jueves, 22 de octubre de 2015

RECORDANDO A NUESTROS VIEJOS ESTANDARTES..




Don Diego Dublé Almeida hizo una detallada observación a nuestros soldados mientras estaba en campaña. A horas de la Batalla de Tacna, el comandante observa en su diario de vida:
"...No obstante las fatigas de la marcha, los soldados se manifestaban contentos deseando encontrar al enemigo lo más pronto posible. Durante los descansos se les oía hacer comentarios sobre la próxima batalla, y cada uno esperaba tener ocasión de distinguirse, preparando la bandera para el caso de necesitar de ella. 
Respecto a la bandera nacional ocurre entre los soldados algo muy curioso. En el campamento se la ve flamear en todas partes; colocada en una caña, en las tiendas, en los pabellones de armas, en las bayonetas de los fusiles. Es muy raro encontrar un soldado que no tenga una bandera chilena. Muchas mal hechas, con los colores cambiados, vueltas hacia abajo, estrellas de variado número de picos; pero el soldado tiene una bandera de su propiedad, que en el campamento la coloca como ya queda dicho, en marcha en su fusil, y en combate envuelta en el cuello o en la cintura. Además del cariño natural que todos los rotos tienen a su bandera, la razón principal para que todos la lleven en campaña es que cada uno tiene la esperanza de ser el primero en llegar a un reducto, a una trinchera, a un puesto tomado al enemigo, y hacer flamear allí la bandera chilena; hecho que nuestra ordenanza militar considera como acción distinguida, y por consiguiente, premiada."

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