jueves, 26 de noviembre de 2015

RELATO DE LA HEROICA ACCIÓN DE DON RAMÓN SOTTA DÁVILA TRATANDO DE SALVAR A SU AMIGO EL TENIENTE PEDRO URRIOLA DURANTE LA BATALLA DE TARAPACÁ


"El capitán Dávila Baeza, perdía a su teniente Urriola a quien su amigo compañero el subteniente don Ramón Sotta Dávila, que tenía, a pesar de sus juveniles años, corazón i pecho de jigante, se lo echa al hombro i lo saca de la línea del fuego; pero los infantes peruanos lo persiguen; hace alto entonces el bravo subteniente i deposita su carga i al frente de diminuto pelotón de chacabucos se bate breves instantes, contiene el avance enemigo, toma su sagrada carga en hombros i emprende de nuevo la retirada .I esta operación la repite, Sotta Dávila, tres o cuatro veces.
Urriola ruega a su amigo, que se salve; él está bandeado en ambas piernas i cree que sus heridas son mortales; no es posible pedir tanto a la amistad:
“Dejame Nonatito, dice nuestro querido amigo de la infancia i de las aulas, el brillante mártir de Tarapacá Pedro Urriola, déjame i sálvate, déjame morir mirando al enemigo i peleando; dame un rifle Nonato”.
I Sotta Dávila no contesta, toma alientos i continúa su retirada. I cuando ya el enemigo perdía la esperanza de alcanzar i rendir ese pequeño grupito de bravos, traidora bala hiere a Ramón Sotta Dávila, en el cuadril derecho, trayéndolo a tierra junto con su amigo el teniente Urriola. Sin embargo, aquella herida no era grave porque el proyectil perforando la caramayola había perdido un tanto su fuerza, i Sotta Dávila, así herido quiere continuar su benéfica misión; pero la sangre le hace flaquear la pierna i no puede levantar a su amigo, a quien, después de armar i amunicionar, abandona para siempre.
Urriola queda solo en medio de aquel desierto i candente arenal, i el enemigo, que llega poco después, lo ultima, cebándose en su cuerpo con singular salvajismo i con mutilaciones que son un estigma de oprobio para el peruano que no respeta a los heridos ni al pudor."
La Batalla de Tarapacá Nicanor Molinare

martes, 24 de noviembre de 2015

HOMENAJE A JUANA LÓPEZ CANTINERA DEL EJÉRCITO DE CHILE


"Para honrar la memoria
de la que duerme en esta tumba fría
ninguna voz menos autorizada
aquí se puede alzar que la voz mía.
¿Qué es el artista? Humilde peregrino
pájaro errante que detiene el vuelo
para cantar armonioso trino
entonar un himno al sol, al mar, al cielo.
Ni extrañéis si mi humilde voz se junta
a vuestra voz en gloria que no es mía:
el ave canta al sol y no pregunta
de qué árbol es la rama donde pía.
Salve, brava mujer, tu que en la guerra
Te supiste mostrar cual heroína,
Oye la voz de un hijo de la tierra
De Mariano Pineda y Agustina.
No es raro que a tus sienes ciñan coronas,
Porque tu misma gloria en ti fulgura
Y cachorro de aquellas dos leonas
Heredaste su sangre y su bravura.
Bendita, tu, mujer, bendita sea
Tu memoria por todos tus hermanos
Aquellos que animaste en la pelea
Cuya sangre atajaste en tus manos.
Aquí están contemplando tus despojos.
Tan yertos como están ya los agravios
Que traen para ti, llantos en los ojos
Y oraciones fervientes en los labios.
Escúchalos que vienen a decirte
Reposa en paz en brazos de la gloria
El pueblo se bendice al bendecirte
Y Chile se honra, honrando tu memoria.
Y hoy que en la paz agrándase y prospera
El nombre de tu Chile idolatrado
Ruégale a Dios en oración sincera
Para que siga siempre inmaculado
El bello tricolor de tu bandera".
Poesía de Joaquiín Montero
El Diario Lustrado, 8 de agosto de 1910
Presencia de la Mujer Chilena en la Guerra del Pacífico, Paz Larraín Mira

martes, 10 de noviembre de 2015

PRESENCIA DE LA MUJER CHILENA EN LA GUERRA DEL PACIFICO


"En otras oportunidades, durante la Campaña de la Sierra, las mujeres sirvieron de ayuda para reconocer y capturar a los montoneros peruanos que atacaban a las fuerzas chilenas. Este fue el caso de dos chilenas que fueron tomadas prisioneras por montoneros en las cercanías del pueblo de Cañete. Se las interrogó acerca de las fuerzas chilenas (emplazamientos, números, armamentos, condiciones, etc.) que estaban apostadas en el pueblo. Luego de varios días lograron escapar de vuelta a su regimiento. Allí el Comandante Jarpa organizó un piquete, al mando del teniente Valenzuela, para encontrar a los captores. El piquete fue acompañado por las "dos mujeres camaradas de nuestros soldados para que reconociesen a los montoneros. Los montoneros al tratar de huir fueron apresados y muertos algunos"   Paz Larraín Mira

lunes, 2 de noviembre de 2015

EN LA BATALLA DE TACNA


"La Guerra del Pacífico, llamada también Del Nitrato o Del Salitre, fue un conflicto que en los tres países involucrados, movilizó a miles de hombre y mujeres al campo de batalla. En Chile, el combate Naval de Iquique, ocurrido el 21 de mayo de 1879, a poco más de un mes de iniciada la guerra, fue el incentivo para que varios se enrolaran en las filas del Ejército Expedicionario, compuesto de tropas del Ejército de Línea, de la Guardia Cívica, de tropas de marina e incluso de la policía.
Precisamente la Policía Municipal del puerto de Valparaíso sirvió de base para formar el Batallón Cívico Valparaíso, unidad activa durante la campaña de Tarapacá y Tacna o "Primera Campaña". En él, tomó parte el obrero de 18 años Enrique Rhodes Illescas, quien se enroló como soldado de la 4ª compñía, batiéndose en el desembarco de Pisagua (2 de noviembre de 1879), en la batalla de Dolores (19 de noviembre de 1879) y en la batalla de Tacna (26 de mayo de 1880), última refriega en la que participó su batallón antes de ser disuelto. Rhodes sobrevivió a la Guerra.
Común fue para la campaña que los soldados portasen banderas chilenas, ya sea como recuerdo de la patria lejana o bien para atribuirse la conquista de una trinchera, puesto de mando o la cima de un cerro defendido por tropas enemigas. Enrique Rhodes también llevó la suya, modestamente fabricada en sarga y con dimensiones cercanas a la proporción áurea, correspondiente al primer diseño de la actual bandera chilena, resultando un emblema más corto y con una estrella ligeramente inclinada, con uno de sus picos apuntando al vértice.Rhodes además escribió en el campo blanco de la bandera el nombre de su unidad y la batalla en la cual la llevó consigo: TACNA, MAYO 26 DE 1880 / BATALLÓN VALPARAÍSO. Una vez vuelto a Chile, esta bandera se preserva hoy en el Museo Marítimo Nacional, donde fue donada el 31 de diciembre de 1957 por Marco Antonio Frías Gaymer." (coleccionesmmn.blogspot.cl)

RESCATADA EN EL CAMPO DE BATALLA


"Durante la Guerra del Pacífico, el marinero 2º Juan Bautista Jara Aros pertenecía a la dotación de la cañonera “Magallanes”, buque en el cual hizo toda la campaña, participando en los bloqueos de Iquique y Mollendo, además del desembarco en Pisagua y en las batallas de Chorrillos y Miraflores.
El 11 de agosto de 1967, su hija, la señora Laura Jara Parada -entonces residente en Viña del Mar- decidió donar al entonces Museo Naval una bandera chilena, recuerdo de la participación de su padre en la guerra. Según su relato, el marinero Jara recuperó esta bandera chilena en pleno campo de batalla, cuando un soldado peruano intentaba romperla, razón por la cual le guardó mucho aprecio hasta el fin de sus días. Pese a que no quedó testimonio en qué combate obtuvo el pabellón, es probable que haya sido en Pisagua, cuando varios marineros de los botes de la Escuadra combatieron en la playa, integrándose a las fuerzas de desembarco.
De haber sido obtenida en Pisagua, que es lo más probable, no tenemos certeza que el soldado al cual Jara le arrebató el emblema haya sido peruano, pudiendo haber sido también boliviano, dada la multiplicidad de uniformes en las tropas aliadas. Por otra parte es posible que la bandera haya sido de uno de los botes que desembarcaron o hubiese sido propiedad de un soldado chileno caído en la acción, pues muchos combatientes llevaban sus propias banderas para tener la posibilidad de ser el primero en enarbolarla en una posición ocupada.
Esta bandera fabricada en lanilla y preservada hoy en el Museo Marítimo Nacional, es uno de los testimonios de la participación de los marineros chilenos en la campaña de 1879."   (
coleccionesmmn.blogspot.cl)

RELATO DEL PIJE DEL SOLAR

En su "Diario de Campaña", don Alberto del Solar, pije asignado al Esmeralda 7° de Línea, nos hace un breve relato de la Toma de Pisagua, mientras su regimiento y el Santiago quedaban de guarnición:
"El asalto de Pisagua -presentido por los marinos extranjeros de la Thetis y la Turquoise y calificado por ellos como un segundo Sebastopol- dio a las fuerzas expedicionarias la llave del desierto.
Mientras algunos de nuestros compañeros de armas llevaban a cabo esta empresa, a nosotros se nos dejaba con el Santiago de guarnición en Antofagasta, listos para partir a la primera señal.
Los detalles del combate nos llegaron poco a poco. La lucha allí había sido terrible. Protegidas por los fuegos de la escuadra, nuestras tropas habían necesitado escalar alturas formidables, recibiendo a pecho descubierto el fuego mortífero de la altura.
Los zapadores y el Atacama tuvieron que sostener lo más recio del combate. Nuestros botes de desembarco debían luchar no sólo contra las balas sino también contra las rompientes y contra el embate de las olas arremolinadas. Los asaltantes, con el agua hasta la cintura, avanzaron sin embargo, impertérritos, tocaron la orilla y se precipitaron sobre las rocas.
Horas después Pisagua, sus aguadas y su ferrocarril quedaron en poder de los nuestros."