda la jente de la torre. Otro mas a proa que destruyó la muñonera del cañón de la derecha. Tres mas que no alcanzaron a perforar todo el blindaje por caer oblicuamente. La chimenea completamente inutilizada i varios otros que se llevaron parte de la amurada de babor.
Estos son los datos que le puedo dar sobre el combate del 8 de octubre que ha venido a decidir favorablemente la suerte de nuestras armas en el mar.
Recuerdos a la familia i disponga de su amigo.
Manuel F. Aguirre.
P. D.—Me olvidaba decirle que la O'Higgins i el Loa persiguieron a la Union hasta la noche sin poder darle caza.
—Vale.”

miércoles, 5 de octubre de 2016

RECEPCIÓN A LOS HÉROES DE LA "COVADONGA": PARTE II



"Una comisión compuesta de los capitanes de navios señores Cavieses, Hurtado i Riveros, comandante de arsenales señor Ramón Vidal Gormaz, comandante de la O'Higgins señor Jorje Montt, fué a bordo a invitar a los héroes para que bajasen a tierra.
En el muelle los esperaba la comisión de la Cámara de Diputados compuesta de los señores Ramón Barros Luco, Luis Jordán, Diego A. Elizondo i Gappar Toro, el alcalde de la Municipalidad de Valparaiso señer Necochea, i el de la Municipalidad de la Victoria señor Macario Ossa, i varios caballeros.
Desde el muelle hasta la Intendencia i -calle de la Aduana formaban calle los voluntarios del cuerpo de bomberos armados de Santiago que llegaron a las doce a ese puerto en tren espreso, la artillería i el batallón cívico núm. 1 de Valparaiso al mando del señor Santa María.
En la puerta de la Intendencia los esperaban el señor Intendente Altamirano, la comisión municipal de Santiago, la id. de tipógrafos i muchos otros caballeros.
A la una llegaron a la plaza los alumnos del liceo, conduciendo ramos i coronas. Uno de ellos, Ricardo Lennes, lleva una corona mas hermosa qué las demás. Está destinada al grumete Juan Bravo, que lleva carrera de ser un Juan Bart. Apenas han llegado los niños se oye el redoble del tambor
i las tropas tercian sus fusiles. Se acerca la hora deseada.
Todas las miradas se dirijen al muelle. Se ansia ver a los que con tanta serenidad i valor sostuvieron el honor del pabellón chileno en Punta Grueso.
En el muelle habia un arco triunfal, asi como al llegar a la Plaza de la Victoria. En ellos se leían los nombres de los oficiales que en Iquique conquistaron glorias inmarcesible en la Esmeralda i Covadonga.
A la una i diez minutos todas las bandas de música tocaron la Canción Nacional.
Condell apareció en el arco triunfal del muelle entre dos banderas coronadas. Lo acompañaban los demás oficiales i la tripulación de la Govadonga, formados de a dos en fondo.
Gritos de entusiasmo atronaban el espacio. La multitud parecía ajitada como el mar en tempestad.
Condell i demás llegaron hasta la Plaza de la Intendencia revelando en los semblantes el inmenso jubiló de sus corazones, en visto de tan espléndido recibimiento.
En la Plaza de la Intendencia el señor Agustín Montiel Rodríguez, desde los altos del café Americano dirijió la palabra de felicitación a nombre del pueblo de Valparaiso. Su discurso fué mui aplaudido, sobre todo cuando, señalando la estatua de lord Cochrane, dijo que la inmensa gloria de Iquique
haria estremecer el pedestal del héroe de la Independencia.
Después el niño Ricardo Lennes dirijió las siguientes palabras al bravo grumete Juan Bravo:
«En el menor de los héroes de la Covadonga queremos saludar a los marinos del 21 de mayo, que han dado a la patria un día imperecedero. Digno eres, valiente grumete, de la corona de laurel que con regocijo te presentamos, porque tú has probado que en Chile hasta los niños son leones cuando se trata de la honra nacional.
«Recibe lo que mereces i pejrmite que en un fraternal abrazo estreche tu corazón valiente a nombre de mis compañeros del liceo.
«Gloria a los valientes
«Salud al porvenir!»
Al terminar, colocó una corona sobre las sienes del grumete i le dio un abrazo.
En la puerta de la Intendencia se pronunciaron los siguientes discursos:



El señor Barros Luco (Ramón).—

«Comandante Condell, tripulantes de la Covadonga:
Os saludo a nombre de la honorable Cámara de Diputados. Esta alta corporación ha resuelto asociarse, a nombre de toda  la República a la manifestación que os hace en este dia el pueblo de Valparaiso.
«Habéis dado una pajina brillante a la historia de nuestra marina. «Arturo Prat, Serrano, Riquelme, Aldea, Hyat i muchos de vuestros compañeros de la Esmeralda han muerto pero han muerto como héroes, inscribiendo sus nombres en las pajinas inmortales de la historia.
«Ellos i vosotros habéis probado que el valor i el patriotismo son para el soldado chileno blindaje mas resistente que el fierro i el acero.
«El combate naval de Iquique ha sido, a juicio de los primeros marinos del mundo, un hecho de armas sin precedente en los tastos de las mas gloriosas guerras marítimas.
«Comandante Condell, acabáis de entrar a la bahía con vuestro pequeño buque a remolque i destrozado por las balas enemigas; empero habéis sepultado para siempre en las aguas de Iquique al mas fuerte acorazado de la escuadra peruana.
«La Covadonga pasará a ser el buque reliquia de nuestra escuadra.
«Marinos de la Covadonga, no trascurrirá mucho tiempo sin que volváis a suscar las aguas de Valparaiso a bordo de un buque que tenga escrita con letras de oro esta divisa memorable. (Continuará...)

En la fotografía el señor Diputado Ramón Barros Luco

Capitán de Fragata Carlos Condell


miércoles, 21 de septiembre de 2016

"LOS NIÑOS EN LA GUERRA DEL PACÍFICO: JUAN BRAVO"

Hoy nuestro homenaje está dedicado a uno de los más valientes niños del que tenemos conocimiento haya enfrentado a los peruanos en la Guerra del Pacífico. Nos referimos al joven Juan Bravo, quien con sólo doce años de edad, escapó un día de su hogar en Arauco, y se enroló en la marina, para luego ser partícipe de uno de los más gloriosos hechos de la historia de Chile.
Sí, porque a Juan Bravo, de verdadero apellido: Millacura, le fue encomendado, en momentos cruciales del Combate Naval de Iquiue, la tarea de atacar desde la cofa de la "Covadonga", a los marinos peruanos de la "Independencia".
Así, Juan Bravo, niño de origen mapuche de tan solo 14 años de edad, tu nombre ha quedado escrito con letras de oro en los anales de la historia de Chile, y quienes hoy la estudiamos, nos sentimos asombrados, honrados y humildes de conocer el lugar que te cupo a tí dentro de este episodio.
En estas instancias es que compartimos el momento en que, a su llegada a Valparaíso, los héroes de la "Covadonga" fueron recibidos por todo un pueblo agradecido y por orgullosas autoridades, que para hacer justicia al  nombre del jóven mapuche, hicieron una corona de laureles especial que le fue entregada  por el representante del Liceo de Valparaíso, Ricardo Lennes, el cual se dirigió a nuestro niño con las siguientes palabras:

"En el menor de los héroes de la Covadonga queremos saludar a los marinos del 21 de mayo, que han dado a la patria un día imperecedero. Digno eres, valiente grumete, de la corona de laurel que con regocijo te presentamos, porque tú has probado que en Chile hasta los niños son leones cuando se trata de la honra nacional.
"Recibe lo que mereces i permite que en un fraternal abrazo estreche tu corazón valiente a nombre de mis compañeros del liceo.
"Gloria a los valientes!
"Salud al porvenir!"
Al terminar, colocó una corona sobre las sienes del grumete i le dio un abrazo."*

Juan Bravo y la tripulación de la goleta "Covadonga", fueron llevados desde Valparaíso a Santiago, donde fueron receptores de grandes manifestaciones públicas, tanto del pueblo como de las autoridades locales, pasando por la Moneda y siendo recibidos por el Presidente de la República don Anibal Pinto Garmendia. 
Luego de estos episodios, Juan Bravo se pierde en la historia, dejándonos con un inmortal recuerdo de su actuación en la Guerra del Pacífico.




Fotografía de estudio del niño mapuche Juan Bravo



*Boletín de la Guerra del Pacífico

jueves, 15 de septiembre de 2016

RECEPCIÓN A LOS HÉROES DE LA COVADONGA: PARTE I

No siempre tenemos a nuestra disposición relatos tan fidedignos ni tan emocionantes como los que nos ofrece "El Boletín de la Guerra del Pacífico", el cual satisface nuestro apetito de conocer los pormenores de la Guerra del Pacífico.
He aquí un buen ejemplo de lo que me refiero, al leer el momento en que la Covadonga llena de gloria entra en el Puerto de Valparaíso e imaginar la ciudad engalanada, la gente felíz y la tripulación valerosa llena de orgullo por el deber cumplido.
El relato es largo, pero lo hemos dividido en más partes, para que cada episodio sea disfrutado por ustedes.
Leamos pues este momento de nuestra historia:


Valparaíso

"Por muchos años recordará el pueblo de Valparaiso las fiestas con que recibió a los gloriosos marinos de, la Covadonga el lunes 23 del actual.
Desde el dia anterior en la mañana se principió a engalanar la ciudad. Casi no quedó casa donde no se izó el pabellón nacional i se adornó la fachada con flores i arrayanes. Los edificios públicos, los monumentos, las plazas, las iglesias, todos competían a porfía en engalanarse para recibir a los héroes.
Desde el amanecer las calles se veian atestadas de jente. A las 7 i cuarto A. M. del dia el vijía dio la señal de que la Covadonga estaba a la vista, lo que fué comunicado a todos por tres cañonazos disparados en el fuerte San Antonio.
A las diez i cuarto, el fuerte San Antonio disparó 21 cañonazos, era el saludo que se hacia la Covadonga; pues en ese momento fondeaba la gloriosa goleta.
La Covadonga entró remolcada por el Loa i seguida por innumerables lanchas que habian ido a recibirla hasta Concón.
Todos los buques, tanto de guerra como mercantes, recibieron a la goleta empavesados i lanzando las tripulaciones estrepitosos hurras.


COVADONGA EN VALPARAÍSO 23 DE JUNIO DE 1879




COVADONGA Y EL TRANSPORTE LOA




Apenas habia fondeado la Covadonga, saltaron a bordo los miembros de las diversas comisiones que habian ido de Santiago a saludar a sus heroicos tripulantes. El señor Augusto Ramírez S. dirijió la palabra al comandante Condell felicitándole a nombre de la prensa de Santiago. Condell bastante
emocionado contestó:
«Agradezco con el mas vivo reconocimiento la felicitación que usted me hace a nombre de la prensa de Santiago; ella se ha conducido en las circunstancias por qué atraviesa el pais de un modo que le hace el mas alto honor i que la coloca a una inmensa altura.
«Yo i mis compañeros no hemos hecho otra cosa que cumplir con nuestro deber en la medida de nuestras fuerzas; la prensa de Santiago ha cumplido el suyo dignamente.
«Me complazco en enviar a la prensa de la capital mi mas cordial parabién, al mismo tiempo que espresarle mi gratitud por la honrosa comisión de que usted viene investido.»
Todos se disputaban por abrazar al bravo comandante i demás oficiales.
En un momento la cubierta quedó llena de visitantes; fué necesario prohibir la subida para no desatender la maniobra.
La tropa recibió trajes naevos i se preparó para desembarcar."


lunes, 12 de septiembre de 2016

"DOLORES RODRÍGUEZ CANTINERA DEL 2° DE LÍNEA"

Los cantos épicos de cada nación cuentan las epopeyas que debieron realizar quienes estaban destinados a forjar los elementos que darían forma a la cultura de los pueblos. Desde antes de Roma, los hombres han dejado plasmado en papel, el heroísmo y el amor patrio.
Nuestra historia no es la excepción, ya que desde la llegada de los españoles y su encuentro con los araucanos podemos leer acerca de la gallardía y fortaleza de quienes se enfrentaron para la conquista o la derrota.
Durante la Guerra del Pacífico, muchos hombres, y también mujeres, además de batallones y regimientos, se destacaron, por su valentía y por actos que en particular los hicieron sobresalir y ser inspiración para la posteridad. Encontramos al famoso batallón minero "Atacama", "Los Juramentados", la cantinera "Irene Morales", el muy amado "Manco Glorioso" o "Manco Amengual", "El Principe Rojo", etc., etc. etc.
Hoy recordamos a doña Dolores Rodríguez, cantinera del Regimiento 2° de Linea, de destacada participación en la Batalla de Tarapacá y quien al ver a su hombre caído de bala, toma el comblain y dispara contra el enemigo vengando así su muerte. Resultó herida, pero continuó sirviendo en el ejército, hasta perderse de los anales de la historia.
Por ahí don Diego Dublé Almeida, la menciona no muy amablemente, quién lo diría, pero de ella nos ha quedado un registro que le hace justicia. Un poema del escritor Juan Uribe Echeverría:

Dolores Rodríguez Cantienera del 2° de Línea

"Sin temor a los rigores
de una tremenda campaña,
a su marido acompaña
la valerosa Dolores
a pelear en tierra extraña.

Resuelta con ardimiento
a seguir nuestra bandera,
se enrola de cantinera
del famoso regimiento
que Ramírez dirigiera.

En Tarapacá el valor
de esta mujer es grandioso,
aunque entre el fuego espantoso
Dolores tiene el dolor
de ver morir a su esposo.

Esa mujer varonil
mira sin vida tendido
al compañero querido ...
pero recoge el fusil
que empuñaba su marido.

Herida está: ¿qué le importa?
su pecho arde en furor ciego;
avanza serena y luego
aún más la distancia acorta
y se dispone hacer fuego .

La atmósfera es una fragua ...
por beber, esfuerzo vanos
hacen nuestros veteranos ...
mas Dolores no pide agua
sino sangre de peruanos!

Y de sangre un gran torrente
de rojo mancha la arena
y de horror al cholo llena,
que escapa cobardemente
ante la heroica chilena.

Ha vengado a su marido
sin demora, sin tardanza,
en la espantosa matanza,
y además ha contribuido
al triunfo con su venganza.

Cuando después tiene Escala
de esta acción conocimiento,
en el mismo campamento
a la Rodríguez regala
la jineta de sargento."

viernes, 9 de septiembre de 2016

"EN EL MUELLE FISCAL: MEMORIAS DE ESTANISLAO DEL CANTO"




En sus memorias, el General Estanislao del Canto, nos relata el momento en que fue llamado a ejercer el cargo de Jefe 2° del batallón Navales, en Valparaíso. En este relato, y antes de salir la tropa hacia Antofagasta, embarcados en el vapor Itata, junto con el Batallón Movilizado Chacabuco, con fecha 21 de mayo de 1879, el entonces Jefe del Navales, se detiene a observar una escena que notó desde su puesto, en el muelle fiscal.
En este cuadro que nos cuenta hace mención de un jóven de apellido Paiba, hijo del dueño de un restaurante de Playa Ancha, que era el lugar adonde cada día el batallón Navales iba para su instrucción; y habiendo los oficiales, durante el almuerzo el día antes del embarque, captado la atención del jóven de unos 20 años, don Estanislao trae a la memoria la siguiente imagen.
Leamos pues lo que vio:
"Cuando el Batallón se embarcaba en el muele fiscal y ya se habían conducido dos compañías y yo estaba al último del batallón, vi que un hombre de sombrero blanco y regularmente vestido tomaba a un soldado por las correas de la mochila y lo sacaba de las filas diciéndole: "¡Hijo ingrato!, ¿por qué me abandonas?,¿no sabes que no tengo más hijo que tú para cuidarme?, ¿Qué te faltaba en tu casa? Ya que éste es tu destino, ¡híncate ahí, hijo ingrato, y recibe mi bendición!.." Y dándosela le dice: ¡Defiende a tu patria, pero te exijo que mueras antes de ser cobarde!"

jueves, 25 de agosto de 2016

"RAFAEL TORREBLANCA: BREVE RELATO"

Rafael Torreblanca alcanzó el grado de Capitán del batallón Atacama cuando estaba en Tacna y sufrió la muerte en el campo de batalla. De sus memorias rescatamos un pequeño párrafo que demuestra su fortaleza y la de la tropa junto a la cual alcanzó la gloria en la Cuesta de Ángeles:

"Alcanzábamos ya la cima del cerro, cuando un enorme cholo se nos planta por delante gritandonos: Quién vive Canija! Uno de los soldados contestó: Yo! Y le descargó al mismo tiempo, su rifle. Eran las 6 1/4 de la mañana. 3/4 de hora bastaron para barrer con los enemigos diseminados en el curso.
Nos descolgamos enseguida como una avalancha sobre las trincheras. Llegados a distancia conveniente, todos nuestros cornetas tocaron ataque y todos nos lanzamos a la bayoneta. Una bandera chilena izada a mi espalda, flameó bien pronto sobre el muro enemigo."



Rafael Torreblanca, en la Cuesta de los Ángeles.

lunes, 22 de agosto de 2016

"CARTA DEL CAPITÁN DONOSO AL PADRE DEL TENIENTE HERNÁNDEZ"

Durante la contienda del Pacífico y en las múltiples batallas de la campaña terrestre, nos encontramos con diversos testimonios de despedida a los relativos familiares de nuestros héroes, que quedaron estampadas en cartas o dejaron como encargo a sus amigos o jefes de armas.
Este es el caso de uno de ellos que, encontrandose en la estación de San Bartolemé, sufrieron el destino de la muerte por heridas de bala en combate.
La carta es del Capitán Nicanor Donoso, perteneciente  al Batallón Buin 1° de Línea, y el combate que duró aproximadamente 9 hrs. y 35 minutos, se llevó a cabo en julio de 1882, en la denominada "Campaña de la Sierra".
Pensemos en lo difícil que debe haber sido para el Teniente Hernández transmitir su mensaje al Capitán Donoso y para éste, transmitirlo, ya aunque fuera escrito.
Sólo hemos de imaginar lo sentido por el padre de este patriota al recibir y leer esta carta. ¿Habrá sido en parte consuelo para él saber que, como miles, su hijo dio su vida en tierras extranjeras, por amor a la patria y a su familia? Tal vez, no lo sabemos;  pero a nosotros nos ha dejado un ejemplo de entereza y patriotismo sin parangón y un legado que no podemos olvidar.
Leamos pues, esta emotiva carta enviada por el noble Capitán al padre del valeroso Teniente Julio Hernández:

"Señor Juan José Hernández, Valparaíso:

Estimado señor:
Mucho le estrañará que le escriba una persona que no conoce; pero me tomo esta libertad porque tengo un encargo imprescindible i sagrado que cumplir:
Señor: soi el capitán que mandó la compañís del Buin en San Bartolomé, i como tal tuve la suerte de mandar a su hijo. Cuando este valiente oficial se encontró con tres heridas de bala, me llamó i me dijo:

-Capitán, sé que usted entró de simple soldado a este batallón i que con su constancia i su valor se ha conquistado los galones, pero también en los campos de batalla ha hecho su aprendizaje, cual es el de conocer a los valientes... Sé que no debo vivir i le quiero ir debiendo un servicio que es el siguiente: Tengo una madre i un padre a quienes mucho he querido, i como no sabrán si su hijo a sido digno de ellos, quiero se sirva decirles el concepto  que a Ud. he merecido.-

Prometí cumplir esta postrera voluntad i paso a decir a Ud. lo siguiente:
Su hijo no sólo se portó como un valiente, sino que su valor fue temerario. Durante la acción, que duró nueve horas, no se rindió uno solo de los soldados que mandaba su valiente hijo, porque con su ejemplo les enseñó cómo deben pelear los buines.
Como a las 12 M, recibió un balazo en la pierna derecha. Le ordené entonces que su pusiera tras de una pirca para que se le amarrara la pierna i no se desangrase, pero me contestó:

-Capitán!, a los valientes como Ud.no se les deja solos cuando el que recibe un balazo puede mantenerse todavía en pie..."

Apenas acababa de pronunciar estas palabras, una bala le atravesó de parte a parte el cuerpo, entrándole por el vientre, pero todavía eso era poco para rendir  al que,  desde San Juan,  conocía el plomo de los peruanos.
Cuando recibió el segundo balazo gritó al que suscribe y a sus soldados:

-Véngueme para morir contento i ninguno se rinda!

Esto dijo i se inclinó i apoyó en un peñásco. En esta actitud lo encontró el tercer balazo, que le perforó el lado derecho de la cara i salió por la boca. Esta herida lo martirizó  horriblemente, porque no lo dejaba hablar con claridad.
Cuando fuimos socorridos por la tropa mandada desde la Chosica i que el enemigo fugó, un tren llevó a los heridos a Lima, donde se les esperaba, i fueron  trasladados al hospital Dos de Mayo, con las más delicadas atenciones, por órden espresa del señor Jeneral.
El señor Coronel García lo trató, durante los momentos que lo visitó, con el cariño de un padre e igualmente los demás oficiales.
Yo, en el momento en que se marchaba a Lima le dije:

-Hernández, entre los que conocemos tan de cerca la muerte, no nos sorprende esta palabra; si mueres, yo, aunque sólo soi capitán, conseguiré hacerte los honores.-

-Le tomo la palabra- me contestó.

Ahora agregaré a Ud. señor, que esta palabra la cumplí.
Mucho más merecía un valiente que se ha sacrificado por su patria, i que con su sangre me ha hecho a mi más merecedor.
Sin otro motivo i dándole mi más sentido i sincero pésame, quedo de Ud. afectísimo servidor.-

Nicanor Donoso"

Según relata don Benjamín Vicuña Mackenna en su Album de la Gloria de Chile, Tomo II:

"...el voluntario del patriotismo encontróse en siete batallas i cinco campañas durante una guerra que duró cinco años: en Pisagua, en San Francisco, en Tacna, en Arica, en San Juan, en Miraflores, en la expedición Lynch, en la expedición Letelier, en la expedición Gana, i por último en el combate de San Bartolomé, donde perdió la vida a los 19 años 6 meses i 19 dias de jenerosa i fugaz existencia."

¡Honor y Gloria al niño soldado!

En la imágen el jóven Julio Hernández.


martes, 16 de agosto de 2016

"EL SARGENTO ALDEA HERIDO EN IQUIQUE"

Pocas veces se cuentan los detalles de lo ocurrido a nuestros héroes luego de los combates y batallas a los que se han enfrentado y tal es el caso de la gesta heróica del 21 de mayo.
Luego de terminado el combate, los cuerpos de quienes fallecieron asesinados en la cubierta del Huáscar, fueron llevados a tierra y puestos  sobre unas tablas estuvieron durante largo rato recibiendo la burla, el desprecio y el odio del pueblo peruano. La caridad vino del extranjero, que, como neutral, no dudó en socorrer a los heridos y dar sepultura a los difuntos. Es así como Prat y Serrano fueron llevados por miembros de la colonia española e italiana en Iquique, a un lugar en el cementerio, y Aldea al hospital pues venía herido.
Les presentamos a continuación, dos  breves relatos  pertenecientes  a   testigos de los hechos, un jóven español que se encontraba en el lugar del suceso y don Adolfo Gariazzo:

"Serían las 7 u 8 de la noche del día 21 de Mayo, cuando atracaron  varias embarcaciones menores al muelle al muelle de la Aduana de Iquique; en ellas, no se en cuál, pero si que fue una del Huáscar, vinieron los cadáveres de Prat y Serrano y el moribundo Aldea. Los pusieron en un carrito de los que tiene dicho muelle y empujándolos  los dejaron en el mismo carro frente a la puerta de la Aduana.
Un amigo de los  soldados de policía que pusieron de guardia, descubrió la cabeza de Prat, que estaba tapada con un pañuelo blanco y vi entonces que le faltaba toda la parte de la cara desde las cejas y de la cabeza hasta la nuca. Prat tenía barba  algo rubia y vestía un traje azúl marino, era más grueso y aún me parecía más chico.
Aldea hablaba. Preguntéle quién era y me dijo que saliente de la Esmeralda. ¿Dónde tiene la herida?, "Aquí", me dijo, queriendo incorporarse, y me señala al mismo tiempo con la mano, el mismo. Vestía terno oscuro de soldado y kepís."

Por su parte don Adolfo Gariazzo nos cuenta lo siguiente:

"Ese día estaba en el muelle y entonces vi que llegó cerca de la Aduana uno de los carros que se conducen mercaderías, sobre el cual descansaba un herido.
Era el sargento segundo Juan de Dios Aldea. Me acerqué a él y al preguntarle qué se le ofrecía me dijo: "Hágame el favor de un poquito de agua". Inmediatamente busqué agua,a la cual agregué un poco de coñac a indicación del mismo herido y se la di, bebiéndosela, casi  de un sorbo. Debo decir de paso que el herido vestía su uniforme de sargento segundo y se hallaba de espalda sobre el carro, con la gorra caída y la visera sobre el rostro.
Al verlo en ese estado, hicímoslo colocar sobre una camilla y lo llevamos al hospital de la ciudad acompañándolo los señores Hilario Maino, José Picconi y José Pulneri."


Los cuerpos de nuestros queridos Teniente Serrano y Capitán Arturo Prat Chacón fueron enterrados en el cementerio de I quique.
El valeroso y leal sargento Aldea agonizó durante tres días y el 24 de mayo muere a causa de sus heridas y amputación de su brazo. Es enterrado en una fosa común junto con los demás marineros y soldados de la Esmeralda.
Años más tarde su cuerpo sería exhumado y traído de vuelta a la patria, donde descansa en sempiterno sueño junto a sus jefes en la Cripta Heróica de los Héroes de Iquique.



Fuente: "Heróico Iquique: Crónicas de Aceros y Veriles" (Edgardo Villalobos Chaparro:Coronel de Aviación)


 Momento en que el Sargenta Aldea junto al Capitán Prat, abordan el monitor Huáscar, el 21 de Mayo de 1879.



Lugar final de reposo del Sargento 2° Juan de Dios Aldea, en la cripta de los héroes bajo el "Monumento a los Héroes", en Plaza Sotomayor, Valparaíso.