domingo, 20 de diciembre de 2015

TENIENTE CORONEL EXEQUIEL FUENTES VILLARROEL (1844-1920)

Ingresó como Cabo 1° al Regimiento de Artillería en 1862. Actuó en la guerra contra España como sub-teniente, distinguiéndose en la Campaña de Chiloé y en el bombardeo de Valparaíso, en la Artillería de Costa; Teniente en la Pacificación de la Araucanía; Teniente Coronel en la Guerra del Pacífico: participó en Iquique y en la Campaña de Tarapacá. En la Campaña de la Sierra fue Comandante del Batallón Cívico de Artillería. Más tarde fue alcalde de Iquique.
Durante la Guerra Civil de 1891 fue partidario del Presidente José Manuel Balmaceda, combatiendo en la Batalla de Placilla, donde fue herido en la cabeza. 

Falleció en Santiago el 24 de octubre de 1920.

lunes, 14 de diciembre de 2015

JUAN ZENÓN VALENZUELA


"Nació en el año 1840 y entró a la 4a Compañía de Infantería de la Policía, el 1° de noviembre de 1867 a la edad de 27 años. Sirvió en la Policía hasta el año 1903.
Hizo las dos campañas contra el Perú y Bolivia, encontrándose en las acciones más importantes como soldado del Batallón Bulnes, Cuerpo formado con los elementos de la Policía.
A pesar de su avanzada edad conserva una memoria admirable y recuerda hasta los menores detalles de los uniformes que ha usado. Así rememora el uniforme usado por el Batallón Bulnes, obsequiado por la Señora Isidora Goyenechea: era azul claro, con cuello azúl Prusia, la levita y capote también azúl claro...
...Zenón Valenzuela es un viejecito simpático que lleva todavía con cariño, el uniforme policial y se entusiasma al recordar los tiempos de su "Comandante Chacón" o las jornadas del Bulnes." 
Album Gráfico de la Policía de Santiago

domingo, 13 de diciembre de 2015

Funerales del Vice-Almirante Juan Williams Rebolledo, Santiago, Junio de 1910


"Uno de nuestros marinos más ilustres, el vice-almirante señor Juan Williams Rebolledo, falleció últimamente en Santiago. Su muerte ha causado honda sensación, no sólo en su familia, amigos y compañeros de armas, sino en todo el país.
El "padre de la flota", como le llamaban cariñosamente era respetado y querido como una reliquia de nuestros tiempos de combates y glorias".
En la imagen se ve el cortejo fúnebre pasando frente a la Moneda y a los diversos cuerpos del Ejército que rindieron honores de ordenanza. (Revista Zig Zag 1910)

viernes, 11 de diciembre de 2015

"POCO ANTES DE LA GUERRA...1879"

"De las 2.440 plazas con que contaba el Ejército, una parte se encontraba en Santiago, y otra, la mayor, en la frontera de Arauco, destinada a la vigilancia sobre los mapuches, cuyos alzamientos en 1871 habían causado serios trastornos que obligaban a distribuír en la Araucanía una fuerza de 2.500 hombres. A principios de 1879 pacificaban la Araucanía: el Batallón Buin 1° de Línea, en Collipulli; Batallón 2° de Línea: su plana mayory dos compañías en Valparaíso, 1 compañía enToltén y una compañía en Cañete; Batallón 3° de Línea en Angol, Batallón 4° de Línea en Santiago; Batallón de Zapadores en Lumaco; Regimiento Cazadores a Caballo en Santiago y la frontera, al igual que el Regimiento Granaderos a Caballo. Finalmente el Regimiento de Artillería cubría guarnición en Santiago y Valparaíso.
La tranquilidad momentánea que siguió a este alzamiento dio un pasajero respiro a las fuerzas de la frontera, pero siempre debieron permanecer con el arma al brazo.
Las unidades se renovaban constantemente y así fue como también participaron en las campañas de la frontera los batalones Buin 1° de Línea y 4° de Línea, ambas unidades de guarnición en Santiago.
Estas fuerzas tenían entrenamiento de guerra por sus constantes luchas contra los araucanos, tanto los oficiales como los soldados, eran veteranos de esa guerra que se libraba con la dureza propia del terreno y de la tenacidad del indígena.
Estos soldados estaban acostumbrados a defender sus vidas contra las asechanzas enemigas, y tanto los que pertenecían a los cuerpos de línea como los cívicos, eran hombres endurecidos en el servicio.
Al declararse la guerra en 1879, el gobierno dispuso el traslado al Norte de las unidades que guarnecían la frontera, y así fue como los Batallones Buin 1° de Línea, 2°, 3° y 4° de Línea, Batallón de Zapadores, Regimiento de Cazadores y Granaderos a Caballo y una Brigada de Artillería, formaron el Ejército de Operaciones del Norte, después de haber participado en las Campañas de Arauco"
Historia del Ejército de Chile Tomo VI

miércoles, 2 de diciembre de 2015

LUIS CRUZ MARTÍNEZ EN CARTA A SU MADRE (1882)

“No creía yo que tuviéramos hombres como nuestros rotos, no me lo imaginaba, es cosa grande ver al soldado chileno en una batalla, se transforma completamente, ya no es amigo, no es el hombre natural, no es el león, el tigre, qué se yo con qué compararlo... Habría sido imposible que nos hubieran vencido, con soldados como los nuestros podemos competir con cualquier nación americana”

martes, 1 de diciembre de 2015

CEREMONIA DE ENTREGA AL REGIMIENTO 2° DE LINEA DE SU ESTANDARTE PERDIDO EN LA BATALLA DE TARAPACÁ


Luego de una misa, el Capellán Vivanco entrega palabras de gloria al estandarte y sus protectores, nuestros bravos del 2° de Línea. 
"Permitidme, señor general, que antes de entregaros este glorioso Estandarte, lo estreche sobre mi corazón y calme un tanto las emociones que me produce la suerte de haberlo colocado de nuevo sobre el altar sagrado y de implorar para él las bendiciones del Dios de los Ejércitos. Permitidme que lo abrace en mi nombre y el de mis compañeros de trabajo y en el de mis hermanos de ministerio en Chile y sobre todo, en el de un venerable anciano que desde los márgenes del Bio Bio contempla y sigue con sincera simpatía hasta los más pequeños incidentes de esta guerra colosal. A un obispo chileno que rodeado de su cristiana y solícita grey, medita y ora por el feliz éxito de esta contienda.
Este Estandarte ha sido profanado por las manos sacrílegas de nuestros enemigos; pero de ninguna manera humillado o rendido. Bien lo sabéis, general; en la gloriosa, aunque desgraciada Batalla de Tarapacá, los héroes que defendían con esta insignia la honra de la República, cayeron agobiados por el número, hacinados a su alrededor y los enemigos no pudieron gloriarse de poseer tan preciosa reliquia, sino despedazando cadáveres y destrozando músculos ya sin vida.
Hoy, nuestra Madre Iglesia reconcilia este Estandarte e implora del cielo un nuevo esplendor que no se borrará jamás, para que así, general, lo entreguéis a los vengadores del ultraje.
Señores Jefes, oficiales y soldados del 2º de Línea, vais a recibir por segunda vez vuestro querido Estandarte; las bendiciones del cielo han caído sobre él y lo vais a recibir de las manos del simpático y valiente general que ha venido conduciendo nuestras huestes a la victoria.
Ramírez, Vivar y toda su pléyade de bravos que perecieron gloriosamente bajo la sombra de esta insignia, contemplarán vuestra actitud en el combate desde la mansión sublime de la inmortalidad. ¡Mengua eterna si olvidáis sus nombres! ¡Gloria infinita si imitáis su ejemplo!.-
El señor general Baquedano, con el Estandarte en la diestra, llama al Comandante Canto, le hace subir la escalera hasta el corredor en que se encuentra rodeado de los altos Jefes y funcionarios del Ejército y con voz vibrante se expresa así:
- Señor Comandante, en nombre del Supremo Gobierno de Chile y en nombre también, de toda la nación, os entrego este Estandarte, que es el emblema de la Patria; vos, los señores Jefes y oficiales y todo el Regimiento 2º de Línea que comandáis, me responderán de esta sagrada insignia.
El Comandante Canto, recibiendo el Estandarte, contesta en los siguientes términos:
- Mi general, bien conocemos todos los del Regimiento 2º de Línea los deberes que tenemos para custodiar nuestra bandera; tenemos vivo el heroico ejemplo que nos han legado los Comandantes Ramírez y Vivar, los oficiales y tropa sacrificados en Tarapacá, en defensa de este precioso emblema; si por desgracia se volviera a perder, no lo busquéis en poder del enemigo, sino que haréis remover en el campo de batalla el más alto hacinamiento de cadáveres del 2º de Línea y en su base encontraréis el Estandarte cubierto con los defensores.
Y volviéndose al Regimiento, grita:
- Señores Jefes, oficiales y tropa, ¿prometéis defender esta bandera, insignia sagrada de la Patria?
- Si, prometemos – contesta el Regimiento.
- Pues bien, señores del Regimiento, en prueba de que así juramos, ¡Viva Chile!
Un viva a Chile unísono, ensordecedor, cuyo eco fue tañendo de cerro en cerro, hasta perderse en la distancia, truena el espacio, lanzado por el 2º de Línea, los Piquetes asistentes y la enorme concurrencia presente a la ceremonia.
El Comandante Canto pone el terciado y coloca el regatón de la bandera en la cuja, al subteniente don Filomeno Barahona, hermano del abanderado que rindió la vida empuñando a dos manos el asta, en Tarapacá.
La nueva escolta, porque la antigua se acabó en la Batalla de Tarapacá, pasea el Estandarte frente al Regimiento, que presenta armas, mientras la banda tocaba la marcha triunfal de Yone."

REMEMORANDO AL HÉROE

"Dejé al Chacabuco i al Coquimbo, que vecinos estaban, para ir en peregrinación de despedida a un sitio en que dejaba recuerdo muí especial, i de pasada darme la triste satisfacción de recorrer por última vez el hermoso campo de Lurin, tan querido hoi como aquel recuerdo i todo lo que no ha de volver. Formaban aquel sitio unos matorrales que crecian al canto de unas lagunillas cercanas a las viejas ruinas de Pachacamac, matorrales que dibujaban como un bosque cuando uno se tendía en el suelo. Allí me llevó una tarde con el kilo de misteriosa invitación, un amigo i hermano de rancho...el gran soldado cuya muerte prematura lloró todo el Ejército, aquél que llevaba como herencia de abnegación i de audacia el nombre del mas gallardo guerrillero de la independencia.Tendidos sobre el pasto de la orilla, me dijo así:—¿Se acuerda Ud. de ío que llaman jabón? El jabón era un recuerdo de otros tiempos en aquella vida ele campaña. Después de romper la cubierta de un paquete primorosamente atado, que a la legua acusaba la mano del amor que ha tratado de imprimir un «yo» en cada nudo i en cada pliegue, mi amigo continuó lentamente, como tratando de hacer mas solemne la escena que deseaba grabar en mi memoria: —En la famosa despedida de Tacna, cuando ya habíamos andado algunos pasos, me llamaron de nuevo... —Para que volviera solo, si recuerdo! —I echarme este paquete al bolsillo. —¿Ella!...—¡Ella!  ..I una sombra, como niebla de oro, pasó por los ojos de ese hombre que tenia el alma i el puño de los antiguos caballeros. —-Mañana es año nuevo i Ud. escribirá por los dos en recuerdo de este instante,—concluyó mi amigo, como presintiendo que no tornaría a ver a su amada. I perfumados con las rosas de ese jabón que de seguro era el único en todo el campamento chileno, nos hundimos en las aguas de aquellas lagunillas... Si hoi me fuera dado volver a aquel sitio, creo habría de encontrar en él algo del alma, que allí quedó entonces, de ese guerrero tallado en la madera de que se hacen los héroes i los hombres que no olvidan jamas." ( Bajo la Tienda Recuerdos de la Campaña al Perú y Bolivia 1879-1884 /Daniel Riquelme)

jueves, 26 de noviembre de 2015

RELATO DE LA HEROICA ACCIÓN DE DON RAMÓN SOTTA DÁVILA TRATANDO DE SALVAR A SU AMIGO EL TENIENTE PEDRO URRIOLA DURANTE LA BATALLA DE TARAPACÁ


"El capitán Dávila Baeza, perdía a su teniente Urriola a quien su amigo compañero el subteniente don Ramón Sotta Dávila, que tenía, a pesar de sus juveniles años, corazón i pecho de jigante, se lo echa al hombro i lo saca de la línea del fuego; pero los infantes peruanos lo persiguen; hace alto entonces el bravo subteniente i deposita su carga i al frente de diminuto pelotón de chacabucos se bate breves instantes, contiene el avance enemigo, toma su sagrada carga en hombros i emprende de nuevo la retirada .I esta operación la repite, Sotta Dávila, tres o cuatro veces.
Urriola ruega a su amigo, que se salve; él está bandeado en ambas piernas i cree que sus heridas son mortales; no es posible pedir tanto a la amistad:
“Dejame Nonatito, dice nuestro querido amigo de la infancia i de las aulas, el brillante mártir de Tarapacá Pedro Urriola, déjame i sálvate, déjame morir mirando al enemigo i peleando; dame un rifle Nonato”.
I Sotta Dávila no contesta, toma alientos i continúa su retirada. I cuando ya el enemigo perdía la esperanza de alcanzar i rendir ese pequeño grupito de bravos, traidora bala hiere a Ramón Sotta Dávila, en el cuadril derecho, trayéndolo a tierra junto con su amigo el teniente Urriola. Sin embargo, aquella herida no era grave porque el proyectil perforando la caramayola había perdido un tanto su fuerza, i Sotta Dávila, así herido quiere continuar su benéfica misión; pero la sangre le hace flaquear la pierna i no puede levantar a su amigo, a quien, después de armar i amunicionar, abandona para siempre.
Urriola queda solo en medio de aquel desierto i candente arenal, i el enemigo, que llega poco después, lo ultima, cebándose en su cuerpo con singular salvajismo i con mutilaciones que son un estigma de oprobio para el peruano que no respeta a los heridos ni al pudor."
La Batalla de Tarapacá Nicanor Molinare

martes, 24 de noviembre de 2015

HOMENAJE A JUANA LÓPEZ CANTINERA DEL EJÉRCITO DE CHILE


"Para honrar la memoria
de la que duerme en esta tumba fría
ninguna voz menos autorizada
aquí se puede alzar que la voz mía.
¿Qué es el artista? Humilde peregrino
pájaro errante que detiene el vuelo
para cantar armonioso trino
entonar un himno al sol, al mar, al cielo.
Ni extrañéis si mi humilde voz se junta
a vuestra voz en gloria que no es mía:
el ave canta al sol y no pregunta
de qué árbol es la rama donde pía.
Salve, brava mujer, tu que en la guerra
Te supiste mostrar cual heroína,
Oye la voz de un hijo de la tierra
De Mariano Pineda y Agustina.
No es raro que a tus sienes ciñan coronas,
Porque tu misma gloria en ti fulgura
Y cachorro de aquellas dos leonas
Heredaste su sangre y su bravura.
Bendita, tu, mujer, bendita sea
Tu memoria por todos tus hermanos
Aquellos que animaste en la pelea
Cuya sangre atajaste en tus manos.
Aquí están contemplando tus despojos.
Tan yertos como están ya los agravios
Que traen para ti, llantos en los ojos
Y oraciones fervientes en los labios.
Escúchalos que vienen a decirte
Reposa en paz en brazos de la gloria
El pueblo se bendice al bendecirte
Y Chile se honra, honrando tu memoria.
Y hoy que en la paz agrándase y prospera
El nombre de tu Chile idolatrado
Ruégale a Dios en oración sincera
Para que siga siempre inmaculado
El bello tricolor de tu bandera".
Poesía de Joaquiín Montero
El Diario Lustrado, 8 de agosto de 1910
Presencia de la Mujer Chilena en la Guerra del Pacífico, Paz Larraín Mira

martes, 10 de noviembre de 2015

PRESENCIA DE LA MUJER CHILENA EN LA GUERRA DEL PACIFICO


"En otras oportunidades, durante la Campaña de la Sierra, las mujeres sirvieron de ayuda para reconocer y capturar a los montoneros peruanos que atacaban a las fuerzas chilenas. Este fue el caso de dos chilenas que fueron tomadas prisioneras por montoneros en las cercanías del pueblo de Cañete. Se las interrogó acerca de las fuerzas chilenas (emplazamientos, números, armamentos, condiciones, etc.) que estaban apostadas en el pueblo. Luego de varios días lograron escapar de vuelta a su regimiento. Allí el Comandante Jarpa organizó un piquete, al mando del teniente Valenzuela, para encontrar a los captores. El piquete fue acompañado por las "dos mujeres camaradas de nuestros soldados para que reconociesen a los montoneros. Los montoneros al tratar de huir fueron apresados y muertos algunos"   Paz Larraín Mira

lunes, 2 de noviembre de 2015

EN LA BATALLA DE TACNA


"La Guerra del Pacífico, llamada también Del Nitrato o Del Salitre, fue un conflicto que en los tres países involucrados, movilizó a miles de hombre y mujeres al campo de batalla. En Chile, el combate Naval de Iquique, ocurrido el 21 de mayo de 1879, a poco más de un mes de iniciada la guerra, fue el incentivo para que varios se enrolaran en las filas del Ejército Expedicionario, compuesto de tropas del Ejército de Línea, de la Guardia Cívica, de tropas de marina e incluso de la policía.
Precisamente la Policía Municipal del puerto de Valparaíso sirvió de base para formar el Batallón Cívico Valparaíso, unidad activa durante la campaña de Tarapacá y Tacna o "Primera Campaña". En él, tomó parte el obrero de 18 años Enrique Rhodes Illescas, quien se enroló como soldado de la 4ª compñía, batiéndose en el desembarco de Pisagua (2 de noviembre de 1879), en la batalla de Dolores (19 de noviembre de 1879) y en la batalla de Tacna (26 de mayo de 1880), última refriega en la que participó su batallón antes de ser disuelto. Rhodes sobrevivió a la Guerra.
Común fue para la campaña que los soldados portasen banderas chilenas, ya sea como recuerdo de la patria lejana o bien para atribuirse la conquista de una trinchera, puesto de mando o la cima de un cerro defendido por tropas enemigas. Enrique Rhodes también llevó la suya, modestamente fabricada en sarga y con dimensiones cercanas a la proporción áurea, correspondiente al primer diseño de la actual bandera chilena, resultando un emblema más corto y con una estrella ligeramente inclinada, con uno de sus picos apuntando al vértice.Rhodes además escribió en el campo blanco de la bandera el nombre de su unidad y la batalla en la cual la llevó consigo: TACNA, MAYO 26 DE 1880 / BATALLÓN VALPARAÍSO. Una vez vuelto a Chile, esta bandera se preserva hoy en el Museo Marítimo Nacional, donde fue donada el 31 de diciembre de 1957 por Marco Antonio Frías Gaymer." (coleccionesmmn.blogspot.cl)

RESCATADA EN EL CAMPO DE BATALLA


"Durante la Guerra del Pacífico, el marinero 2º Juan Bautista Jara Aros pertenecía a la dotación de la cañonera “Magallanes”, buque en el cual hizo toda la campaña, participando en los bloqueos de Iquique y Mollendo, además del desembarco en Pisagua y en las batallas de Chorrillos y Miraflores.
El 11 de agosto de 1967, su hija, la señora Laura Jara Parada -entonces residente en Viña del Mar- decidió donar al entonces Museo Naval una bandera chilena, recuerdo de la participación de su padre en la guerra. Según su relato, el marinero Jara recuperó esta bandera chilena en pleno campo de batalla, cuando un soldado peruano intentaba romperla, razón por la cual le guardó mucho aprecio hasta el fin de sus días. Pese a que no quedó testimonio en qué combate obtuvo el pabellón, es probable que haya sido en Pisagua, cuando varios marineros de los botes de la Escuadra combatieron en la playa, integrándose a las fuerzas de desembarco.
De haber sido obtenida en Pisagua, que es lo más probable, no tenemos certeza que el soldado al cual Jara le arrebató el emblema haya sido peruano, pudiendo haber sido también boliviano, dada la multiplicidad de uniformes en las tropas aliadas. Por otra parte es posible que la bandera haya sido de uno de los botes que desembarcaron o hubiese sido propiedad de un soldado chileno caído en la acción, pues muchos combatientes llevaban sus propias banderas para tener la posibilidad de ser el primero en enarbolarla en una posición ocupada.
Esta bandera fabricada en lanilla y preservada hoy en el Museo Marítimo Nacional, es uno de los testimonios de la participación de los marineros chilenos en la campaña de 1879."   (
coleccionesmmn.blogspot.cl)

RELATO DEL PIJE DEL SOLAR

En su "Diario de Campaña", don Alberto del Solar, pije asignado al Esmeralda 7° de Línea, nos hace un breve relato de la Toma de Pisagua, mientras su regimiento y el Santiago quedaban de guarnición:
"El asalto de Pisagua -presentido por los marinos extranjeros de la Thetis y la Turquoise y calificado por ellos como un segundo Sebastopol- dio a las fuerzas expedicionarias la llave del desierto.
Mientras algunos de nuestros compañeros de armas llevaban a cabo esta empresa, a nosotros se nos dejaba con el Santiago de guarnición en Antofagasta, listos para partir a la primera señal.
Los detalles del combate nos llegaron poco a poco. La lucha allí había sido terrible. Protegidas por los fuegos de la escuadra, nuestras tropas habían necesitado escalar alturas formidables, recibiendo a pecho descubierto el fuego mortífero de la altura.
Los zapadores y el Atacama tuvieron que sostener lo más recio del combate. Nuestros botes de desembarco debían luchar no sólo contra las balas sino también contra las rompientes y contra el embate de las olas arremolinadas. Los asaltantes, con el agua hasta la cintura, avanzaron sin embargo, impertérritos, tocaron la orilla y se precipitaron sobre las rocas.
Horas después Pisagua, sus aguadas y su ferrocarril quedaron en poder de los nuestros."

sábado, 31 de octubre de 2015

EN EL CAMPAMENTO DE CHORRILLOS



En su diario de campaña don Diego Dublé Almeida cuenta que su regimiento, el Atacama,a quien él comandaba, se había tenido que ubicar en un cementerio para poder acampar. Habiendo dejado a sus hombres bien protegidos de los peruanos que aún atacaban y dispuesto a dirigirse a Chorrillos a ver la situación junto a otros oficiales, se encontró con el siguiente cuadro:

" Después de colocar centinelas a la puerta, y habiendo sabido que dentro de la ciudad estaban los dispersos de varios cuerpos bebiendo y siendo víctimas de los peruanos que todavía se defendían allí, comisioné a varios oficiales para que fuesen a sacar a los atacameños. Me disponía a marchar con ellos y con mi hermano, cuando me llama la atención cierto tumulto y bulla dentro del cementerio.

Averiguando el origen, supe que los atacameños veían que por la falda del cerro que hay a la derecha del cementerio venía bajando una parte del regimiento Talca. Me pidieron permiso para salir a avivarlo, lo que les concedí; y cuando aquel regimiento pasaba por nuestro frente, se sintió un prolongado ¡Viva el Talca! ¡Vivan los compañeros! Con cuyos gritos saludaban los atacameños a sus camaradas y dignos émulos en los combates de la mañana. Los talquinos correspondieron el saludo con gran entusiasmo y continuaron su marcha para acampar en un lugar cercano."


Foto de los Capitanes chilenos Alberto Chaparro y Alejandro Concha, del Batallón Civico Movilizado "Talca".

jueves, 22 de octubre de 2015

EN EL VALLE DE SAMA



Diego Dublé Almeida relata que el Ministro Sotomayor, se internó en el campamento a observar el actuar de los soldados. Sin ser reconocido y pasando por un civil más, pudo notar la chispeza del chileno, la cual, luego de encontrarse con la oficialidad, les pasó a comentar:


"Habiendose acercado a un grupo numeroso de soldados que encontró durante su recorrido, vio que allí había tirados boca abajo en el suelo como una docena de soldados, alrededor de un plano de la ciudad de Lima; en otra línea otro círculo de soldados de rodillas, y más afuera una multitud en pie. Entre estos se colocó el ministro sin ser reconocido, creyéndolo uno de tantos “cucalones” que andan en el Ejército. Uno de los soldados daba explicaciones a los demás sobre el plano que tenía extendido en el suelo. Probablemente era uno de los expulsados del territorio peruano al principio de las hostilidades, y con seguridad conocía bien a Lima, a juzgar por las explicaciones sobre la ciudad, que daba a sus compañeros:
“Esta es la plaza de la Exposición, decía; este el palacio de la Exposición; se sigue por esta calle y se llega a la plaza de Armas; aquí está la “catreal”; aquí vive el gobierno, la casa es viejasa, mejor es la “Monea”;
aquí están los portales; aquí hay una gran joyería grandaza”, “¿Onde?”, observa uno de los que están de pie. “Aquí, aquí”. “Hácele una cruz, oh, pa saber onde está”, replica otro.
Y siguen las explicaciones:
“aquí está el río y aquí está el puente de alicanto, esta calle es lo mesmo que la calle del Puente de Santiago, y está lo mesmo que la calle de la Nevería; las dos van a la plaza y al río. Aquí está el cerro de San
Cristóbal; en Lima no hay Santa Lucía, aquí pelean los toros…”
Y seguían las explicaciones haciendo siempre comparaciones entre Lima y Santiago."

En la imagen: Sgto. del regimiento Buin

RECORDANDO A NUESTROS VIEJOS ESTANDARTES..




Don Diego Dublé Almeida hizo una detallada observación a nuestros soldados mientras estaba en campaña. A horas de la Batalla de Tacna, el comandante observa en su diario de vida:
"...No obstante las fatigas de la marcha, los soldados se manifestaban contentos deseando encontrar al enemigo lo más pronto posible. Durante los descansos se les oía hacer comentarios sobre la próxima batalla, y cada uno esperaba tener ocasión de distinguirse, preparando la bandera para el caso de necesitar de ella. 
Respecto a la bandera nacional ocurre entre los soldados algo muy curioso. En el campamento se la ve flamear en todas partes; colocada en una caña, en las tiendas, en los pabellones de armas, en las bayonetas de los fusiles. Es muy raro encontrar un soldado que no tenga una bandera chilena. Muchas mal hechas, con los colores cambiados, vueltas hacia abajo, estrellas de variado número de picos; pero el soldado tiene una bandera de su propiedad, que en el campamento la coloca como ya queda dicho, en marcha en su fusil, y en combate envuelta en el cuello o en la cintura. Además del cariño natural que todos los rotos tienen a su bandera, la razón principal para que todos la lleven en campaña es que cada uno tiene la esperanza de ser el primero en llegar a un reducto, a una trinchera, a un puesto tomado al enemigo, y hacer flamear allí la bandera chilena; hecho que nuestra ordenanza militar considera como acción distinguida, y por consiguiente, premiada."

viernes, 2 de octubre de 2015

"EN EL VALLE DE SAMA"


“Un hecho doloroso ocurrió en esos días. Como carecíamos de legumbres, dió autorización el comandante para que fueran a buscarlas, internándose en el valle cuatro soldados a las órdenes del sargento Washington Cavada, joven copiapino, muy querido en el batallón, y cuyo ascenso a subteniente ya había sido solicitado por el jefe. Ordenes le fueron dadas de no cometer atropello, respetar el sexo, pagar lo que adquirieran y regresar el mismo día. Entre los acompañantes iba Bruno Cepeda, roto ladino y muy competente en esta suerte de merodeos.No regresaron en el día ni al siguiente, despertando suma intranquilidad en el batallón. Al cuarto día volvió, Bruno Cepeda con una herida en un brazo, a pata pelada, y contando una historia espeluznante.Refería que como nada encontraron el primer día de excursión, acordaron no regresar al campamento, y se internaron valle adentro hasta la cercanía de un pueblo. Pernoctaron sobre un cerro, y al amanecer encontráronse rodeados de miles de cholos, armados de escopetas, trabucos y garrotes. Poco a poco fueron estrechándolos con grandes gritos y amenazas hasta que los tomaron prisioneros, siéndoles imposible mayor resistencia. Les quitaron los rifles, les sacaron los zapatos y les amarraron las manos por la espalda.Así fueron conducidos hasta el pueblo, al que entraron en medio de una grita espantosa, y de una multitud enardecida por el odio, que los insultaba y quería lincharlos inmediatamente. La gente acudía en tropel a ver a los chilenos, seres que la fantasía popular y el miedo revestían de caracteres extraordinarios, especie de fieras o demonios. En el trayecto los niños les arrojaban piedras, singularizándose las mujeres por una odiosidad agresiva, porque los insultaban y como furias se les acercaban y les escupían e intentaban arañarlos: “comernos cruos” decía Bruno Cepeda. Introducidos a presencia de las autoridades y otros peruanos caracterizados de la localidad, se les interrogó primeramente sobre las fuerzas que contaba el ejército chileno, en las tres armas, y les inculparon en seguida sus crímenes, diciéndoles, por último, que se les iba a procesar, anticipándoles que todos serían condenados a muerte.Las fechorías que nos achacaban, decía Bruno, eran puras mentiras, inventadas para matarnos.Entre tanto, la gente numerosa que llenaba la plaza, agolpándose a la puerta de la sala, en que tenía lugar la audiencia, gritaba, enardecida: Chilenos ladrones; rotos bandidos. Échenlos afuera para matarlos a palos, como a perros.Enseguida fueron encarcelados, quedando Bruno en un cuarto, solo y con un centinela a la puerta. A media noche, consiguió, dándole un puñado de plata, que el centinela le trajese una botella de cañazo, (alcohol de caña de azúcar) Pa la pena y pa morir a gusto. Ambos pusiéronse a beber, quedando borracho y dormido el peruano y fugándose el chileno, no sin que de atrás le disparasen varios tiros, hiriéndolo en un brazo.¿Qué suerte habían corrido los otros? preguntábanle los oficiales del Atacama:

Ya los habrán muerto a todos, aseguraba Bruno."
Las Cuatro Campañas de la Guerra delPacìfico
Francisco A. Machuca

jueves, 1 de octubre de 2015

OBRA TEATRAL "LA CONCEPCION"

LA OBRA TEATRAL “LA CONCEPCION” (COMPAÑÌA DE TEATRO HISTÒRICA DE CHILE) RELATA LOS HECHOS OCURRIDOS EN EL PUEBLO “CONCEPCIÒN”, UBICADO EN LA SIERRA PERUANA. AHÌ UN GRUPO DE 77 CHILENOS JUNTO A 3 MUJERES Y DOS NIÑOS FUERON MASACRADOS POR  TROPAS Y MONTONERAS PERUANAS QUE ALCANZABAN UN TOTAL DE CERCA DE 1000, ESTO CON ALGUNAS VARIACIONES HISTORICAS. EL HECHO ES QUE ESTE ATAQUE A LA PEQUEÑA GUARNICION SE LLEVÒ A CABO JUSTO ANTES QUE LLEGARAN LOS REFUERZOS.

LA OFICIALIDAD DE ESTE GRUPO DE BRAVOS ESTABA CONFORMADA POR EL CAPITÀN IGNACIO CARRERA PINTO, NIETO DEL PRÒCER JOSÈ MIGUEL CARRERA, Y  SUB TENIENTES JULIO MONTT SALAMANCA,  LUIS CRUZ MARTÌNEZ Y ARTURO PEREZ CANTO, QUIENES JUNTO A 76 “CHACABUCANOS” Y UN “LAUTARO” OFRENDARON SUS VIDAS SIN RENDIRSE. LAS MUJERES Y LOS NIÑOS SUFRIERON LOS VEJÀMENES DE LA MONTONERA FURIOSA. LOS CORAZONES DE LOS OFICIALES YACEN EN UN ANFORA EN LA CATEDRAL METROPOLITANA, EN SANTIAGO DE CHILE. LOS CUERPOS DE NUESTROS SOLDADOS QUE QUEDARON EN LA CONCEPCIÒN FUERON SEPULTADOS EN LA IGLESIA DE ESE POBLADO PARA QUE NO FUERAN MÀS INTERVENIDOS POR EL POPULACHO, SIN EMBARGO SE CUENTA QUE FUERON SACADOS DE ESE LUGAR Y TIRADOS A UN RÌO POR LOS MISMOS HABITANTES DEL PUEBLO.

EN CHILE LE LLAMAMOS “EL COMBATE DE “LA” CONCEPCIÒN”, AUNQUE ES CONCEPCIÒN A SECAS.

EN NUESTRO PAÌS LA DISTINGUIMOS ASÌ DE OTROS COMBATES Y BATALLAS QUE SE LLEVARON A CABO EN LA CIUDAD DE CONCEPCIÒN, CHILE, DURANTE LA GUERRA POR LA INDEPENDENCIA.




















FOTOGRAFÌAS DE INGRID DÌAZ CHAMORRO

ALGO DE LIVIANO HUMOR DE LA EPOCA

Un poquito de humor y galanterìa de la època.

Las damas, muchas de la alta sociedad, ayudaban a los soldados cuando estos eran llevados a las ciudades de vuelta por sus heridas de combate...

Encontrado en el libro de Paz Larraìn "Presencia de la Mujer Chilena en la Guerra del Pacìfico

DOÑA ROSA ALDUNATE DE WAUGH



Rosa Aldunate de Waugh, nieta del general Carrera, fue otra de las damas que la prensa de la época destacó. Ella trabajó principalmente en organizar rifas, fiestas y otros menesteres para así ir en ayuda a los niños huérfanos debido a la guerra.
Fue definida como una "obrera infatigable de la guerra y de la paz. Día y noche estuvo atenta para contar los latidos de la patria para atender a los heridos y para suministrar recursos a sus familias".
Trabajó asiduamente en "la confección de primorosos bordados para venderlos o rifarlos y aliviar con el producido a los huérfanos"
y de dar crecidas sumas a la Protectora.
El gobierno le reconoció sus méritos en la ayuda durante el conflicto
expresando que la "señora Rosa Aldunate de Waugh realizó conciertos, bailes y bazares públicos .
También la prensa le dedicó un poema:
"Señora doña Rosa Aldunate de Waugh
¿Quien es la que allí se halla la primera
en el deber sirviendo presurosa
y nunca hallando en su misión barrera?
es la nieta ilustrada, altiva, hermosa
del general José Miguel Carrera
La perla de Peñaflor".

Paz Larraìn, Presencia de la Mujer Chilena en la Guerra del Pacìfico

ACERCA DE LOS PROBLEMAS SOCIALES EN EL PERU A LA LLEGADA DEL EJERCITO CHILENO

"Tomada ya Lima, nombrado gobernante del Perú Patricio Lynch, es lógico y natural que el centro de la Junta Secreta de Resistencia Peruana fuera la familia Elias. De remoto origen morisco-andaluz, pertenecían a la más vieja estirpe colonial peruana. Estaban ligados a toda la aristocracia limeña virreinal. Además, a toda la actividad mercantil peruana. Los amigos más asiduos de la Casa Elias eran el Arzobispo del Valle y el Obispo Tordoya. Una Elias era esposa del Vicepresidente y Almirante Montero. Otro Elias, Domingo, era el mayor contratista guanero del Perú. Un tercero, el más grande propietario de fincas azucareras. Todos, los mayores consumidores de culíes de América.
Una guerra significa en general para la nación vencida, la agudización de sus contradicciones sociales. Todo se precipita a la crisis. En el caso peruano, tanto se profundizó el odio de clase que Lima se transformó en un infierno. Apenas fue derrotado el Ejército, se produjo el caos. Los negros y mulatos, los quechuas y aimarás, vieron la oportunidad de castigar las humillaciones seculares.
Hubo asaltos, saqueos, violaciones. Un testigo militar chileno. Narciso Castañeda, capitán del Batallón Victoria, narra que al entrar en Lima: "Divisamos una gran polvareda y mucha agitación en un enorme grupo de gente peruana, que decían: | ¡Ya vienen los chilenos!! ¡¡Esta es la buena!! Exclamaciones semejantes, las proferían hasta con risa miles de negros!
Si la población popular —indígenas, negros, mulatos- tenía odio a la aristocracia peruana, mayor era el odio a los mercaderes menores. Los comerciantes chinos constituían el objeto inmediato de su odio. El saqueo del comercio chino fue completo. El furor popular unido a la excitación general, produjeron más de 300 muertos entre los comerciantes chinos. El Alcalde de Lima, don Rufino Torrico, debió solicitar a la Jefatura Militar Chilena su intervención." (
Boletìn de la Universidad de Chile, 1967). 
En la foto el Capitàn Narciso Castañeda, del Batallòn Victoria. Testigo presencial del caos en la capital peruana.


martes, 22 de septiembre de 2015

miércoles, 9 de septiembre de 2015

LA CANTINERA MERCEDES DEBIA


"El que suscribe certifica:
que Mercedes Debia, mujer del soldado Casimiro González hizo la campaña contra el Perú y Bolivia en el batallón movilizado Bulnes a que pertenecía su marido. Para ingresar al ejército fue vestida de soldado en el Blindado "Cochrane", habiéndose encontrado en las acciones siguientes: Toma de Pisagua, Batalla de Dolores, Toma de Los Ángeles, Batallas de Tacna, Chorrillos y Mirafiores y asalto de Arica. Me consta igualmente, que la expresada Mercedes Debia era muy apreciada de los jefes del Batallón Bulnes por los importantes servicios que prestaba, ya fuese atendiendo y curando a los heridos en el campo de batalla o ya en la guarnición, corriendo con el rancho de oficiales. Debo agregar, además, que la citada Debia es madre de cuatro hijos que todavía no pueden sustentarse por sí mismos .- Santiago, 3 de Junio de 1898. -
E. Del Canto".
El Diario Lustrado, 7 de agosto de 1910, p. 8.

martes, 1 de septiembre de 2015

MATÌAS ROJAS DELGADO COMANDANTE DEL BATALLON CIVICO DE ANTOFAGASTA Nº2

Su actividad en el período de la reivindicación del territorio y ocupación militar de Antofagasta, en 1879, se centrò en su acciòn pùblica , la creación de su periódico "El Industrial" , la redacción de sus escritos históricos sobre la ciudad de Antofagasta y la continuación de su actividad profesional. Esta es su historia: 
"Estoy seguro de que un alto porcentaje de gente de la Segunda Region, ignora quien fue Matias Rojas Delgado.Lo que ocurre es que nuestra historia es como el desierto: se traga a los hombres. Sin embargo, este hombre existio. Como muchos, llegò hasta Antofagasta desde la hermosa y colonial provincia de Copiapò, donde la mineria de plata ponia esperanzas en las pupilas de los mineros. Naciò en lllapel en 1845. Al cumplir 22 años se recibiò de ingeniero civil en la Universidad de Chile y, naturalmente, emigrò a Chañarcillo, en busca de riquezas. Para su infortunio, Chañarcillo solo vivia de la gloria de sus años prosperos.Cuando èl Ilego, era solo un pueblo fantasma. En 1872, una gran noticia le llevò grandes esperanzas. En Antofagasta, Caracoles abria su vientre de plata. El joven Matias, con sus 27 años a cuestas, se vino a estas tierras.  En enero de ese mismo año,Antofagasta apenas se empinaba como ciudad.Tenia 6 años de existencia. Los laboriosos y honrados vecinos estaban espantados por el desarrollo que tomaba la delincuencia: robos, asaltos y asesinatos. Con el fin de ordenarla,se convoco a una reunion de ciudadanos, destinada a organizar, conforme a la legislaciòn boliviana, una Junta Municipal. El 25 de ese mes, naciò la Municipalidad de Antofagasta. Fueron electos nueve municipes, entre los cuales figuraba Matias Rojas Delgado. Ellos emprendieron una intensa labor de "seguridad ciudadana" creando para ello un cuerpo de agentes policiales. Entre los años 1872 y 1875, don Matias figuro como uno de los màs entusiastas municipes de la ciudad. Hay que advertir que las Juntas eran renovadas anualmente,y conforme a una votacion popular. Por su calidad de extranjero, Matias Rojas debiò ser autorizado por el Congreso Nacional de Chile, para ocupar un cargo pùblico en "tierras foràneas".  Igual acuerdo fue tomado en Bolivia, para permitir su permanencia en ese cargo. En ese tiempo,el Gobierno boliviano lo designò en el cargo de jefe del Laboratorio Quimico-Mineralogico. No obstante, el minero que vivia en el alma de Matias Rojas volviò a la busqueda de derroteros.
Junto a Emeterio Moreno,explorò las costas salitreras de Aguas Blancas, y aunque alli explotaron el salitre, los resultados econòmicos fueron desastrosos ydebieron desistir de sus intentos empresariales.
El inicio del conflicto con Peru y Bolivia, hizo retornar a don Matias a la vida politica municipal. Desde 1879 hasta 1888 ocupò el cargo de alcalde de Antofagasta. Esos nueve años edilicios lo transformaron en el hombre que estuvo màs cantidad de tiempo en ese cargo durante el siglo XIX. Sòlo en el siglo XX fue superado por don Maximiliano Poblete, quien ocupò el sillòn alcaldicio (1912-1930).  El alma minera de don Matias era tambien un alma de escritor y, especificamente de periodista. Comenzò escribiendo articulos en el que fue el primer diario local: "El Caracolino", y culminò su actividad fundando el diario màs importante del siglo XIX: ”EI Industrial”(1881). Si se investiga en las paginas de ese diario, constatarà la existencia de importantes y sesudos artìculos escritos por don Matias. Llegò a publicar una historia de la Municipalidad de Antofagasta,en varios capitulos. Lamentablemente, la Biblioteca Nacional conserva incornpleta la coleccion de ese periodico. En la imprenta de ese mismo diario, Rojas publicò el libro que algunos consideran como el primero impreso en la ciudad. Se trata de ”El desierto de Atacama y el Territorio reivindicado” (1883).
Exitoso en las empresas mineras yen el periodismo, don Matias fracasò en lo politico. De alcalde postulò a senador. Algunos aseguran que triunfò en las urnas, pero perdiò por “secretarìa". Lo cierto es que su vida politica culminò como alcalde de Antofagasta. A pesar de su derrota politica, Rojas encabezò con su firma “una pesentacidn que los vecinos de Antofagasta le dirigieron a S.E., el Presidente de la Repùblica, quejàndose de sus condiciones en que funcionabm el Correo, el Hospital, la policia y los servicios municipales”. Mencion especial se hacia “al alza de los impuestos"
Antes de terrninar el siglo XIX, “El Industrial” informaba lacònicamente:”en Santiago ha muerto Matias Rojas"."
Episodios de la Vida Regional
Juan Floreal Recabarren Rojas.

martes, 25 de agosto de 2015

IRENE MORALES INFANTE

14 de Febrero de 1879
"Entretanto, el pueblo, o màs bien dicho, el elemento chileno, que constituia màs del noventa por ciento de la poblaciòn, se apretujaba en la calle Lamar, hoy calle Prat, y en la calle Sucre, que eran las vias màs centrales y de màss tràfico e importancia, haciendo comentarios variados sobre los sucesos que habian comenzado a desarrollarse y los que se originarian posteriormente. En aquellos momentos, la ciudad se encontraba ya profusamente engalanada con banderas y gallardetes
nacionales, que le daban un alegre aspecto de dia de fiesta patriòtica.
En la Plaza principal, que desde aquellos años tan distantes de nuestros dias, ya se denominaba con el mismo nombre actual de plaza Colòn, hervia la gente y se arremolinaba, exteriorizando la aprobaciòn
a la actitud del gobierno de Chile y entregàndose despuès a diversas
manifestaciones de alborozo y jùbilo. Luego se improvisaron dos o màss tribunas pùblicas, desde las cuales, oradores vehementes, peroraban, entusiasmando a sus oyentes con sus arengas patribticas. Asi, por ejemplo, recordamos que el distinguido caballero venezolano D. Evaristo
Soubletle, que era Gerente de la “Cia. de Salitres y F. C. de Antofagasta”, en Valparaiso, y que, a la sazòn, encontrabase incidentalmente en esta ciudad, en un momento de expansiòn y entusiasmo incontenibles, dirigiò la palabra al pueblo, desde una de esas tribunas..
El seiior Soublette, que era una persona de dotes oratorias excepcionales, recomienda que un dia tan grande no sea manchado con la comisiòn de ningùn acto de violencia, y que fervido entusiasmo que domina al pueblo se le de expansiòn en forma la màs enaltecedora y culta, digna de quienes la manifiestan. Concluye, diciendo: “Sed generosos, hermanos y compatriotas, ahora que estàis en vuestra patria, en esta sagrada tierra chilena”
No obstante, fàcil es comprender que en casos como los que relatamos
en, que estalIan -podriamos decirlo asi- los sentimientos patriòticos de los pueblos, es, si no dificil, casi imposible, evitar que la exaltaciòn de los ànimos de algunas personas, no llegue a casos extremos y se traduzca en hechos que escapan a toda previsiòn de las autoridades
o de los individuos de espiritu sereno, y que son la minoria de los
componentes en las manifestaciones populares. Asi, ocurriò un hecho:
En circunstancias que un numeroso grupo de manifestantes desfilaba por la calle Santa Cruz (hoy Condell),grupo en el cual iban muchas mujeres del pueblo, enarbolando banderas nacionales, irrumpiò de las filas una mujer de viril postura y de aire resuelto, incitando a los demàs manifestantes a romper el escudo de Bolivia ubicado en el frontispicio de la casa en que funcionaba la Prefectura del Departamento, edificio que se encontraba ubicado en Calle Condell.
A la incitaciòn sucede el hecho, pues los mismos manifestantes hìzanla en sus brazos hasta la altura de la puerta, y ella procede entonces a coger el escudo, despedazàndolo en seguida, en medio de frenèticos
aplausos.
Irene Morales era el nombre de esta bizarra mujer, la cual acompañò,
posteriormente, como “cantinera”, a las tropas organizadas en esta ciudad, en su campaña hasta la batalla de Huamachuco, destacàndose
por su bravura y coraje, mèritos que, unidos a los servicios que prestara al ejèrcito chileno en la campaña de 1879, la han hecho figurar en las narraciones històricas de estos sucesos y tambièn como protagonista
de leyendas y novelas patriòticas.
Con su actitud, Irene Morales creyò vengar la muerte de su marido, el cual fue fusilado por las autoridades bolivianas, meses atràs, acto
que levantò airadas protestas de los habitantes de Antofagasta; y, sobre
todo, entre los chilenos residentes aquì, pues se le juzgò un acto cruel e
injusto."

IRENE MORALES INFANTE FALLECIÒ UN 25 DE AGOSTO DE 1890
Narraciones Històricas de Antofagasta
Isaac Arce. R.

miércoles, 19 de agosto de 2015

FRAY JOSÈ M. MADARIAGA

"Una bellísima figura se destaca en la proa de una lancha: de pie, con el crucifijo en la izquierda, bendice y absuelve con la diestra a los que caen heridos de muerte; perora a la vez a la tropa, exhorta a los remeros, y llama a sus conciudadanos al cumplimiento del deber. Su voz potente domina el reventar de las granadas y las descargas de fusilería.
Es el R. P. de la orden mendicante de San Francisco, fray José M. Madariaga, illapelino, que ejercita su ministerio."
Machuca, Francisco (1926). Las cuatro campañas de la Guerra del Pacífico, Vol. I.

viernes, 14 de agosto de 2015

INTENTOS HISTÒRICOS: CHORRILLOS Y MIRAFLORES 13 y 15 DE ENERO DE 1881

"Baquedano habìa acampado en el valle de Lurìn que està al sur de Lima  con 24 mil soldados màs o menos.lia.  El jefe peruano Piérola tenia 30,COO soldados con mas de cien cañones en los cerros de San Juan, Chorrillos i  Mraflores, protejidos por formidables trincheras que se comunicaban con Lima por ferrocarriles i telégrafos. El 12 de Enero nuestro Ejército partió a favor de las sombras hácia el enemigo. Lynch fué el primero en romper el fuego a 400 metros de la derecha del enemigo i al despuntar el alba se batia n la bayoneta todo el ejército.
La tercera division se retardò i tuvo que entrar la reserva al mando del coronel Arístides Martínez.  La segunda division hizo un brillante papel con el Buin a la cabeza contra las casas de San Juan.
A las nueve de la mañana era el triunfo de los chilenos. Pero momentos despues el coronel Iglesias (peruano),. rompia el fuego de nuevo: este segundo ataque terminó como a la una de !a tarde e Iglesias cayó prisionero con once coroneles, ocho comandantes i muchos oficiales. Del ejército de Piérola se salvaron apenas con qrandes esfuerzos 5 o 6,000 soldados. Despues de Chorrillos, Baquedano enviò a don Isidoro  Errázuriz como parlamentario ante Piérola para ofrecerle la paz. Piérola no aceptò.
A media noche  el Cuerpo Diplomàtico Limeño  solicitó una conferencia con Baquedano que éste aceptò.  Entre tanto Piérola juntaba tropas i  el dia 15 de Enero mientras que Baquedano revistaba las tropas una descarga cayó sobre el campamento chileno. Esta descarga comprometió la batalla.
Una división de 4,000 hombres sostuvo un combate  con 15000 peruanos,  mas el coronel Pedro Lagos hizo prodijios con su valor ,dando tiempo para que llegaran los demas soldados.
El almirante Riveros, jefe de la escuadra fondeada en Miraflores, hizo que bombardearan a los peruanos con felìz exito. Lynch  llegó con los suyos i atacò al enemigo que salia de sus parapetos derrotándolos por completo
Despues de rudo tiroteo, el valiente Lagos reunió los pocos  soldados de su ejército i atacó las trincheras a la bayoneta i todo el ejército despues hacian lo mismo. A las cinco de la tarde una gran nube de polvo saturado con el olor a pólvora volaba hácia la capital del imperio de los Incas: era el polvo de la derrota."
Eduardo Flores I
Encargado de la Historia Patria
Revista El Peneca, 16 de Enero, 1911

viernes, 7 de agosto de 2015

VICENTE CABALLERO


"Hijo de Vicente Còrdova y Virginia Mena, al momento de su filiaciòn se declarò catòlico y soltero. Medìa 1.60 mts. y decìa tener 21 años. De tez blanca, tenìa el pelo y barba negra y patillas pobladas, sus ojos eran color pardo, tenìa la narìz y labios regulares y las orejas grandes. No tenìa señas distintivas en el cuerpo. Vivìa en Valparaìso y se contratò el 20 de febrero de 1879 para servir como grumete a bordo de la corbeta Esmeralda. A diferencia de muchos otros, Caballero sabìa leer y escribir. Como tantos otros, falleciò durante el combate. A su madre se le concediò el beneficio de la pensiòn otorgada por el gobierno.
Habìa nacido en la localidad de San Nicolàs de Puruntùn, donde fue bautizado el 22 de febrero de 1857 a los seis meses de edad. Si bien era hijo legìtimo, el pàrroco anotò en la Partida de Bautismo que la madre señalaba que su hijo llevaba como apellido "Caballero" y no "Còrdova" y aclarò que "es costumbre inveterada en el campo el tomar el apelativo de la madre, aùn cuando sean de legìtimo matrimonio".
En su libro "Las Dos Esmeraldas", Vicuña Mackenna señala haber conocido al grumete, que se encontraba trabajando en Valparaìso y lo recuerda "haciendo cigarros en el establecimiento de don Eusebio Montes. Pero debìa estar aburrido de liar cigarros de hoja, porque Caballero escuchò los cantos de sirena de los enganchadores".
Es necesario señalar un dato estremecedor: el 20 de mayo en la mañana, el vapor de la carrera habìa retirado la correspondencia de la Esmeralda que estaba bloqueando el puerto de Iquique para llevarla hacia el sur. En ella habìa una carta del jòven grumete que enviò a su madre y que cobrò particular dramatismo pues llegò despuès de su muerte. En ella Caballero escribiò:
"¡Què triste estar listo para la guerra sangrienta con los peruanos! ¡No fuera nada esto, como la corbeta fuera firme! ¡de sufrir tres o cuatro balas de regular calibre... ¡No lo sufre, no lo sufre! ¡Pobre corbeta Esmeralda! ¡Hay madre mìa, no piense Usted en mi ni en mi mesada, sino en encomendarme a Dios...Toda la tripulaciòn...Ba a pelear ha abordajo: de modo que toda la tripulaciòn ba ha morir aogada":La carta llegò multada, pues iba sin estampillas de correo. Su madre la hizo enmarcar."
Este relato lo tomè de mi libro La Dotaciòn Inmortal- 21 de Mayo de 1879 (Vivian Sievers y Eduardo Rivera)Museo Naval y Marìtimo de Valparaìso. Tambièn lo publiquè en este dìa en dos grupos de Facebook: Veteranos del 79' La Guerra del Pacìfico en Colores y Guerra del Pacìfico Chile 1879-1884

jueves, 23 de julio de 2015

"EL MIRAFLORES Y EL PUENTE DE IZCUCHACA


"Hemos dicho antes, recogiendo los ecos de la historia, que llamado a voces en Miraflores, el Regimiento Valparaìso, en auxilio del Batallòn Naval, que retrocedìa arrastrado por incontenible ràfaga de fuego, habìa llegado al paso de trote a las lìneas enemigas desde las de El Barranco, salvando asì el hermano al hermano en la hora suprema.
Ahora bien, de aquella conjunciòn heroica de la sangre porteña en el campo de batalla de Miraflores, naciò el tercer cuerpo de guerra de las playas y de las colinas de Valparaìso, el cual tomò su nombre de pila de su propio glorioso bautizo, el "Miraflores" de Miraflores.
Menos afortunado que sus dos predecesores, el batallòn de 1881, no encontrò en las tierras del Perù, enemigos en lìnea a quien librar batalla campal; pero en los treinta meses que militò bajo la antigua bandera (desde su organizaciòn el 14 de noviembre de 1881 al 15 de agosto de 1884) perdiò casi tantos soldados como el Valparaìso en dos batallas. Y si hubieran de tomarse en consideraciòn comparativa sus respectivas plazas perdiò mayor nùmero, porque, sobre 800 voluntarios escasos, dejò el Miraflores 140 muertos y 227 rezagados en los mèdanos ardientes y en las punas heladas del perù.
Forma este còmputo matemàtico la mitad de su gente de guerra; y cuidado que los que quedaron como pròfugos en suelo extrangero cubierto de los abrojos del odio, fueron mucho menos felices que los que yacìan sepultados a las puertas de los hospitales de la ocupaciòn.
Lanzado, en efecto, tenàzmente y contra todo buen consejo de estrategia y de higiene, aquel entusiasta grupo de hijos del ocèano y de sus remos a las màs frìgidas cordilleras del paìs enemigo, y alzado èste en armas entre sus inaccesibles breñas, fue dejando un verdadero reguero de cadàveres desde Tarma a Yungay con Arriagada (dos compañìas: las de los valientes capitanes Barahona y Givovich), y en seguida todo el cuerpo desde Huancayo a Ayacucho (mil leguas hacia el norte y hacia el sur), asaltando en esta marcha, a pecho descubierto el històrico puente de Izcuchaca, juzgado como los Angeles del Atacama, no sòlo como punto militar e inexpunable, sino como sitio inaccesible. Nadie, a la verdad, antes que el Miraflores, habìa forzado su puente y su puerta de hierro, a mano armada."
El Album de la Gloria de Chile
Benjamìn Vicuña Mackenna

martes, 21 de julio de 2015

IMPUESTO DE GUERRA EN MOQUEGUA

"Se iba a proceder a percibir el impuesto cuando una numerosa concurrencia de señoras salía de una casa vecina y dirigiéndole la palabra al Comandante (Salvo) la señora Dominga Llosa de Durán se expresó, más o menos en los siguientes términos:

“Señor, nuestros acongojados semblantes más bien que nuestras palabras demostrarán a Vd. la tristísima situación en que nos encontramos. Tiene Vd. la fuerza y con ella la suerte de este pueblo, su fortuna y su vida; pero esperamos que su corazón magnánimo y generoso que, inspirándose en nobles sentimientos, en el recuerdo de su esposa e hijos, conceda un lugar de refugio para la vida de nuestros hijos para el honor de nuestras hijas. Hemos dado todo cuanto tenemos; el dinero destinado a nuestro alimento, las alhajas que conservábamos con cariño; estamos dispuestas a dar más, todo lo que tengamos; nuestras propiedades y nuestros muebles, pero que el honor y la vida de los inocentes y débiles quede salvaguardado de los desórdenes de la tropa. Pedimos un lugar de asilo para nuestros hijos. Pedimos mayor plazo para cumplir la obligación impuesta al pueblo; y todo esto pedimos por lo más santo y sagrado que haya en su corazón.”

El comandante escuchó con respeto esas palabras y a las cuales contestó:

“Señora: he escuchado con profundo respeto y emoción las nobles palabras que Vd., a nombre de las distinguidas señoras de esta ciudad me acaba de dirigir. Representante, no de mi voluntad, sino de una voluntad superior yo no soy aquí sino el mero representante de las disposiciones del gobierno de Chile; tengo el honroso mandado de mi patria, y en su nombre, y dejando a un lado los impulsos personales que me motivan a alterar mi línea de conducta me es doloroso, profundamente doloroso, no poder acceder a todo lo que Vd. Señora, me pide.  Las hostilidades del Ejército de Chile se dirigen contra los que hacen hostilidades contra Chile; no contra las mujeres, niños y hombres indefensos; las contribuciones de guerra pesan sobre todos los habitantes de los pueblos; al hacerlas efectivas las propiedades y las cosas deben servir para satisfacerlas; no las personas. Puedo asegurar a Vds. Señoras, que ni un cabello de persona alguna de este pueblo será tocado por nuestros soldados; Vds. pueden reposar tranquilas. No necesitan lugar alguno de asilo. En cuanto a prolongar el término para el pago de la contribución, me es absolutamente imposible hacerlo. He fijado un término fatal; y no está en mi ánimo alterarlo. Lo siento; pero no puedo hacer más.”

La Sra. María Noel de Tezano, adelantó con notable firmeza estas palabras:
“Es justo y necesario, Señor, que ya que Vd. significa, que se harán hostilidades en la población, si no se alcanza a completar el impuesto, es indispensable que Vd. indique qué es lo que hará. Tenemos el derecho de saberlo; porque como madre tenemos la obligación de cuidar nuestros hijos y trataremos de ponerlos en salvo. Espero, se sirva Vd. contestarme qué hará Vd.”

El comandante Salvo dijo:

“Repito, señora, no tienen Vds. que preocuparse de la seguridad de las personas; su vida y su honor están seguros bajo las armas de Chile.”

Otra señora expuso que había individuos sin corazón que viendo la angustia de los suyos no contribuyeron con la parte que les correspondía en el impuesto ¿Qué debía hacerse son ellos? - “Eso es cosa, dijo el Comandante que corresponde a los representantes de la autoridad local de este pueblo; a mi juicio, serán Vds. un trabajo ímprobo e innecesario; ocho o diez vecinos pudientes deberían satisfacer íntegramente la contribución; las autoridades la repartirían equitativamente después, entre todos. Así como el Perú, haciendo justicia a sus conciudadanos deberá integrar a Moquegua y demás pueblos a los cuales se hubieren impuesto contribuciones, esos valores, para que se repartan en definitiva, y por iguales partes, entregados a los habitantes del Perú.”. Volvieron las señoras a ocuparse de la necesidad de la hora presente por tiempo: para poder pagar, sin obtener otro resultado que el de que ya se ha hecho mérito...

El total de lo percibido en este día llegó a $ 27.420.50.- (de $60.000 solicitados)

El resto se cobrò de la siguiente manera:

"El mayor condujo 100 hombres del Valdivia, 100 del Caupolicán y 20 Carabineros a las órdenes de un oficial, hasta la plaza principal que ocupó con su tropa. Acto continuo, despachó seis comisiones, cada una compuesta de un oficial, un sargento, 3 soldados con la orden de hacer registrar todas las propiedades y retirar de ellas todas las armas y animales vacunos y caballares que hubieren; en el desempeño de su comisión debían pedir la venia de los dueños de casa y proceder con moderación y tino para evitar todo conflicto. Así, se verificó el registro y regresó la tropa a las 4 p.m. sin novedad, y sin un reclamo del pueblo. En este delicado procedimiento los habitantes quedaron reconocidos a la cortesía de los oficiales y a la estricta disciplina de los soldados. Se llevaron al Alto de la Villa los animales siguientes: 38 caballos. 26 mulas, 26 llamas. 58 yeguas. 22 vacas y terneros. 6 crías de pie. 79 borricos. Estos animales fueron inventariados por el teniente Nieto; las mulas de esta captura como las de del capitán Soto Salas pasaron a cargo de arreo de artillería; los demás animales al del Sr. Encina. En cuanto a armas se extrajeron unas escopetas y un sable, se retuvo este y se devolvieron aquellas a sus dueños."

. EXPEDICIÓN CHILENA SOBRE MOQUEGUA. EN OCTUBRE DE 1880. DIARIO LLEVADO POR ORDEN DEL JEFE DE LA EXPEDICIÓN SR. JOSÉ DE LA CRUZ SALVO.
CUADERNO DE HISTORIA MILITAR Nº 9