domingo, 20 de diciembre de 2015

TENIENTE CORONEL EXEQUIEL FUENTES VILLARROEL (1844-1920)

Ingresó como Cabo 1° al Regimiento de Artillería en 1862. Actuó en la guerra contra España como sub-teniente, distinguiéndose en la Campaña de Chiloé y en el bombardeo de Valparaíso, en la Artillería de Costa; Teniente en la Pacificación de la Araucanía; Teniente Coronel en la Guerra del Pacífico: participó en Iquique y en la Campaña de Tarapacá. En la Campaña de la Sierra fue Comandante del Batallón Cívico de Artillería. Más tarde fue alcalde de Iquique.
Durante la Guerra Civil de 1891 fue partidario del Presidente José Manuel Balmaceda, combatiendo en la Batalla de Placilla, donde fue herido en la cabeza. 

Falleció en Santiago el 24 de octubre de 1920.

lunes, 14 de diciembre de 2015

JUAN ZENÓN VALENZUELA


"Nació en el año 1840 y entró a la 4a Compañía de Infantería de la Policía, el 1° de noviembre de 1867 a la edad de 27 años. Sirvió en la Policía hasta el año 1903.
Hizo las dos campañas contra el Perú y Bolivia, encontrándose en las acciones más importantes como soldado del Batallón Bulnes, Cuerpo formado con los elementos de la Policía.
A pesar de su avanzada edad conserva una memoria admirable y recuerda hasta los menores detalles de los uniformes que ha usado. Así rememora el uniforme usado por el Batallón Bulnes, obsequiado por la Señora Isidora Goyenechea: era azul claro, con cuello azúl Prusia, la levita y capote también azúl claro...
...Zenón Valenzuela es un viejecito simpático que lleva todavía con cariño, el uniforme policial y se entusiasma al recordar los tiempos de su "Comandante Chacón" o las jornadas del Bulnes." 
Album Gráfico de la Policía de Santiago

domingo, 13 de diciembre de 2015

Funerales del Vice-Almirante Juan Williams Rebolledo, Santiago, Junio de 1910


"Uno de nuestros marinos más ilustres, el vice-almirante señor Juan Williams Rebolledo, falleció últimamente en Santiago. Su muerte ha causado honda sensación, no sólo en su familia, amigos y compañeros de armas, sino en todo el país.
El "padre de la flota", como le llamaban cariñosamente era respetado y querido como una reliquia de nuestros tiempos de combates y glorias".
En la imagen se ve el cortejo fúnebre pasando frente a la Moneda y a los diversos cuerpos del Ejército que rindieron honores de ordenanza. (Revista Zig Zag 1910)

viernes, 11 de diciembre de 2015

"POCO ANTES DE LA GUERRA...1879"

"De las 2.440 plazas con que contaba el Ejército, una parte se encontraba en Santiago, y otra, la mayor, en la frontera de Arauco, destinada a la vigilancia sobre los mapuches, cuyos alzamientos en 1871 habían causado serios trastornos que obligaban a distribuír en la Araucanía una fuerza de 2.500 hombres. A principios de 1879 pacificaban la Araucanía: el Batallón Buin 1° de Línea, en Collipulli; Batallón 2° de Línea: su plana mayory dos compañías en Valparaíso, 1 compañía enToltén y una compañía en Cañete; Batallón 3° de Línea en Angol, Batallón 4° de Línea en Santiago; Batallón de Zapadores en Lumaco; Regimiento Cazadores a Caballo en Santiago y la frontera, al igual que el Regimiento Granaderos a Caballo. Finalmente el Regimiento de Artillería cubría guarnición en Santiago y Valparaíso.
La tranquilidad momentánea que siguió a este alzamiento dio un pasajero respiro a las fuerzas de la frontera, pero siempre debieron permanecer con el arma al brazo.
Las unidades se renovaban constantemente y así fue como también participaron en las campañas de la frontera los batalones Buin 1° de Línea y 4° de Línea, ambas unidades de guarnición en Santiago.
Estas fuerzas tenían entrenamiento de guerra por sus constantes luchas contra los araucanos, tanto los oficiales como los soldados, eran veteranos de esa guerra que se libraba con la dureza propia del terreno y de la tenacidad del indígena.
Estos soldados estaban acostumbrados a defender sus vidas contra las asechanzas enemigas, y tanto los que pertenecían a los cuerpos de línea como los cívicos, eran hombres endurecidos en el servicio.
Al declararse la guerra en 1879, el gobierno dispuso el traslado al Norte de las unidades que guarnecían la frontera, y así fue como los Batallones Buin 1° de Línea, 2°, 3° y 4° de Línea, Batallón de Zapadores, Regimiento de Cazadores y Granaderos a Caballo y una Brigada de Artillería, formaron el Ejército de Operaciones del Norte, después de haber participado en las Campañas de Arauco"
Historia del Ejército de Chile Tomo VI

miércoles, 2 de diciembre de 2015

LUIS CRUZ MARTÍNEZ EN CARTA A SU MADRE (1882)

“No creía yo que tuviéramos hombres como nuestros rotos, no me lo imaginaba, es cosa grande ver al soldado chileno en una batalla, se transforma completamente, ya no es amigo, no es el hombre natural, no es el león, el tigre, qué se yo con qué compararlo... Habría sido imposible que nos hubieran vencido, con soldados como los nuestros podemos competir con cualquier nación americana”

martes, 1 de diciembre de 2015

CEREMONIA DE ENTREGA AL REGIMIENTO 2° DE LINEA DE SU ESTANDARTE PERDIDO EN LA BATALLA DE TARAPACÁ


Luego de una misa, el Capellán Vivanco entrega palabras de gloria al estandarte y sus protectores, nuestros bravos del 2° de Línea. 
"Permitidme, señor general, que antes de entregaros este glorioso Estandarte, lo estreche sobre mi corazón y calme un tanto las emociones que me produce la suerte de haberlo colocado de nuevo sobre el altar sagrado y de implorar para él las bendiciones del Dios de los Ejércitos. Permitidme que lo abrace en mi nombre y el de mis compañeros de trabajo y en el de mis hermanos de ministerio en Chile y sobre todo, en el de un venerable anciano que desde los márgenes del Bio Bio contempla y sigue con sincera simpatía hasta los más pequeños incidentes de esta guerra colosal. A un obispo chileno que rodeado de su cristiana y solícita grey, medita y ora por el feliz éxito de esta contienda.
Este Estandarte ha sido profanado por las manos sacrílegas de nuestros enemigos; pero de ninguna manera humillado o rendido. Bien lo sabéis, general; en la gloriosa, aunque desgraciada Batalla de Tarapacá, los héroes que defendían con esta insignia la honra de la República, cayeron agobiados por el número, hacinados a su alrededor y los enemigos no pudieron gloriarse de poseer tan preciosa reliquia, sino despedazando cadáveres y destrozando músculos ya sin vida.
Hoy, nuestra Madre Iglesia reconcilia este Estandarte e implora del cielo un nuevo esplendor que no se borrará jamás, para que así, general, lo entreguéis a los vengadores del ultraje.
Señores Jefes, oficiales y soldados del 2º de Línea, vais a recibir por segunda vez vuestro querido Estandarte; las bendiciones del cielo han caído sobre él y lo vais a recibir de las manos del simpático y valiente general que ha venido conduciendo nuestras huestes a la victoria.
Ramírez, Vivar y toda su pléyade de bravos que perecieron gloriosamente bajo la sombra de esta insignia, contemplarán vuestra actitud en el combate desde la mansión sublime de la inmortalidad. ¡Mengua eterna si olvidáis sus nombres! ¡Gloria infinita si imitáis su ejemplo!.-
El señor general Baquedano, con el Estandarte en la diestra, llama al Comandante Canto, le hace subir la escalera hasta el corredor en que se encuentra rodeado de los altos Jefes y funcionarios del Ejército y con voz vibrante se expresa así:
- Señor Comandante, en nombre del Supremo Gobierno de Chile y en nombre también, de toda la nación, os entrego este Estandarte, que es el emblema de la Patria; vos, los señores Jefes y oficiales y todo el Regimiento 2º de Línea que comandáis, me responderán de esta sagrada insignia.
El Comandante Canto, recibiendo el Estandarte, contesta en los siguientes términos:
- Mi general, bien conocemos todos los del Regimiento 2º de Línea los deberes que tenemos para custodiar nuestra bandera; tenemos vivo el heroico ejemplo que nos han legado los Comandantes Ramírez y Vivar, los oficiales y tropa sacrificados en Tarapacá, en defensa de este precioso emblema; si por desgracia se volviera a perder, no lo busquéis en poder del enemigo, sino que haréis remover en el campo de batalla el más alto hacinamiento de cadáveres del 2º de Línea y en su base encontraréis el Estandarte cubierto con los defensores.
Y volviéndose al Regimiento, grita:
- Señores Jefes, oficiales y tropa, ¿prometéis defender esta bandera, insignia sagrada de la Patria?
- Si, prometemos – contesta el Regimiento.
- Pues bien, señores del Regimiento, en prueba de que así juramos, ¡Viva Chile!
Un viva a Chile unísono, ensordecedor, cuyo eco fue tañendo de cerro en cerro, hasta perderse en la distancia, truena el espacio, lanzado por el 2º de Línea, los Piquetes asistentes y la enorme concurrencia presente a la ceremonia.
El Comandante Canto pone el terciado y coloca el regatón de la bandera en la cuja, al subteniente don Filomeno Barahona, hermano del abanderado que rindió la vida empuñando a dos manos el asta, en Tarapacá.
La nueva escolta, porque la antigua se acabó en la Batalla de Tarapacá, pasea el Estandarte frente al Regimiento, que presenta armas, mientras la banda tocaba la marcha triunfal de Yone."

REMEMORANDO AL HÉROE

"Dejé al Chacabuco i al Coquimbo, que vecinos estaban, para ir en peregrinación de despedida a un sitio en que dejaba recuerdo muí especial, i de pasada darme la triste satisfacción de recorrer por última vez el hermoso campo de Lurin, tan querido hoi como aquel recuerdo i todo lo que no ha de volver. Formaban aquel sitio unos matorrales que crecian al canto de unas lagunillas cercanas a las viejas ruinas de Pachacamac, matorrales que dibujaban como un bosque cuando uno se tendía en el suelo. Allí me llevó una tarde con el kilo de misteriosa invitación, un amigo i hermano de rancho...el gran soldado cuya muerte prematura lloró todo el Ejército, aquél que llevaba como herencia de abnegación i de audacia el nombre del mas gallardo guerrillero de la independencia.Tendidos sobre el pasto de la orilla, me dijo así:—¿Se acuerda Ud. de ío que llaman jabón? El jabón era un recuerdo de otros tiempos en aquella vida ele campaña. Después de romper la cubierta de un paquete primorosamente atado, que a la legua acusaba la mano del amor que ha tratado de imprimir un «yo» en cada nudo i en cada pliegue, mi amigo continuó lentamente, como tratando de hacer mas solemne la escena que deseaba grabar en mi memoria: —En la famosa despedida de Tacna, cuando ya habíamos andado algunos pasos, me llamaron de nuevo... —Para que volviera solo, si recuerdo! —I echarme este paquete al bolsillo. —¿Ella!...—¡Ella!  ..I una sombra, como niebla de oro, pasó por los ojos de ese hombre que tenia el alma i el puño de los antiguos caballeros. —-Mañana es año nuevo i Ud. escribirá por los dos en recuerdo de este instante,—concluyó mi amigo, como presintiendo que no tornaría a ver a su amada. I perfumados con las rosas de ese jabón que de seguro era el único en todo el campamento chileno, nos hundimos en las aguas de aquellas lagunillas... Si hoi me fuera dado volver a aquel sitio, creo habría de encontrar en él algo del alma, que allí quedó entonces, de ese guerrero tallado en la madera de que se hacen los héroes i los hombres que no olvidan jamas." ( Bajo la Tienda Recuerdos de la Campaña al Perú y Bolivia 1879-1884 /Daniel Riquelme)