sábado, 27 de junio de 2015

"AGOSTO 28 DE 1879"

A las 11 a.m. se vio un vapor que venía en dirección de este puerto. Al mismo tempo salía una barca cargada con salitre. El vapor se dirigió a ella y la detuvo. Luego pudo reconocerse que aquel era el Huáscar. Demoró como dos horas cerca de la barca, tal vez trasladando a tripulación delmonitor. El buque apresado permaneció en ese mismo lugar durante todo el día. El Huáscar se dirigió lentamente al puerto y se detuvo como a 4.000 metros de tierra. En la bahía se hallaban fondeados la Magallanes con sus fuegos listos y el Abtao que no podía moverse por estar sus calderas en compostura.
En el momento que el Huáscar viraba como para retirarse (ya en otra ocasión había entrado al puerto y se había retirado sin combatir), el Abtao desde su fondeadero le hizo el primer disparo (1h. 20 p.m.). El Huáscar, avanzando un poco hacía el puerto y enarbolando una enorme bandera, contestó. Los cañonesde las baterías de la costa rompieron también sus fuegos sobre el monitor (uno de 300 y cuatro de 150). La Magallanes, después de largar sus amarras y de colocarse entre los buques mercantes fondeados en la bahía, también dirigió sus fuegos al Huáscar. El combate continuó sostenido. Tanto los fuegos de los cañones montados en tierra como los de nuestros buques fueron inciertos, la mayor parte de ellos cortos a causa de la gran distancia a que se hallaba el buque enemigo. Los mejores disparos fueron hechos por el Abtao.El fuego continuó hasta las 5 de la tarde, a cuya hora el General en Jefe lo mandó cesar.
El Huáscar tiene ahora buenos artilleros, pues todos sus disparos han sido bien dirigidos, lo que no ha sucedido en otros combates. Al Abtao le acertó una granada de 300 y otra de menor calibre. Ambos proyectiles, con corto intervalo, cayeron sobre la cubierta del Abtao causando grandes destrozos en el buque. Murieron 9 hombres, entre ellos el primer ingeniero, señor Merry, y 12 heridos. El proyectil de a300 destrozó la barandilla y la escala del puente del comandante, arrojando a la cubierta al teniente Krug, que se hallaba al lado de su jefe. El comandante Aureliano Sánchez fue herido levemente en la cara por una astilla de madera. El proyectil continuó su marcha atravesando la chimenea del buque, de donde arrancó innumerables fragmentos de fierro; se introdujo en la cubierta como a dos metros de la hora de babor, y al chocar con una cuaderna reventò haciendo grandes estragos. No obstante las averìas del buque, el fuego continuò contra el blindado inmediatamente de haber recibido el Abtao estos dos mortales disparos. La Magallanes nada sufriò, pero se le inutilizò el ùnico cañòn poderoso que portaba (de 115) a causa de un disparo con carga màxima que se hizo para poder alcanzar al Huàscar que se batìa a tan larga distancia. Las baterìas de tierra, donde funcionaban un cañòn de 300 y 4 de 150 hacìan inciertos disparos. El cañòn de 300, ùnico que hubiera podido causar algùn daño al monitor, se desmontò al primer disparo a causa de no habersele aflojado lo bastante los compresores. El Huàscar habrà sido tocado por 4 o 5 proyectiles que no le habrìan causado gran daño. Los ùltimos 5 disparos del Huàscar fueron dirigidos al fuerte "Bellavista", donde me hallaba de orden del General en Jefe. Fueron esplèndidos como punterìa. Las granadas estallaban sobre nuestros cañones., cubriendo un gran espacio los segmentos y cascos de los proyectiles.
Al entrar la noche el Huascar se retirò de la bahìa con rumbo al sur. Como se creyò que durante la noche volverìa a echar a pique el Abtao, que no podìa moverse por tener en reparaciòn sus calderas, se embarcaron en los buques y embarcaciones menores tropas del batallòn Navales para el caso de abordaje. Durante el combate nadie se moviò del pueblo. Los regimientos se colocaron detràs de los edificios en las calles paralelas al mar. Todos los habitantes de Antofagasta estaban en los miradores y azoteas observando el combate. El Huàscar hizo 28 disparos y 100 nuestros buques y las baterìas de tierra. En la Magallanes ni en tierra hubo ninguna desgracia que lamentar. El Blanco llegò a Antofagasta a las 11 de la noche, pocas horas despuès del combate. Nuestros blindados siempre salen y llegan a destiempo. Despuès del combate mi hermano y yo fuimos comisionados por los jefes del Ejèrcito para trasladarnos al Abtao con el objeto de, a nombre del Ejèrcito, felicitar a su comandante Aureliano Sànchez, por su brillante conducta, atenciòn que este agradeciò altamente. Pudimos observar los grandes destrozos que en el buque habìan causado los proyectiles del Huascar, que la tripulaciòn se apresuraba a reparar. Ninguno de los proyectiles disparados por el blindado peruano fue dirigido a las màquinas resacadoras de agua ni a los grupos de gente que habìa en distintos puntos de la ciudad. ¿Fue un acto de humanidad del comandante del Huascar? Me inclino a creerlo. En Antofagasta no hay agua natural. El ejèrcito y la poblaciòn se sostienen unicamente con la que producen  las dos màquinas resacadoras situadas una al norte y otra al sur del pueblo, visibles desde a bordo y fàciles de ser destruìdas. Si esto hubiera sucedido, las consecuencias habrìan sido terribles para el ejèrcito. Se ha atribuìdo por algunos la imprudencia del comandante Aureliano Sànchez que hiciera fuego sobre el Huàscar y provocase el combate cuando este buque ya se retiraba de la bahìa. Al respecto debo consignar aquì lo que pasò hace pocos dìas a la mesa de la Compañìa de Salitres:
Se hallaban allí el Sr. Sotomayor. ministro de Guerra; el coronel Sotomayor, su hermano; Josè Francisco Vergara, secretario del General en Jefe; comandante del Abtao, Aureliano Sànchez; los empleados superiores de las salitreras; los comandantes Toro Herrera y Ricardo Santa Cruz; diez o doce paisanos de los que han venido a desempeñar su puesto en esta campàña, y el que estas lìneas escribe. Se hablò del Huascar de sus correrìas, de la habilidad de su comandante para evitar y burlar a nuestros blindados. Uno de los paisanos, dirigiendose a Sànchez en tono burlesco le dijo: "Y digame Sanchesito (jovialmente asi lo llamaban por su pequeña estatura los que ignoraban que dentro de ese pequeño cuerpo habìa un corazòn muy grande, y los que ignoraban que Sànchez en su vida de marino habìa dado pruebas de serenidad y valor en los peligros). ¿Què harà usted si se encuentra cn el Huàscar?. "La pregunta ociosa -observò Sànchez-, me batirè con el Huàscar tan pronto como lo tenga a tiro, para lo cual solicito la venia del ministro". Todos se rieron, creyendo que serìa una fanfarronada de Sànchez pretender batir al Huàscar con el Abtao, buque de madera, viejo, que casi no podìa moverse. Y Sanchesito cumpliò su palabra batièndose con el Huàscar la primera vez que lo tuvo a tiro."

Diario de las campañas al Perúy Bolivia. 1879-1884. “Lo que yo he visto”
Diego Dublè Almeyda

No hay comentarios:

Publicar un comentario