jueves, 23 de julio de 2015

"EL MIRAFLORES Y EL PUENTE DE IZCUCHACA


"Hemos dicho antes, recogiendo los ecos de la historia, que llamado a voces en Miraflores, el Regimiento Valparaìso, en auxilio del Batallòn Naval, que retrocedìa arrastrado por incontenible ràfaga de fuego, habìa llegado al paso de trote a las lìneas enemigas desde las de El Barranco, salvando asì el hermano al hermano en la hora suprema.
Ahora bien, de aquella conjunciòn heroica de la sangre porteña en el campo de batalla de Miraflores, naciò el tercer cuerpo de guerra de las playas y de las colinas de Valparaìso, el cual tomò su nombre de pila de su propio glorioso bautizo, el "Miraflores" de Miraflores.
Menos afortunado que sus dos predecesores, el batallòn de 1881, no encontrò en las tierras del Perù, enemigos en lìnea a quien librar batalla campal; pero en los treinta meses que militò bajo la antigua bandera (desde su organizaciòn el 14 de noviembre de 1881 al 15 de agosto de 1884) perdiò casi tantos soldados como el Valparaìso en dos batallas. Y si hubieran de tomarse en consideraciòn comparativa sus respectivas plazas perdiò mayor nùmero, porque, sobre 800 voluntarios escasos, dejò el Miraflores 140 muertos y 227 rezagados en los mèdanos ardientes y en las punas heladas del perù.
Forma este còmputo matemàtico la mitad de su gente de guerra; y cuidado que los que quedaron como pròfugos en suelo extrangero cubierto de los abrojos del odio, fueron mucho menos felices que los que yacìan sepultados a las puertas de los hospitales de la ocupaciòn.
Lanzado, en efecto, tenàzmente y contra todo buen consejo de estrategia y de higiene, aquel entusiasta grupo de hijos del ocèano y de sus remos a las màs frìgidas cordilleras del paìs enemigo, y alzado èste en armas entre sus inaccesibles breñas, fue dejando un verdadero reguero de cadàveres desde Tarma a Yungay con Arriagada (dos compañìas: las de los valientes capitanes Barahona y Givovich), y en seguida todo el cuerpo desde Huancayo a Ayacucho (mil leguas hacia el norte y hacia el sur), asaltando en esta marcha, a pecho descubierto el històrico puente de Izcuchaca, juzgado como los Angeles del Atacama, no sòlo como punto militar e inexpunable, sino como sitio inaccesible. Nadie, a la verdad, antes que el Miraflores, habìa forzado su puente y su puerta de hierro, a mano armada."
El Album de la Gloria de Chile
Benjamìn Vicuña Mackenna

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