lunes, 29 de junio de 2015

"ARTURO PRAT" POEMA

"Del dèbil barquichuelo, sobre el vetusto puente,
sin que el sereno labio temblara de emociòn,
Arturo Prat reùne  su reducida gente
y es fuego su palabra que inflama el corazòn.

La lucha ha comenzado y està como un valiente,
bajo la sacra enseña cumpliendo su misiòn;
movido por la fuerza de un patriotismo ardiente
es invencible atleta y es indomable leòn.

De pronto ¡al abordaje! repite espada en mano
y salta ,y la cubierta del monitor peruano
de sacrificio un ara fue luego para èl;


cayò y vertiò sus òleos sobre su sien la gloria.
Para su acciòn son palidos los fallos de la historia,
pequeño el monumento, pobrìsimo el laurel."

Guillermo Muñòz Medina
Revista Sucesos Mayo, 1909
memoriachilena.cl

sábado, 27 de junio de 2015

"EL PERRO DEL REGIMIENTO"





"Los soldados del regimiento lo llamaban "Paraff". Era un can amarillo, chico, ojos saltones y mal ajestado, era un típico perro de raza común ordinario, perro capaz de llamar la atención de nadie en ninguna palabra. 
El perro compartía mayor parte en la compañía, con el muchacho del tambor y los aprendices de corneta en donde, ellos dividían su ración, de charqui y su caldo aguado, en donde nadaba soberanamente un ají, típico de la ración de un soldado chileno.
Paraff nuestro protagonista, se encariñó y estableció una simpática relación, de esas fieles entre un hombre y un perro, y así fue, con el joven valiente San Martín el corneta del regimiento que devolvía cariño con cariño.

El era un perro que se embarcó con el corneta y recorrió tantos kilómetros de costa, desde Punta Arenas hasta Valparaíso. Hasta que se declaró la guerra entre Chile y Perú y Bolivia, con su amo se embarcaron en el blindado Blanco Encalada, desembarcando en Antofagasta y estando en las ocupaciones de Cobija y Mejillones, donde emprenderían un viaje en donde las aventuras de los 2 y fidelidad rompería límites.
Cuentan que nuestro héroe canino llegando y revindicando en Antofagasta, desembarcó saltado al muelle, buscó pendencia y camorra en un can Boliviano, haciéndole morder el polvo y poner patas en polvorosa en menos que canta un gallo.
Con esto la reputación de Paraff quedo mejor sentada entre los soldados y cornetas que la de muchos jefes del ejército y los oficiales principiaron en mirar con agrado al perro.
El vigilante y alegre Paraff reconocía de cuando en cuando el campo avanzándose así el batallón y denunciando con su ladrido la presencia de algún rezagado de la extraviada división de Urriola.
Así pasaban las cosas y los días, ocurriendo así la desagradable jornada de la quebrada maldita de Tarapacá un 27 de noviembre. Las balas zumbaban en nuestros oídos y caían a nuestro alrededor como granizo: los muertos y heridos sembrados en el campo de batalla y el fragor de la lucha daba aquella quebrada maldita un aspecto terrible.

A las tres de la tarde cada cual se batía como y donde mejor le acomodaba. Un grupo de 30 soldados y cinco oficiales hacíamos frente y manteníamos a raya a varios centenares de enemigos: el corneta San Martín tocaba a degüello, de pie y sobre una gran piedra, presentando un precioso blanco al enemigo que a porfía disparaba sobre el, y al pie del bravo corneta el pequeño perro ladraba furiosamente y solo, lleno de polvo y tierra, cargaba sin cesar sobre los peruanos llegando a veces a tocar con su hocico las bayonetas del enemigo. Aquel perro era algo que conmovía el alma.
Una bala penetró por fin la boquilla de la corneta del bravo San Martín y le tendió sin vida sobre la caliente arena. El fiel Paraff se precipitó sobre el cadáver dando lastimeros aullidos y dominando con sus lamentos el ruido mismo de los tiros.
Nosotros agobiados por el número y sin tener municiones tuvimos que retroceder y alejarnos del campo de batalla.

Seis días después hubimos de volver al sitio de aquella sangrienta lucha a fin de enterrar nuestros queridos muertos y lo primero que hirió nuestros oídos fue el tristísimo lamento de Paraff, que no se había separado un momento de su amo.
Allí estaba, era el mismo perro flaco, lleno de tierra y con pelo engrifado: cuando nos acercamos y los enterradores tomaron el cadáver del corneta para echarlo en la fosa, el perro gemía y aullaba, como gime y llora un hijo por un padre, un hermano por otro.
Nos hubo de costar un triunfo de arrancar de allí al fiel animal y llevarlos con nosotros.
Desde ese día Paraff no reconoció amo; pero se dedicó con tal constancia a acompañar al regimiento, que nunca se le vio salir de su centro, y cada ves que la banda de tambores y cornetas tocaban llamada, “Paraff” se sentaba gravemente sobre sus patas traseras y lanzando conmovedores aullidos honraba con su dolor la memoria del Bravo San Martín.

Dos años justos y cabales lo vimos llorar todos los días delante de la banda de músicos, y cuando a las 9 de la noche, el corneta de guardia tocaba silencio en el cuartel, “Paraff” hacia coro fúnebre a ese toque.
Después de la ocupación en Lima, la oficialidad del cuerpo premió al valiente perro con un collar de honor en el cual se leían los nombres de Punta Arenas, Valparaíso, Guarnición del Toco, Piragua, San Francisco,, Tarapacá, Tacna, Marcha de Pisco a Turín, Chorrillos y Miraflores y los soldados reunidos en serio consejo, acordaron amarrar en su pata derecha la jineta de sargento, premiando así la constancia y abnegación del representante más patriota de la canina raza chilena en la pasada guerra con el Perú y Bolivia".

Crónicas de Guerra
Un ex combatiente de la Guerra del Pacifico
Mayor de ejercito J. Arturo Olid..

JOSÈ SOBENES VALDEBENITO: "EL BUZO SOBENES"



Don José Antonio Sobenes Valdebenito fue un Buzo que sirvió en la Escuadra Nacional de la Armada durante la Guerra del Pacífico, destacándose por sus acciones de infiltración y trabajo con explosivos, por lo que se le puede considerar como el primer buzo táctico y primer comando de la Infantería de Marina de Chile.
El buzo participó por mar y por tierra en diversas acciones, entre las que destaca su actuación en el Combate de Torpederas, donde debió colocar explosivos en la torpedera Janequeo, la cual se encontraba hundida luego del combate y estaba intentando ser reflotada por lanchas peruanas. Durante la noche, Sobenes colocó 100 libras de cargas explosivas y, a las 3:30 hrs., hizo detonar los explosivos, destruyendo a la embarcación hundida.

Comando de Buzos Tàcticos (facebook)

Entre los comentarios encontrè el de una de sus descendientes doña Silvia Sobenes Muñoz quien comenta lo siguiente:

"Mucho y nada se ha sabido de mi bis abuelo...en una informacion escrita por un reportero de guerra norteamericano este escribio Juan Soberney, lo mas probable por no haber sabido escuchar ni escribir el nombre ni el apellido de Jose sobenes. Buzo de profundidades asignado en el Blanco Encalada, especificamente para cumplir la mision de dinamitar una torpedera, como lo relata "Comando de buzos tacticos". Posteriormente continuo en acciones por tierra de las que no quedaron registros escritos, Fallecio en San Antonio posterior al tratado de Ancon., por lo tanto al termino de la guerra. .Se encuentra sepultado en el cementerio de San Antonio.. Antes de sumergirse a cumplir su mision dijo a sus compañerros..: SI VIENE EL ENEMIGO Y ES NECESARIO PELEAR CORTEN LA MANGUERA DE AIRE Y CUMPLAN CON SU DEBER QUE YO SABRE CUMPLIR CON EL MIO EN EL FONDO DEL MAR.... A UN SOBENES NO SE LE HIELA... ¡VIVA CHILE!."

LA CANTINERA



"En la puerta de un cuartel
le dijo de esta manera
una hermosa cantinera
a un valiente coronel:

.- "¡La Patria en peligro se halla
y yo me vengo a ofrecer
para morir o vencer
en la primera batalla!"

¡El peligro no me abate
tengo una alma varonil
y si me dan un fusil
sabrè usarlo en el combate!

Deja que vaya contigo
la Naciòn a defender
y veràs si se caer
combatiendo al enemigo!

Mi deseo no te asombre
porque el santo patriotismo
existe en Chile lo mismo
en la mujer que en el hombre!

Y el valiente coronel
hizo la guardia formar
en el momento de entrar la cantinera al cuartel!"

La cantinera de la litografìa es : Dolores Rodriguez, esposa de uno de los soldados que se batieron en Tarapacá, a quien acompañó. Al quedar viuda, empuñó el fusil y luchó hasta caer herida.

SUBTENIENTE CARLOS SEVERÌN



El subteniente del Regimiento Santiago Carlos Severìn, naciò en Valparaìso el 2 de junio de 1860. A los trece años se encuentra estudiando en la Escuela Miltar. En la Batalla de Tacna, el 26 de mayo de 1880, y con veinte años de edad, muere, al ser atravesada su frente por una bala.
Su corvo, que lo acompañò durante la contienda.

Escuela Militar Nido de Hèroes de la Guerra del Pacìfico pag. 15
Corvo Colecciòn Museo Històrico Nacional Patrimonio de Chile.

LA CANTINERA





Cuando marcha redoblando
Mi bizarro batallón
En busca del enemigo
Se me alegra el corazón
Y el eco dulcce
Que da mi clarín
Siento mi pecho fuerte latir.
Yo soy noble cantinera
Que voy a la lid marcial
A servir a los heridos
Como un ángel tutelar.
Allá no temo
Jamás morir
Porque el que muere
Vuelve a vivir.
En el campo de la gloria
Cuando redoble el tambor
No me aterran ni las balas
Ni el estruendo del cañón.
Si algún valiente
Miro caer
Prestarle auxilio
Es mi deber.
La corona de laureles
Que admira la altiva sien
Del soldado victorioso
A mi me adorna también.
Por eso busco
La gloria allá
Donde el peligro
Más cerca está

Cisterna, Roque. “La Cantinera”, El Nuevo Ferrocarril, Santiago, 7 de octubre de 1880, p. 4

"AGOSTO 28 DE 1879"

A las 11 a.m. se vio un vapor que venía en dirección de este puerto. Al mismo tempo salía una barca cargada con salitre. El vapor se dirigió a ella y la detuvo. Luego pudo reconocerse que aquel era el Huáscar. Demoró como dos horas cerca de la barca, tal vez trasladando a tripulación delmonitor. El buque apresado permaneció en ese mismo lugar durante todo el día. El Huáscar se dirigió lentamente al puerto y se detuvo como a 4.000 metros de tierra. En la bahía se hallaban fondeados la Magallanes con sus fuegos listos y el Abtao que no podía moverse por estar sus calderas en compostura.
En el momento que el Huáscar viraba como para retirarse (ya en otra ocasión había entrado al puerto y se había retirado sin combatir), el Abtao desde su fondeadero le hizo el primer disparo (1h. 20 p.m.). El Huáscar, avanzando un poco hacía el puerto y enarbolando una enorme bandera, contestó. Los cañonesde las baterías de la costa rompieron también sus fuegos sobre el monitor (uno de 300 y cuatro de 150). La Magallanes, después de largar sus amarras y de colocarse entre los buques mercantes fondeados en la bahía, también dirigió sus fuegos al Huáscar. El combate continuó sostenido. Tanto los fuegos de los cañones montados en tierra como los de nuestros buques fueron inciertos, la mayor parte de ellos cortos a causa de la gran distancia a que se hallaba el buque enemigo. Los mejores disparos fueron hechos por el Abtao.El fuego continuó hasta las 5 de la tarde, a cuya hora el General en Jefe lo mandó cesar.
El Huáscar tiene ahora buenos artilleros, pues todos sus disparos han sido bien dirigidos, lo que no ha sucedido en otros combates. Al Abtao le acertó una granada de 300 y otra de menor calibre. Ambos proyectiles, con corto intervalo, cayeron sobre la cubierta del Abtao causando grandes destrozos en el buque. Murieron 9 hombres, entre ellos el primer ingeniero, señor Merry, y 12 heridos. El proyectil de a300 destrozó la barandilla y la escala del puente del comandante, arrojando a la cubierta al teniente Krug, que se hallaba al lado de su jefe. El comandante Aureliano Sánchez fue herido levemente en la cara por una astilla de madera. El proyectil continuó su marcha atravesando la chimenea del buque, de donde arrancó innumerables fragmentos de fierro; se introdujo en la cubierta como a dos metros de la hora de babor, y al chocar con una cuaderna reventò haciendo grandes estragos. No obstante las averìas del buque, el fuego continuò contra el blindado inmediatamente de haber recibido el Abtao estos dos mortales disparos. La Magallanes nada sufriò, pero se le inutilizò el ùnico cañòn poderoso que portaba (de 115) a causa de un disparo con carga màxima que se hizo para poder alcanzar al Huàscar que se batìa a tan larga distancia. Las baterìas de tierra, donde funcionaban un cañòn de 300 y 4 de 150 hacìan inciertos disparos. El cañòn de 300, ùnico que hubiera podido causar algùn daño al monitor, se desmontò al primer disparo a causa de no habersele aflojado lo bastante los compresores. El Huàscar habrà sido tocado por 4 o 5 proyectiles que no le habrìan causado gran daño. Los ùltimos 5 disparos del Huàscar fueron dirigidos al fuerte "Bellavista", donde me hallaba de orden del General en Jefe. Fueron esplèndidos como punterìa. Las granadas estallaban sobre nuestros cañones., cubriendo un gran espacio los segmentos y cascos de los proyectiles.
Al entrar la noche el Huascar se retirò de la bahìa con rumbo al sur. Como se creyò que durante la noche volverìa a echar a pique el Abtao, que no podìa moverse por tener en reparaciòn sus calderas, se embarcaron en los buques y embarcaciones menores tropas del batallòn Navales para el caso de abordaje. Durante el combate nadie se moviò del pueblo. Los regimientos se colocaron detràs de los edificios en las calles paralelas al mar. Todos los habitantes de Antofagasta estaban en los miradores y azoteas observando el combate. El Huàscar hizo 28 disparos y 100 nuestros buques y las baterìas de tierra. En la Magallanes ni en tierra hubo ninguna desgracia que lamentar. El Blanco llegò a Antofagasta a las 11 de la noche, pocas horas despuès del combate. Nuestros blindados siempre salen y llegan a destiempo. Despuès del combate mi hermano y yo fuimos comisionados por los jefes del Ejèrcito para trasladarnos al Abtao con el objeto de, a nombre del Ejèrcito, felicitar a su comandante Aureliano Sànchez, por su brillante conducta, atenciòn que este agradeciò altamente. Pudimos observar los grandes destrozos que en el buque habìan causado los proyectiles del Huascar, que la tripulaciòn se apresuraba a reparar. Ninguno de los proyectiles disparados por el blindado peruano fue dirigido a las màquinas resacadoras de agua ni a los grupos de gente que habìa en distintos puntos de la ciudad. ¿Fue un acto de humanidad del comandante del Huascar? Me inclino a creerlo. En Antofagasta no hay agua natural. El ejèrcito y la poblaciòn se sostienen unicamente con la que producen  las dos màquinas resacadoras situadas una al norte y otra al sur del pueblo, visibles desde a bordo y fàciles de ser destruìdas. Si esto hubiera sucedido, las consecuencias habrìan sido terribles para el ejèrcito. Se ha atribuìdo por algunos la imprudencia del comandante Aureliano Sànchez que hiciera fuego sobre el Huàscar y provocase el combate cuando este buque ya se retiraba de la bahìa. Al respecto debo consignar aquì lo que pasò hace pocos dìas a la mesa de la Compañìa de Salitres:
Se hallaban allí el Sr. Sotomayor. ministro de Guerra; el coronel Sotomayor, su hermano; Josè Francisco Vergara, secretario del General en Jefe; comandante del Abtao, Aureliano Sànchez; los empleados superiores de las salitreras; los comandantes Toro Herrera y Ricardo Santa Cruz; diez o doce paisanos de los que han venido a desempeñar su puesto en esta campàña, y el que estas lìneas escribe. Se hablò del Huascar de sus correrìas, de la habilidad de su comandante para evitar y burlar a nuestros blindados. Uno de los paisanos, dirigiendose a Sànchez en tono burlesco le dijo: "Y digame Sanchesito (jovialmente asi lo llamaban por su pequeña estatura los que ignoraban que dentro de ese pequeño cuerpo habìa un corazòn muy grande, y los que ignoraban que Sànchez en su vida de marino habìa dado pruebas de serenidad y valor en los peligros). ¿Què harà usted si se encuentra cn el Huàscar?. "La pregunta ociosa -observò Sànchez-, me batirè con el Huàscar tan pronto como lo tenga a tiro, para lo cual solicito la venia del ministro". Todos se rieron, creyendo que serìa una fanfarronada de Sànchez pretender batir al Huàscar con el Abtao, buque de madera, viejo, que casi no podìa moverse. Y Sanchesito cumpliò su palabra batièndose con el Huàscar la primera vez que lo tuvo a tiro."

Diario de las campañas al Perúy Bolivia. 1879-1884. “Lo que yo he visto”
Diego Dublè Almeyda

ERNESTO RIQUELME: HÈROE DE IQUIQUE, BOMBERO, JÒVEN SOÑADOR, POETA Y MÙSICO




Ernesto Riquelme Venegas fue uno de los admirables héroes de Iquique. Se hundió en las aguas del Pacífico, junto a la “Esmeralda”, en el mediodía del 21 de mayo de 1879.
Peleó hasta el último instante y realizó “el último disparo del último cañón”, cuando ya el agua le llegaba casi a la cintura.
Tenía 27 años de edad. Nació el 14 de abril de 1852. Estudió en la Escuela de Leyes, pero la dejó para ingresar a la Escuela Naval de donde egresó como guardiamarina en 1857. A bordo del “Cochrane” realizó el viaje de instrucción a Inglaterra.
A su regreso, se retiró de la Armada para dedicarse al periodismo, pero, al estallar la Guerra del Pacífico, en 1879, volvió a enrolarse como teniente naval.
Destinado a la corbeta “Esmeralda”, llegó hasta la rada de Iquique bajo las órdenes del capitán Arturo Prat.
Durante la travesía y hasta la noche del día 20, alegró las veladas nocturnas en la sala de comedores de oficiales del barco, tocando hermosas melodías en su violín o leyendo sus románticos versos, que dedicaba a una distante amada.
Justamente en la noche del día 20 animó una de esas tertulias. Se conoce y se ha publicado uno de sus sentidos versos, dirigidos a una amada que lo abandonó y que en una de sus estrofas expresa:

“Aquellas blancas palomas,
tan inocentes y puras
como tus azules ojos
sobre tu hogar ya no arrullan.
Te fuiste, mi dulce amiga
llevándote mi ventura;
me amas, pero no olvides
que todo el tiempo lo muda”.

DIVERGENCIAS ENTRE CHILE Y BOLIVIA 3ª PARTE


"La resoluciòn era tan grave, anormal y desusada, que al principio se creyò que el Gobierno de Bolivia volveria sobre sus pasos, dejàndola sin efecto; pero ello no ocurriò, y, antes por el contrario, el Gobierno se apresurò a transmitir a las autoridades de Antofagasta las instrucciones necesarias para llevarla al terreno de los hechos consumados. 
Frente a esta amenazadora situaciòn de violencia, asi creada, nuestro Gobierno impartiò ràpidas y enèrgicas instrucciones a su Ministro en La Paz, señor Videla, el cual, impuesto de ellas, se apresurò a exigir del Gobiemo del Presidente Daza, una declaraciòn terminante de si aceptaba o no entregar al arbitraje el arreglo de las dificultades, suspendiendo inmediatamente los efectos de la ley que desposeia de sus derechos a la Cia. de Salitres. Como la cancilleria boliviana dejara sin contestaciòn, hasta cuatro dias despuès, la nota del Ministro Videla, no obstante haber este dàndole un plazo perentorio de 48 horas para ello, Videla solicitò sus pasaportes y, concedidos que le fueron, emprendiò su regreso a Chile. Con esto quedaban ya rotas, puede decirse, las hostilidades.
El "casus belli" era, pues, inminente y la chispa que iba a a producir la hoguera de la guerra estaba ya encendida."

Narraciones Històricas de Antofagasta
Isaac Arce R.

DIVERGENCIAS ENTRE CHILE Y BOLIVIA 2ª PARTE



"Este Tratado, es el del 6 agosto de 1874, concluido y firmado en la ciudad de Sucre, y por èl Bolivia quedaba formalmente comprometida
a habilitar como puertos mayores del litoral a Antofagasta y Mejillones, dejando vigentes las estipulaciones del anterior, en cuanto Bolivia quedaba obligada a no gravar la producciòn minera y salitrera que se explotase entre los grados 23 y 25 del litoral. A mayor abundamiento, y para mejor comprensiòn, copiamos textualmente el articulo 4 o de dicho convenio, que dice:
"Los derechos de exportaciòn que se impongan sobre los minerales
"explotados en la zona del territorio de que hablan los articulos pre-
"cedentes, no excederàn la cuota de la que actualmente se cobra; y
"las personas, industrias y capitales chilenos no quedaran sujetos a
"mas contribuciones, de cualquier clase que sean, que las que al pre-
"sente existan."
La soluciòn de estas divergencias era, en realidad, ardua, por la misma situaciòn de inestabilidad de los gobiernos bolivianos; de ahi es que con frecuencia Chile tenia que estar haciendo llamamientos reiterados hacia el cumplimiento de los convenios diplomàticos aprobados y que acabamos de mencionar, y siempre encontraban los gobernantes de
Bolivia, resquicios con que pretendian justificar su incumplimiento, como
asimismo cohonestar ciertos procedimientos administrativos puestos en
pràctica por las autoridades del litoral- generalmente por los funcionarios
subalternos- y que los pobladores, casi en su totalidad de nacionalidad chilena, impugnaban abiertamente, recurriendo, naturalmente, en tono de queja, ante el gobierno de nuestro pais. Esta fue la causa por que hubo de suscribirse un nuevo protocolo que venia a fijar el procedimiento a que deberia recurrirse para resolver las apreciaciones encontradas que pudieran suscitarse. Tal protocolo complementario fue suscrito en La Paz, por los representantes de ambas naciones, el 21 de julio de 1875, y en èl se establecia "que todas las cuestiones a que diere lugar la inteligencia y ejecuciòn del Tratado del 6 de agosto de 1874 deberian someterse al arbitraje."
Con todo, y desconociendo las estipulaciones del convenio de 6 de agosto de 1874, el General D. Hilariòn Daza, a la sazòn Presidente
de la Repùblica de Bolivia, el 23 de febrero de 1878, pretendiò hacer
efectiva una ley aprobada por la Asamblea Nacional, el 14 de febrero
de ese mismo año, mediante la cual se imponia una contribuciòn de 10
centavos por cada quintal de salitre que exportara la "Compafiia Chilena
de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta", sucesora de la firma Melbourne Clark y Cia., en la explotaciòn de ese producto.
Denunciada por la Compañìa la infracciòn de Bolivia al Tratado Internacional, al gobierno de nuestro pais, èste no pudo menos que acogerla, entablando la respectiva reclamaciòn diplomàtica por intermedio del ministro acreditado ante la cancilleria de La Paz, D. Pedro Nolasco Videla.
Instado primero y apremiado despuès, por Chile, el gobierno boliviano,
en un momento de sereno pensar, accediò a someter al arbitraje la soluciòn de la divergencia; pero, posteriormente, dejò sin efecto su
resoluciòn. Y no solamente hizo esto, sino que por decreto de fecha 1 de febrero de 1879, deja sin valor y efecto la concesiòn que autorizaba a la "Cia. Chilena de Salitres y Ferrocarril" para explotar las pampas salitreras, declarando, ademàs, que reivindicaba la propiedad de esas explotaciones, las cuales habian sido concedidas legalmente a la Cia.
por el anterior Gobierno del Presidente D. Mariano Melgarejo...."

Narraciones Històricas de Antofagasta
Isaac arce R.

DIVERGENCIAS ENTRE CHILE Y BOLIVIA 1ª PARTE




"Durante muchos lustros -que alcanzan casi a medio siglo- el territorio comprendido entre el norte de la provincia de Atacama y el sur del rio Loa, no habia preocupado mayormente la atenciòn ni despertado el interès de los Gobiernos de Chile y de Bolivia. El litoral, inhospitalario y desierto casi del todo, en su enorme longitud abarcada por los deslindes que acabamos de mencionar, vino a ser origen de discrepancia nacionalista entre nuestro pais y Bolivia, cuando en dicho territorio se descubrieron grandes depòsitos de guano, por los industriales franceses Domingo y Màximo Latrille, y ricos veneros mineros y, principalmente, grandes yacimientos de salitre, mediante la iniciativa, la pujanza, el esfuerzo y el espiritu de empresa de exploradores chilenos.
Despertado el interès primero, y la ambiciòn despuès, en Bolivia, a medida que se iban conociendo las proporciones de las cuantiosas riquezas que encerraban los montes y llanos del territorio, esta naciòn- que en aquella època atravesaba por una de sus periòdicas como frecuentes crisis econòmicas- reclamò para si la absoluta soberania de èl.
El dominio que pretendia ejercer sobre el litoral indicado, lo hacia remontar a tiempos muy pretèritos; pero haciendo valer argumentos
y pruebas màs especiosos que reales o verdaderos. Sin embargo,
y dada la transcendencia de la cuestiòn, nuestro pais acogiò de buen grado la demanda, producièndose entonces una controversia, larga
y accidentada, interrumpida, en veces, por sucesivos cambios de gobierno en Bolivia, la que en ese entonces era victima de frecuentes
revoluciones y pronunciamientos de cuartel.
La diplomacia, pues, de ambos paises, tuvo una laboriosa acuqaciòn
a este respecto, actuaciòn ineficaz e infructuosa durante mucho tiempo, hasta que las discrepancias suscitadas fueron allanadas mediante la celebraciòn de un pacto de acuerdo, suscrito el 10 de agosto de 1866, convenio en el cual intervinieron por parte de Chile, su Ministro de Relaciones Exteriores D. Alvaro Covarrubias, y de parte de Bolivia, su Ministro en Santiago, D. Juan R Mufioz Cabrera.
Los antagònicos puntos de vista sostenidos por ambas cancillerias, se concretaron en un acuerdo mutuo que fijaba una linea divisoria de los tenitorios en disputa, siendo este limite el paralelo 24, de mar a cordillera. No obstante, quedaba explicitamente estipulado, que ambas naciones se repartirian, por mitad, de todos los productos en esa època explotables entre los grados 23 y 25. Ademàs, y en protocolo complementario, fue acordado el establecimiento de un règimen aduanero y administrativo convencional y obligatorio para Chile y Bolivia, exoneràndose, eso si, de todo gravamen de derechos de exportaciòn, los que se despachasen por el puerto de Mejillones. A pesar de todo, fue imposible evitar que se suscitaran posteriormente nuevas dificultades y mal entendidos, ya fuere por excesivo celo de los funcionarios administrativos que intervenian en estas operaciones, o por otra causa que no es del caso establecer màs concretamente, porque para eso està la relaciòn documentada de estos hechos, que la historia analiza y desmenuza minuciosamente. El caso es que, para zanjar tales desacuerdos, se llegò a confeccionar un nuevo Tratado, que venia a derogar, en parte, el anterior a que nos hemos estado refiriendo..."

Narraciones Històricas de Antofagasta
Isaac Arce R.

EPISODIO DE EMBARGO DE LAS SALITRERAS ENERO DE 1879 2ª PARTE


"Mientras se realizaban todas estas actuaciones, el Gerente de la Cia. de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, don Jorge Hicks, de nacionalidad
inglesa -persona de gran caràcter, pero prudente- habia solicitado asilo abordo del acorazado de la Armada de Chile, el "Blanco Encalada", surto, a la sazòn, en la bahia, a fin de librarse del apremio personal, o màs bien dicho, de la prisiòn, en la càrcel, hasta no encontrar para el conflicto una soluciòn -que èl esperaba- menos gravosa para los ingentes capitales que administraba y tambièn menos humillante y depresiva para su persona.
Como no podia ocurrir de otra manera, el Comandante de la nave, Capitàn de Navio D. Juan Esteban Lòpez, concedenle al señor Hicks el asilo pedido, mientras el Cònsul General de Chile en Antofagasta don Salvador Reyes, se preocupaba de obtener la suspensiòn de las medidas tomadas y las posteriores que se decretarian en este sentido, para lo cual, oportunamente, se habia dirigido al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, D. Alejandro Fierro.
No obstante, todo resultò ineficaz, y la autoridad boliviana continuò el juicio iniciado, ordenando, ademàs, la suspensiòn inmediata de los embarques de salitre de la Cia. en el buque mercante "Maida". Pero no fue esto sòlo, sino que, continuando el desarrollo del proceso en contra de la Cia., fue decretado el remate de sus bienes, el cual remate se iba a verificar el dia 14 de febrero de 1879, indefectiblemente.
El Gobierno de Daza habia tenido especial interès en que se conociera su resoluciòn en el Perù -y que se conociera bien- por lo cual a nadie extrañò que el dia de la subasta pùiblica, ya estuvieran, còmodamente instalados en este puerto, varios caballeros de esta nacionalidad, que habian venido oportunamente a interesarse por adquirir
los bienes embargados y que iban a ser rematados oficialmente.
Oportunamente advertido el Gobierno de Chile de todos estos sucesos,
enviò al "Cochrane" y a la "O'Higgins", con la misiòn de impedir que se llevara a cabo el despojo de los bienes de la “Cia. de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta”, despojo que, precisamente, se iba a verificar el 14 de febrero, es decir, el mismo dia que las naves chilenas fondearon en la rada de Antofagasta ."

Narraciones Històricas de Antofagasta
Isaac Arce R.

EPISODIO DE EMBARGO DE LAS SALITRERAS ENERO DE 1879 1ª PARTE



"Mientras tales gestiones diplomiiticas se desarrollaban, el Gobierno del General Hilariòn Daza, ordenaba, con inusitado apuro y empeño, hacer efectivo el cobro del arbitrario impuesto de diez centavos por derecho de exportaciòn por cada quintal de salitre que dicha compañìa embarcara, para, acto continuo, proceder a la reivindicaciòn de los terrenos concedidos a ella, terrenos en los cuales habia hecho cuantiosisimos desembolsos, superiores a un millòn de libras esterlinas, por capitulo de instalaciones de beneficio; habitaciones para su numeroso personal de trabajadores y empleados; lineas fèrreas; campamentos; muelles, etc., para el embarque del producto elaborado y desembarque de maquinarias y mercaderias de aprovisionamiento para tantos miles de habitantes, como eran los que servian en las diversas actividades de sus explotaciones.
Repetimos: con singular apremio, el Gobierno del General Daza enviò instrucciones terminantes al Prefecto del Departamento, su representante
directo, el Coronel D . Severino Zapata, quien inmediatamente expidiò el decreto siguiente, para hacer efectiva la resoluciòn gubernativa mencionada:
"En nombre de la Ley:
El ciudadano Severino Zapata, Prefecto y Superintendente de Hacienda y Minas del departamento, Ordena y manda: que el diligenciero de hacienda Josè Fèix Valda, apremie y conduzca a la càrcel pùblica a Jorge Hicks, Gerente y representante de la "Cia. de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta", deudor al Fisco de la cantidad de noventa mil ochocientos cuarenta y ocho bolivianos, trece centavos. Asimismo, trabarà embargo de los bienes de dicha compañia suficientes a cubrir la cantidad adeudada, depositando en persona abonada y fiable por derecho, pues que asi se tiene mandado por decreto fecha 6 de los corrientes. Requiera a todos los depositarios de la fuerza pùblica, presten los auxilios necesarios para la ejecuciòn de este mandamiento.
"Antofagasta, Enero 11 de 1879.- Zeverino Zapata."

Al dia siguiente de expedido tal decreto, el diligenciero de Hacienda,
señor Valda, lo hacia efectivo, con los rituales del caso. Pero dejemos hablar mejor a los documentos oficiales que poseemos sobre el particular:

"En el puerto de Antofagasta, a horas doce del dia once de Enero de mil ochocientos setenta y nueve, yo, el diligenciero de hacienda,en cumplimiento del mandamiento anterior, trabè embargo de los bienes de la Compañìa de Salitres "y Ferrocarril de Antofagasta", consistentes en un terreno colindante, por el sur, con la calle Bolivar; por el norte, con el Establecimiento de la Sociedad Beneficiadora de Metales; por el poniente, con la calle Colòn; y por el naciente, con terrenos vacantes. Trabè igualmente embargo de nueve casas edificadas dentro del establecimiento y de dos grandes depòsitos de salitre elaborado, los que se pusieron a cargo del depositario don Eulogio Alcalde, quien fue nombrado para el efecto, siendo persona abonada y solvente, que, aceptando el nombramiento, firma en comprobante. No pude apremiar la persona de don Jorge Hicks, por no ser habido, y lo que siento por diligencia, firmando el depositario y dos testigos, de que certifico.
E. Alcalde.- Pedro Caballero.- Matfas Irigoyen.- Josè Felix Valda, diligenciero de hacienda".-

Narraciones Històricas de Antofagasta
Isaac Arce R.

JERÒNIMO AUGUSTO LECOURT ESTRAHUM



Relato extraìdo del blog de la familia Lecourt en el que da cuenta de este soldado que fue a la guerra de niño como tambor y estuvo en la sierra peruana:

"La historia cuenta que en la Guerra del Pacifico muchos niños se van a pelear por su país ,el más pequeño solo tenía 10 años , nuestro bisabuelo Jerónimo Augusto tenía 15 años de edad cuando se integrò al Ejercito de Chile , al ser aceptado se va con la alegría y orgullo de ser un soldado Chileno y poder pelear por su país, parte junto a muchos jóvenes que al terminar la guerra muchos de ellos no regresaron con vida , cuenta la familia que nuestro bisabuelo Jerónimo Augusto sin el permiso de su madre sube a una carreta tocando un tambor , su madre Marie Estrahum al darse cuenta de la decisión de su hijo sale a buscarlo y al ver que se alejaba no soporta su partida y cae desmayada detrás de la carreta.
Nuestro valiente bisabuelo Jerónimo Augusto se incorpora al Ejercito como voluntario el 14 de noviembre 1881, fue soldado y estuvo en el Batallón Cívico Movilizado Miraflores, en la 4 Compañía y su Comandante del batallón Cívico Miraflores fue el Coronel Martiniano Urriola .
Nuestro bisabuelo Augusto Jerónimo estuvo en uno de los batallones que combatieron en las altas mesetas de la sierra Perú entre 1881 y 1884.
Para nuestra familia es un gran orgullo que nuestro bisabuelo participo como muchos soldados en una de las guerras más importante de Chile.
Batallas en que participo nuestro bisabuelo Jerónimo Augusto:
2° Combate de Purhuay el 20 de Abril de 1883.
El segundo Combate de Purhuay, fue un enfrentamiento ocurrido durante la campaña de la Breña en el marco de la Guerra del Pacifico el 20 de abril 1883 entre fuerzas chilenas al mando del mayor Julio Quintavalla y guerrillas peruanas bajo el mando del mayor Wenceslao Inchaústegui, el enfrentamiento tuvo lugar a dos millas y media del puente Purhuay en el cerro del mismo nombre.
Tras el cual Quintavalla tuvo que retirarse sin haber logrado cumplir su misión la cual era reparación del puente de Purthuay y la línea telegráfica que los montoneros de Chosica habían destruido lo que impedía el tránsito de las tropas chilenas hacia las zonas ocupadas por la resistencia peruana y habiendo tenido 29 bajas entre muertos y heridos y 17 dispersos.
3°Combate de Purhuay el 20 de Abril de 1883
Nuestro bisabuelo estuvo presente como lo dice su ficha militar en la expedición Urriola el 1 de Septiembre 1883.
Expedición Urriola.Retorno de Cáceres a Ayacucho:
Después de la batalla Cáceres se retira a Ayacucho donde organizó un nuevo ejército junto a Justo Pastor Dávila que lo esperaba con 200 hombres. Contaba con dos cañones salvados del desastre de Huamachuco. Para atacar a Cáceres, Lynch envía una expedición de 1.500 hombres al mando de Martiniano Urriola. Urriola salió de Huancayo el 12 de Septiembre 1883.
Urriola se enfrenta con los guerrilleros al mando de Miguel Lanzón el 26 de Septiembre 1883 en el puente Huarpa. Las fuerzas de Urriola se retiran de Huanta en dirección a Ayacucho. Las tropas de Cáceres se encontraban en Andahuaylas.
Cáceres se aproxima a Ayacucho para enfrentar a Urriola. El 12 de Noviembre Urriola se retira a Retira de Ayacucho siendo atacado por las guerrillas."

es un blog muy emotivo por si lo quieren revisar. Les dejo el link:
http://histsmg.blogspot.com/

SARGENTO MAYOR RAMÓN DARDIGNAC SOTOMAYOR 2° JEFE DEL BATALLÓN CAUPOLICÁN


Ramón Dardignac Sotomayor nace en el Barrio La Chimba, Santiago, el 31 de agosto de 1848. Su padre fue Arístides Dardignac y su madre Concepción Sotomayor.
A los once años ingresa a la Escuela Militar por beneficio de una beca. Participó en la Guerra de Arauco, destacandose y siendo ascendido a Teniente de Artillería, lo cual le valió el trasladoa Valparaíso.
Contrae nupcias en la Iglesia de los Doce Apostoles con la señorita Elvira Castro y tuvieron una hija.
Durante la Guerra del Pacífico participó en el Combate de Pampa Germania, la Batalla de Tacna, La Toma y Asalto del Morro de Arica y la Batalla de Miraflores, siendo en ésta, herido de gravedad.
Fue dado de baja y transportado en el Itata regresa agónico a Valparaíso. Luego de una operación de amputación fallece el 4 de febrero de 1881 a las 11:45 pm.
Sus restos descansan en el Cementerio N° 1 del Cerro Panteón Valparaíso.

viernes, 26 de junio de 2015

ARENGA DEL MINISTRO RAFAEL SOTOMAYOR A LA TROPA EN PISAGUA



"Soldados del Ejército de Chile.

Recibo de SE el Presidente de la República el honroso encargo de dirigiros a su nombre la palabra en la hora solemne de la partida.
Testigo presencial de vuestra constancia en el trabajo y de vuestro comportamiento ejemplar en el campo de la instrucción, experimento íntima satisfacción al desempeñar el mandato del Jefe del Estado.
¡Soldados!
Millares de ojos de madres, esposas, hijos y amigos se hallan a esta hora fijos en vosotros. Millares de brazos se levantan para enviaros saludos cariñosos. Millares de corazones palpitan, de un extremo al otro de la Patria chilena, al pensamiento de la gloriosa tarea que os aguarda en el territorio de nuestros enemigos.
La confianza que en vosotros tiene depositada la nación no será burlada hoy como no lo fue jamás. Volveréis con la frente ceñida de laureles a recibir las justas recompensas que sabrá otorgar la República a vuestro heroísmo y a vuestros esfuerzos. Volveréis, sobre todo, con la conciencia de haber levantado el nombre y la honra de Chile a una altura a que no alcanzará el soplo del odio y la calumnia, de haber escarmentado para siempre a sus gratuitos enemigos y de haber abierto una era de la historia nacional, colocando la paz, la industria y la prosperidad de la Patria sobre ancha e incontrastable base.
¡Soldados!
El Ejército nunca vencido de Chile; el Ejército que cooperó a la independencia peruana, después de afianzar la propia; el Ejército que, en 1838, impuso la ley a la primera Confederación Perú-boliviana, parte hoy a desbaratar y destrozar esa alianza formada de nuevo en hora tenebrosa. Este Ejército lleva la victoria en pos de sus banderas. Su vigor, su pericia y su nobleza van a dar muestra espléndida de la cultura y de la pujanza del país.

Salud valiente y pundonoroso Ejército de Chile.
A nombre de SE. El Ministro de la Guerra en Campaña.

Rafael Sotomayor"

jueves, 25 de junio de 2015

PENSAMIENTOS DEL CORONEL DON JOSÈ SILVESTRE URIZAR

"Es verdad, señor i amigo, que soi blando con los peruanos que se conducen bien con nosotros i que en nada nos hostilizan; pero cuando  tratan de formar montoneras e incomodarnos de alguna manera, entonces  sè tambièn  ser duro. Ejemplo de ello tienen Guadalupe i Chiclayo...

Existe entre algunos de nosotros la idea de que estando en guerra con el Perù, debemos hostilizar a sus habitantes en toda forma, estrujànndolos i esquilàndolos hasta obligarlos a hacer la paz. Yo tengo otra idea en este asunto, i es que en nuestros actos deben dominar un espìritu de justicia i de benevolencia por la misma razòn que somos vencedores. Esta, que es mi idea fija  es la que nos harà caminar a la paz.

En Huacho estuve siete meses a1 mando de una divisiòn de nuestro ejdrcito. Nos retiramos despuès, siendo luego ocupado por fuerzas peruanas. Hoi claman por la vuelta de los chilenos, a consecuencia del mal trato que sufren por sus propios paisanos.

Aun cuando no vemos esperanza de una pròxima paz, ella a1 fin vendrà, añadia el coronel Urizar .-volveremos a ser hermanos de nuestros enemigos de hoi, i entonces ¿no cree usted que los odios desaparecerìan màs facilmente recordando que hemos sido no sòlo justos sino jenerosos con el vencido?..."

En carta a don Benjamìn Vicuña Mackenna
4 de enero de 1882

El Albùm de la Gloria de Chile

lunes, 22 de junio de 2015

TARAPACÀ (POEMA 3ª Parte y Final)

"..Chilenos, la prudencia
cual fiel y noble amiga
retroceder obliga
diciendo que por hoy,
Tarapacà es Rancagua
en gloria y heroìsmo
en màgico civismo,
en rasgos de valor.

Por tanto a los aliados
dejad breves instantes,
dejadlos que anhelantes
se gocen en quemar
a todos los heridos
de diferentes sexos,
al Tigre en sus excesos
dejadlo disfrutar.

Dejadlos que mutilen
de mil y mil maneras,
a vuestras cantineras
dejad que a su placer
por unas cuantas horas
se crean vencedores
dejad que a los albores
mañana os vengarèìs...

Ya lucen sobre el Ande
los reyos de la aurora
¡chilenos sonò la hora,
venganza y a luchar!
¿Con quièn?
Ya los aliados cedieron temerosos
el pueblo que afanosos
deseabais conquistar.

¿De quièn es entre tanto
la palma y la victoria?
Si el cholo canta gloria
¿en dònde se le ve?
Pasaron los delirios de las
ardientes fiebres
y como tristes liebres
hecharon a correr...

De raza maldecida
Imbèciles soldados
cual buitres espantados
cumplìs vuestro deber
teneis la valentìa
en piernas y talones
brillantes batallones
corred y màs corred.

Ejèrcito menguado de pobres mentecatos
cuan breves son los ratos
que gozas de placer.
¿De què, de què te sirven
tus aguilas y leones
si el roto tus pendones humilla por doquier?

Honor al dos de lìnea
y al Chacabuco gloria,
orgullo de la historia
sus hèroes seràn,
y grabarà en sus pàginas
por siempre memorables
los nombres venerables
que dio Tarapacà".

Rosendo Carrasco
Revista Chilena 1880

TARAPACÀ (POEMA 2ª Parte)

"Y corren los momentos
y sigue la jornada
y màs encarnizada
la lid es cada vez
de sangre mil arroyos
las pampas humedecen
y con su vista crecen
las ansias de vencer.

Prodigios de heroìsmo
los bravos ejecutan
y a palmo se disputan
el campo del honor
el claro del que cae
lo cubre en el instante
con ànimo arrogante
el que le sigue en pos.

El humo de la pòlvora
como crespòn de duelo
sombreando va del cielo
la bella claridad
Màs ay! ¿por què el chileno
sus fuegos debilita?
¿Por què? Suerte maldita
el rifle està de màs!

El Grass es arma inutil,
inutil los cañones
le faltan municiones
sin ellas ¿quièn venciò?
Por eso los aliados
con odios miserables
nos diezman implacables
la brava divisiòn!

Ramìrez que ya herido,
se ve; agonizante,
con voz siempre vibrante
y enèrgico ademàn.-
¡Muchachos, carga a muerte!.-
les dice a sus cornetas
y corvo y bayonetas se
vieron reflejar.

Suspensos los aliados
y atònitos se paran
cual si a sus pies miraran
abismo aterrador
y diz que los peruanos
al ver brillar los corvos
salvando mil estorbos
huyeron con pavor.

Pero notando luego que
 los chilenos eran escasos
los esperan con intranquilo pie
y sobre el dèbil resto
que denodado avanza
las balas de la alianza
comienzan a llover..."

2ª parte de un poema publicado en la revista "Revista Chilena.
de Rosendo Carrasco
año 1880




TARAPACÀ (POEMA)

"Luchando con los rudos
y càlidos desiertos,
de sed y de hambre muertos,
heridos por el sol,
perdidos en oleajes,
de fuego, denodados,
avanzan mil soldados,
siguiendo un tricolor.

 ¿A dònde van, què buscan
revueltos en la arena?
¿Què movil los condena
al yugo de ese afàn?
¿De què naturaleza
son todas esas gentes?
¿Son dioses prepotentes
o abortos de satàn?


Soldados son de Chile
que buscan dando ejemplo,
de abnegaciòn, el templo
que da vida inmortal.
Son hèroes invencibles,
que marchan a la gloria
llevando en la memoria
el triunfo de Yungai.

Mirad! del sol de fuego
los rayos atrevidos
en cobres renegridos
sus frentes convirtiò.
Tal vez ya van tomando
sus tallas envidiables
de Bronces memorables
la forma y el color!

¿Sabèis cuàl es el agua
que un tanto los reanima?
Con ansia se lastima
se chupa cada cual
las venas que se rompen
sin miedo y sin estorbos
con los brillantes corvos
que al cholo hacen temblar.

Mirad! a la vanguardia
se ve a los Granaderos,
Y va de esos Guerreros
El Dos de Linea en pos
soberbio regimiento
de justa y digna fama
rival del Atacama
en gloria y en valor.

Salud, nobles soldados
de Chile defensores
brillantes Zapadores
salud y triunfo audàz
La Patria bendecida
a tierras muy remotas
os llama con las notas
del triunfo de Yungai....

Ya rujen con estruendo
los bronces de la guerra
agìtase la tierra
con hòrrido fragor
y fijos en la estrella
que brilla como un iris
los Bravos de Ramìrez
pelean con furor..."


Iª parte de un poema publicado en la revista "Revista Chilena"
de Rosendo Carrasco
año 1880
Fotografìa del Granaderos a Caballo



domingo, 21 de junio de 2015

VETERINARIA




"Los caballares y mulares padecieron en el desierto màs que el hombre mismo; su adaptaciòn al medio les fue difìcil y lenta.
Por ello, pese a la preocupaciòn que se tuvo, la capacidad de maniobra de la caballerìa se vio restringida; el caballo se fatigò mucho con la rarefacciòn del aire y el fuerte sol; el fino polvo salitroso secaba e irritaba sus narices y gargantas y se introducìa hasta los pulmones, lo que le ocacionò ciertos trastornos respiratorios.El forraje debiò llevarse casi siempre a lomo de la propia cabalgadura, recargando el peso del equipo, lo cual entrabò sus movimientos, especialmente e las cargas a ".
El empleo del ganado en un terreno quebrado, cubierto de cascajos, produjo tambièn consecuencias negativas, puesto que gran parte de èl sufriò enfermedades en las extremidades y su recuperaciòn obligò a mantenerlo en reposo por largos perìodos, invalidando a la caballerìa, en especial, para la ejecuciòn de sus misiones caracterìsticas, afectando su rendimiento en las marchas, lo que muchas veces impuso la disminuciòn de la extensiòn de ellas.
Desembarcados en la playa de Pisagua, los animales al subir hasta la meseta de Hospicio, se enterraban en la arena hasta los corvejones.
Si bien es efectivo que la mayorìa del ganado pudo forrajear pasto fresco, hubo hubo muchas ocaciones en que finalizados los fatigosos dìas de campaña, el caballo extenuado e incluso afectado de puna no pudo abrevar, a pesar que existìa agua, pues debìa permanecer obligadamente toda la noche amarrado al ronzal, para evitar las emboscadas que le tendìa el enemigo.
Ya hemos dicho que el servicio de veterinaria organizado como tal, no existiò durante la guerra, de modo que las enfermedades equinas y mulares quedaron libradas al azar o a los rudimentarios y "caseros" conocimientos de sus jinetes, los huasos chilenos."
Asì Vivieron y Vencieron 1879-1884
Arturo Sepulveda Rojas
Tte. Crnl. (R) of. de E:M












martes, 16 de junio de 2015

CARTA DEL GUARDIAMARINA ARTURO WILSON


"Iquique, Mayo 23 de 1879
Señor don Vicente Santa Cruz
Querido Vicente:
Hoy hemos tenido oportunidad de escribir i la aprovecho para darte noticias mías.
El 21 hemos tenido un sangriento combate entre el blindado peruano Huáscar i la Esmeralda, donde yo me encontraba embarcado, que duro cinco horas, echándonos a pique el blindado peruano después de tres espolonazos.
Datos i comentarios no me es posible dártelos: sólo puedo decirte que la Esmeralda se ha hundido, pero con gloria, quedando apenas 50 de 200 hombres que habíamos a su bordo.
He escapado qué sé yo cómo, pues hasta ahora no me doi cuenta de ello. Nos desembarcaron en este puerto, donde permanecemos prisioneros de guerra, buenos i sanos.
Las autoridades peruanas nos han tratado con amabilidad i consideración, pero después del bloqueo de este puerto no hai casi recursos, así es que sólo tenemos un traje de marinero. La escuadra andaba afuera algunos días i aún no llega.
ARTURO WILSON

En este momento nos comunican la orden de embarcarnos en el Chalaco para llevarnos al Norte, no sabemos a qué punto."

domingo, 14 de junio de 2015

AL PERÙ

"(Al saber la noticia del combate de Iquique)


  Mientes, si ultrajas nuestras naves, mientes,
  Porque el bajel que el tricolor ondea
  No se rinde jamàs en la pelea,
  Ni caen sus prisioneros sus valientes.

  Y si sobre èl furiosa se derrumba,
  Fuerza gigante que vencer espera,
  Por no plegar vencida esa bandera,
  En los abismos buscara su tumba.

  Allì,  pues sòlo el pièlago profundo
  Alcanza a sepultar nuestros bajeles
  Que nacen coronados de laureles
  Y que fenecen admirando el mundo.

  O bien inflando el imfamado vuelo,
  En flamìjeras alas suspendidos
  Cual gigantes de llamas revestidos
  Irìan a encontrar sepulcro al cielo.
 

  Jamàs ninguno presentò la espalda
  No han impreso esa imfamia en nuestra historia;
 ¿No adviertes fatigado con su gloria
  El nombre vencedor de la Esmeralda?"


24 de mayo de 1879

Luis A. Valenzuela O.
Revista Chilena 1880


www.memoriachilena.cl



viernes, 12 de junio de 2015

EL SARGENTO ALDEA: GLORIA DEL 21 DE MAYO

"Cabe a la ciudad de Chillan el alto honor de haber sido cuna del lejendario héroe del pueblo que aguerrida y abnegadamente secundó en el combate naval de Iquique al sublime, al inmortal comandante Prat en su abordaje a la enemiga nave. El gloriosísimo sarjento de artillería de marina Juan de Dios Aldea, cuya brabura y cuyo probado patriotismo reconoce y agradece Chile, han sido meritoria, forzosamente adornados por la leyenda, a causa del profundo afecto que el pueblo profesa a su simpática memoria. Tenía en  su sangre, mezcla de nobleza y de popular y misterioso amor; porque nació como las aves, y como el ilustre don Bernardo O'Higgins, de un cariño espontáneo y natural . . . Era hijo del pueblo, sí, pero tradiciones de familia elevaban su alcurnia hasta la alcurnia de un Ministro de Estado, y, por eso, decían ancianas lenguas, su abuelo paterno usaba ¡verdadero lujo! nada menos que medias... aunque no tenía medios...
Aldea vino al mundo en 1853, con toda la sal y la suerte de un chillanejo afortunado. Si don José Manuel Aldea y doña Urzula Fonseca le querían con el natural cariño de padres, don Juan de Dios Aldea y su esposa doña María Antonia Contreras le idolatraban y mimaban como chochísimos abuelos, disputándose su infantil cariño y todo esfuerzo para criarle y darle educación. Porfiaron los abuelos y lograron tenerle a su lado durante ocho sucesivos años, es decir el tiempo de toda su primera infancia, hasta que el padre creyó necesario instruirle y le llevó a las aulas de una escuela que él mismo regentaba y que era su propio hogar y su casa habitación. El niño era apuesto y expresivo, y demos traba tanta gracia como inteligencia. Adquirió entonces a manejar magnífica letra de escritura inglesa; pero fué tenaz para retener en la mente los conocimientos que no se adaptaban a la nerviosidad de un carácter impetuoso. Todas sus inclinaciones daban á conocer al hombrecito que, con decisión y energía, sabría probar, cuando llegase el caso, que dos y dos son cuatro y, principalmente,, hasta con puños, cuántas en realidad son cinco. Desde esa época, en efecto, acostumbróse, el que había de ser más tarde brabísimo, sarjento, a pelear a puño limpio, sacando en más de alguna ocasión hasta el famoso "chocolate" a sus condiscípulos, que con él se portaran mal, y á demostrar su temperamento de patriota y de guerrero, gritando al frente de improvisados e infantiles soldados ¡viva Chile! disputando bulliciosa e inarmónicamente con "tarros" o cajas de "latas" su marcial eco a los tambores.
A los doce años de edad dejó la escuela y por tal circunstancia la compañía de su padre, para vivir en la intimidad de unos primos de su misma edad, hijos de doña Petronila Aldea de Gutiérrez, que también se lo disputó para sí, que riendo á porfía darle un nuevo hogar, ya que nuestro héroe, era por entonces un héroe de cariñosas disputas. Con el ejemplo de sus primos y mil otras circunstancias en su nueva vida, se acentuó más y más su carácter y tendencias a que estaba como predestinado . Grandecito ya, pero aún imberbe, quiso en una ocasión asistir con algunos amiguitos a una reunión política, en tiempo de elecciones; pero observóle alguien que a ese acto no podían ellos asistir porque no estaban calificados y en consecuencia no tenían voto. Aldea replicó en el acto: — ¡Vaya, pues! ¿y qué importa que no estemos calificados? Tenemos en cambio buenos puños para defender  nuestras ideas.
El bozo entretanto, comenzaba a sombrear  graciosamente su labio y quien en su niñez había sido tan disputado, en un arranque de entusiasmo se disputó a sí mismo y huyó del hogar para enrolarse como soldado en la artillería de marina. En el batallón era apto para todo, principalmente para guisar su rancho, pues como cocinero le hacía competencia a la más buena peladora de papas y porotos de su ciudad natal. Su viva inteligencia como su buen comportamiento y la correcta escritura que le enseñara su padre, le atrajeron la simpatía de sus superiores y en poco tiempo ascendió. á cabo, pero injustamente; creemos que nó como ranchero. . .
Cuando estalló la guerra del Pacífico era ya sarjento, grado que él en Iquique,  como el famoso sarjento Rebolledo en Chorrillos, supieron engrandecer y hasta glorificar.
A las órdenes de Prat, en la memorable "Esmeralda", demostró Aldea ser tan patriota como digno subalterno de su heroico jefe.
Tenía entonces apenas veintisiete años no cumplidos. Era grueso, bien formado, más bien alto, rostro simpático y moreno, ojos expresivos é inteligentes, bigote y poblada pera negras. Al empezar el combate naval de Iquique el 21 de Mayo de 1879, en que la gloriosísima corbeta chilena "Esmeralda" tuvo que luchar sola contra el blindado monitor peruano "Huáscar", el sarjento Aldea que en un principio estaba a cargo de la tropa que hacía guardia a la bandera, al encontrarse con el oficial don Juan Agustín Cabrera Gacitúa, exclamó: —"¡Señor, aquí tenemos todos que morir! Pero, qué hacerle. . . Somos chilenos, y si se nos llega la hora, debemos dar nuestra vida por la patria! ..." Poco después estaba al lado de su invicto comandante, y cuando Prat gritó, sublimemente: 

— ¡Al abordaje! —siguióle heroico al sacri ficio, en medio del retumbar de los cañones, del choque de las naves, del humo denso de la pólvora y del resplandor bellísimo de la gloria! 


Cabo Moya
Revista Corre y Vuela, Mayo de 1908

miércoles, 10 de junio de 2015

ARTILLERÌA MODERNA Y... ¡COSAS DE NEGRO!

A mi capitán y compadre don Enrique Monreal

"A mediados de 1879, poco después de iniciadas las operaciones bélicas de la Guerra del  Pacífico, Chile reconcentró las mejores fuerzas de su Ejército, como ser el lº, 2º, 3º, 4º y 7º de línea, y los batallones Navales, Búlnes y Atacama, en el territorio de Antofagasta . Todos los cuerpos rivalizaban eNentusiasmo y, poseidos de natural emulación, deseosos de conquistarse el nombre de rebien de línea, y aun de sobrepasar en bizarría, no omitían sacrificios para lograr sus deseos y diariamente, en sus cuarteles, hacian ejercicios doctrinarios, desde la mañana hasta la tarde. Solamente los jueves hacian los batallones ejercicios públicos, ya en la plaza, ora en la pampa o en la playa. Esos dias eran realmente como de fiesta para el pueblo, tanto entusiasmo despertaban y tanta concurrencia acudía a presenciar las maniobras que ejecutaban, separadamente, todos los cuerpos. En uno de esos ejercicios públicos ocurrió un suceso que se ha hecho memorable. ¡Cuan grato será para los militares de en tonces, recordarlo!:
Era la mañana de uno de esos inolvidables jueves .  El rejimiento 4º de línea habia salido. como de costumbre, del Teatro, que es donde estaba su cuartel, a hacer ejercicios en la playa bajo la inmediata dirección de su comandante el coronel don José Domingo Amunátegui . Hacia marchas y contramarchas, ejercicios de fusil, evoluciones diversas al toque de corneta y se lucia, en fin, ante numeroso pueblo que le aplaudía. De súbito corrió de boca en boca, sin saberse cómo, la voz de: "¡los enemigos!"  En efecto a tres cuadras de distancia, mas o menos, numerosa tropa medio oculta, se presentaba en orden de batalla. Uno de los capitanes ayudantes del 4º, don Luis Solo Zaldlvar o don Miguel Rivera, corrió entonces hacia el coronel Amunátegui, y saludándolo militarmente, le dijo: —Mi comandante; al frente hai tropas enemigas en actitud hostil! —Sí, verdad; esclamó el coronel Amunátegui, después de rapidísima observación, y acto continuo dio algunas comisiones a sus ayudantes y ordenó al corneta el toque de: — ¡Atención, marcha regular, centro y dispersión! Al momento se avanzaron al frente dos compañías, desplegadas en guerrillas, y todo el rejimiento se aprestó al combate. El supuesto enemigo hizo evoluciones semejantes y pronto, en ambas lineas, se sucedieron con rapidez diversos movimientos; precedidos de continuas voces de mando y toques de corneta que anunciaban evidentemente que la lucha se trabaría en breve y reñidísima.
Poco a poco se acercaban las líneas y cuando las avanzadas se encontraron se rompió el fuego en medio del entusiasmo mas grande que es dable imajinar. El 4º habia tomado buenas posiciones pero la fuerza que le atacaba parecia no temerle y avanzaba mas y mas, haciéndole. . . certeros disparos. De repente, a pesar del vivo fuego que hacía el 4º, casi fué envuelto por el enemigo que, aunque todo de infantería, habia logrado, quien sabe cómo, en esos instantes, reforzarse con... cuatro jamelgos flacos que le sirvieron de caballería . El 4º se atrincheró entonces detras de una palizada formada con las rocas, sacos de arena y madera, y continuó defendiéndose heroicamente, no dejando avanzar un paso mas a su contendor.
Le hacia un fuego horrendo . . . Pero el enemigo no acobardaba fácilmente y como si se dijera "astucias quiere la guerra" comprendiendo que necesitaba artillería para destruir el improvisado fuerte, la buscó y... hábilmente la encontró. De ahí por qué los "cuartinos ' que tan alegres se mostraban en su segura defensa, de repente, al sentir los cañonazos... enmudecieron, atragantándoseles la alegría, ya que "Del humano vivir la suerte es esa. que al que mas rie y canta en medio del festin se le atraviesa un hueso en la garganta..."

Antes de seguir, hagamos una salvedad. La verdad ante todo. La lucha. . . no era a muerte, como podria creerse, ni tampoco en realidad, entre enemigos: era simplemente un oportuno encuentro del aguerrido rejimiento número 4. con el veterano Buin, lº de línea. Es de presumirse, naturalmente, el entusiasmo con que fué recibido ese simulacro; pero nunca podrá olvidarse, sin duda, el instante en que comenzó a funcionar la supuesta artillería del Buin... Fué una feliz idea de su comandante, el teniente coronel don Luis José Ortiz. Apurado, al ver que el 4º se habia atrincherado, pensó en que forzosamente necesitaba artillería y la simuló, graciosamente, por medio del "bombo" de la banda de músicos, el cual, por grandes golpes, repercutía intensamente, en la playa y hasta al compás de las olas... ¡Cuánto alborozo, qué hilaridad mas franca no despertó esa ocurrencia! A cada instante estallaban, y al son del bombo, las carcajadas de la concurrencia. Pero el frenesí rayó en locura cuando, momentos después, el 4º de línea comenzó también con sus disparos de cañón, a contestar el fuego de la artillería enemiga. Era un forzudo negro de la banda del 4.0 quien disparaba su cañón. . . en el fuerte.  Pero el Buin no amendrentaba y avanzaba de frente, calando bayoneta, a tomarse la trinchera.  El comandante .Amunátegui visto el peligro que le amenazaba, acudió entonces rápi- damente a su... artillero y,  medio risueño, le dijo: —Negro, nos va la vida, si no funcionas mejor. ¡Dispara uno de 300! . . . —¿De a 300 mi comandante? —Sí... —¿Aunque reviente? —-Aunque revientes. . . — ¡Bumn...! hizo entonces el negro, a todas sus fuerzas, y metió el brazo, enterito dentro del bombo que acababa de estallar! . . . Cara mas afljida, mas estupenda que la que mostró en esos instantes el pobre negro no se podrá contemplar. Todos le gritaban: — ¡Sóplate ese huevo, negro!
Desmontado el cañón no tuvo mas recurso el comandante del 4.0 que ordenar el toque de:  ¡Calacuerda! Y, así, logró defenderse. Cuando después del simulacro los oficiales se reian a carcajadas recordando los efectos jocosos de la "artillería moderna", los soldados del 4º embromaban al asustado negro y entre risas y enojos le decian: .— ¡Qué habías de hacer pu oh! ¡Claro: cosas de negro! . . ."

Cabo Moya

Revista Corre y Vuela,  Febrero de 1908
memoriachilena.cl






lunes, 1 de junio de 2015

A LA MEMORIA DEL HÈROE DE TARAPACÀ: COMANDANTE DEL 2º DE LINEA DON ELEUTERIO RAMÌREZ

"Chile ofendido por menguadas  jentes
  Las armas toma de furor henchido,
  Sin que lo espante el hórrido estampido
  Que lanzan los fusiles i el cañòn :
  Siega laureles su brillante flota,
  Su ejército invencible vence en tierra:
  Que es su lema triunfar siempre en la guerra
   I  darle prez i brillo a su pendòn!

   Tarapacà conserva en la memoria
   Escrito con buril de fuego ardiente,
   Un hecho memorable que a su frente
   La mancha le arrojó del deshonor :
   Tarapacà tù  has visto que al chileno
   Jamàs se puede provocar en vano
   I  tú insultaste, necia al fiel hermano,
   Que los  brazos te daba con amor.

   Pero esa noble sangre derramada
   De nuestros bravos en tu inicuo suelo
   Justa venganza ha demandado al cielo,
   Que al valiente el Señor sabe escuchar :
   Por eso nuestras armas nuevos lauros
   Han recojido en Tacna i en Arica.
   Mientras empuñe el roto corvo i pica
   Milagros saben  en su favor obrar.

    Y allà en Tarapacà prodijios hizo
    Do alto civismo i de valor jigante,
    Cuando uno contra mil murió arrogante,
    Que el Perú sòlo así puede lidiar:
    Mas el chileno no, pues aunque vea
    Que la vida le arranca la metralla
    No retrocede nunca, Que no hai valla
    Que a los chilenos pueda acobardar
   
    Y ménos si eso lleva a la victoria
    Un jefe que es audaz i valeroeo,
    Que despedaza cual léon furioso
    Cuanto su paso  interceptando vá :
    Que no siente el dolor de las heridas
    Ni le importa la sangre que derrama,
    Que solo sed de gloria su alma inflama
    Con la llama inmortal que el valor da.

     Es RAMÌREZ, el nombre del valiente
     Que estermina al peruano con su espada ,
     Es de Chile la joya màs preciada,
     Es del mundo la justa admiraciòn:

     Mas  no por eso su valor desmaya,
     La agonía su fuerza ha duplicado,
     Y a catorce el Titan ha derribado
     Que lo asaltaron con furor brutal:
     Y llamando a los suyos con cariño,
     El sendero mostróles  de la gloria
   «Será nuestra, les dijo, la victoria»
     Y así exhaló su espíritu inmortal.

     Cobarde i ruin el enemigo en tanto
     Al héroe insulta con furor precito,
     Ceniza es su cadáver ¡oh delito!
     Que solo en vil canalla bien está:
     Pero Chile ha jurado que castigo
     Ese crimen tendrá de toda suerte,
     Fuego, metralla, esterminio i muerte
     Y así Chile a RAMÌREZ vengarà."

Hortensia Bustamante de Baeza

Revista Chilena, 1880
www.memoriachilena.cl
Dibujo de Luis Fernando Rojas  de "El Album de la Gloria de Chile" de Benjamìn Vicuña Mackenna